El anuncio de la muerte de Osama bin Laden a manos de un operativo especial de los Navy SEALS y la CIA es un triunfo para los servicios de inteligencia de Estados Unidos que por más de diez años han intentado capturar a este terrorista. Aunque la mayoría de la gente vincula a bin Laden con los atentados del 9/11 por haber sido el autor intelectual, lo cierto es que desde agosto de 1998 había organizado los bombazos simultáneos a las embajadas de Estados Unidos en Kenya y Tanzania. Desgraciadamente, esa vez el Congreso retiró la autorización para que el Presidente Clinton pudiera continuar sus operaciones para capturar a bin Laden, con la trágica consecuencia del 9/11 y la guerra global contra el terrorismo que cambió la política exterior estadounidense.
Los deudos de las víctimas tendrán una ocasión más para rememorar su pérdida, pero también una oportunidad de cerrar el círculo y buscar la paz para cerrar su duelo. En esa suerte de justicia divina que es la ley del Talión, "ojo por ojo, diente por diente", finalmente habrán conseguido algo que desearon el 9/11.
Sin embargo, el odio y el terror están lejos de terminar. Las actividades de Osama bin Laden consiguieron crear una red de células terroristas que demostraron en sus primeros años una capacidad para asestar golpes sorpresivos y matar civiles indiscriminadamente. Aunque algunos de estos terroristas han sido capturados o asesinados, otros siguen vivos y libres para seguir atentando contra quienes representan una razón para odiar.
Con los atentados del 9/11, Osama Bin Laden provocó un cambio en la política exterior de Estados Unidos,
Si bien es cierto que el terrorismo no se termina con la muerte de Osama bin Laden,
esperemos que el Presidente Barack Obama pueda realizar un nuevo giro en su política exterior para desenganchar las actividades de este país de un enfoque 100% militarizado y enfocado a la seguridad nacional que ha costado tantas vidas y que ha provocado dos guerras aún sin terminar.
lunes, 2 de mayo de 2011
miércoles, 21 de enero de 2009
Nuevo blog sobre la Presidencia de Barack Obama
Como parte de nuestros nuevos proyectos, inauguramos un blog sobre la Presidencia de Barack Obama. Aquí comentaremos sus principales acciones y analizaremos las repercusiones que tendrán para México y América Latina.
http://lapresidenciadeobama.blogspot.com/
¡Bienvenidos a la presidencia de Obama!
Gabriela De la Paz
http://lapresidenciadeobama.blogspot.com/
¡Bienvenidos a la presidencia de Obama!
Gabriela De la Paz
domingo, 23 de noviembre de 2008
Receso
A partir de hoy este blog entra en un receso. Volveremos EN ENERO DE 2009 con nuevas ideas de cara a la futura Administración Obama y el destino de Norteamérica. Agradecemos mucho su atención y esperamos que nuestros próximos proyectos sean de su interés.
¡Hasta pronto!
Gabriela De la Paz
¡Hasta pronto!
Gabriela De la Paz
miércoles, 19 de noviembre de 2008
¿Hillary Clinton para Secretaria de Estado?
En Estados Unidos normalmente no se conoce quienes ocuparán los cargos más importantes de la Administración siguiente antes del 20 de enero. Hay rumores, como es natural, pero nada que se confirme abiertamente, por respeto al Gabinete en funciones. Este año, la excepción se justifica porque "la crisis" obliga a que el actual Presidente y su equipo ponga en antecedentes lo antes posible al Presidente electo y su gente. En este sentido, Obama ha creado un equipo de transición, que, al estar compuesto de muchos funcionarios que trabajaron para la Casa Blanca de Bill Clinton, se especula que podrían repetir el cargo. Especialmente, Larry Summers, que estuviera en el Departamento del Tesoro. Hoy ha trascendido que Eric H. Holder, un antiguo Clintonita, sería nominado por Obama para ocupar el puesto de Fiscal General (sería el primer afro-americano en este cargo).
Pero lo que más ruido ha causado es que Obama se ha reunido con sus dos ex-rivales: John McCain y Hillary Clinton. Con McCain probablemente se llegó a algún acuerdo que permita mostrar que los dos son verdaderos políticos bipartidistas. Con Clinton se habla de que le habría ofrecido ser su próxima Secretaria de Estado. Esto se puede ver como una buena idea, que también podría enmendar lazos al interior del Partido Demócrata. Hillary es bien vista fuera de Estados Unidos y ofrecería lo mejor de ambas presidencias en beneficio de su país. Además, es una mujer muy disciplinada, que sin duda pondría orden en el Departamento de Estado.
El problema sería que Joe Biden tiene experiencia en política exterior y querría tener una voz en el tema. Lo mismo ocurriría con la persona que ocupe el puesto de Asesor de Seguridad Nacional. Ahí habría un conflicto de intereses que en el pasado, es decir, en la Presidencia de Carter, (cuando el VP no se ha involucrado) ha costado muchos errores. Por otro lado, Barack y Hillary no son buenos amigos, por lo que ella tendría que relacionarse con él a través de los canales tradicionales de la burocracia de la Casa Blanca, por lo que al exterior ella perdería poder de negociación. Un interlocutor externo no sabría hasta dónde habla con ella y hasta dónde habla con el Presidente a través de ella.
También está el problema de Hillary Clinton misma. Su carrera en el Senado podría ser más larga y más fructífera que como Secretaria de Estado. Podría tener mucha exposición pública, podría refrendar lo que ha conseguido hasta ahora como una senadora efectiva, con buenas relaciones a ambos lados del pasillo y alguien que podría heredar el liderazgo de Ted Kennedy en unos años más. Continuando como senadora puede aspirar a la presidencia en 2012 ó 2016, pero no sería el mismo caso si se lanzara desde el Departamento de Estado, como no ocurre desde el siglo XIX. Por otro lado, está el tema de Bill Clinton, su fundación privada y los lazos que tiene con compañías y gobiernos extranjeros. Aquí hay un conflicto de intereses demasiado gordo como para que la gente de Obama cierre los ojos para ver que Bill Clinton sería un problema. Aunque el Wall Street Journal ha dicho que el ex Presidente piensa colaborar con Obama y no obstaculizar la carrera de su esposa, lo cierto es que Hillary Clinton como Secretaria de Estado podría no ser una idea tan buena como parece en un principio. Pero es una decisión de la que nos enteraremos en los próximos días.
Pero lo que más ruido ha causado es que Obama se ha reunido con sus dos ex-rivales: John McCain y Hillary Clinton. Con McCain probablemente se llegó a algún acuerdo que permita mostrar que los dos son verdaderos políticos bipartidistas. Con Clinton se habla de que le habría ofrecido ser su próxima Secretaria de Estado. Esto se puede ver como una buena idea, que también podría enmendar lazos al interior del Partido Demócrata. Hillary es bien vista fuera de Estados Unidos y ofrecería lo mejor de ambas presidencias en beneficio de su país. Además, es una mujer muy disciplinada, que sin duda pondría orden en el Departamento de Estado.
El problema sería que Joe Biden tiene experiencia en política exterior y querría tener una voz en el tema. Lo mismo ocurriría con la persona que ocupe el puesto de Asesor de Seguridad Nacional. Ahí habría un conflicto de intereses que en el pasado, es decir, en la Presidencia de Carter, (cuando el VP no se ha involucrado) ha costado muchos errores. Por otro lado, Barack y Hillary no son buenos amigos, por lo que ella tendría que relacionarse con él a través de los canales tradicionales de la burocracia de la Casa Blanca, por lo que al exterior ella perdería poder de negociación. Un interlocutor externo no sabría hasta dónde habla con ella y hasta dónde habla con el Presidente a través de ella.
También está el problema de Hillary Clinton misma. Su carrera en el Senado podría ser más larga y más fructífera que como Secretaria de Estado. Podría tener mucha exposición pública, podría refrendar lo que ha conseguido hasta ahora como una senadora efectiva, con buenas relaciones a ambos lados del pasillo y alguien que podría heredar el liderazgo de Ted Kennedy en unos años más. Continuando como senadora puede aspirar a la presidencia en 2012 ó 2016, pero no sería el mismo caso si se lanzara desde el Departamento de Estado, como no ocurre desde el siglo XIX. Por otro lado, está el tema de Bill Clinton, su fundación privada y los lazos que tiene con compañías y gobiernos extranjeros. Aquí hay un conflicto de intereses demasiado gordo como para que la gente de Obama cierre los ojos para ver que Bill Clinton sería un problema. Aunque el Wall Street Journal ha dicho que el ex Presidente piensa colaborar con Obama y no obstaculizar la carrera de su esposa, lo cierto es que Hillary Clinton como Secretaria de Estado podría no ser una idea tan buena como parece en un principio. Pero es una decisión de la que nos enteraremos en los próximos días.
sábado, 15 de noviembre de 2008
Altas expectativas
Desde 1933 no ha habido un momento más difícil en la historia de Estados Unidos. Y ser Presidente en estos momentos es como sacarse la rifa del tigre. Con los mercados inmobiliario y de valores en mal estado, el Medicare, dos guerras en el exterior y una recesión mundial en puertas, entre otros problemas, parecería que no es el momento ideal para llegar a la Casa Blanca. Pero los americanos han elegido a un líder que los ha inspirado a un cambio, que se espera que sea en las políticas de la Administración Bush que tanto le han costado a este país. Barack Obama llega al poder con un buen capital político ganado por su excelente campaña, su mensaje sobre el cambio y por el optimismo que está generando que sea el primer presidente afro-americano. Es, en muchos sentidos, una vuelta al pasado, a los años en que John F. Kennedy provocó optimismo y atracción en millones de personas.
Pero los retos que enfrenta Obama son superiores a los que tuvo Kennedy, con todo y la Crisis de los Misiles. Nada en la historia personal del senador de Illinois lo ha preparado para esto y él lo sabe, así que se ha rodeado de gente con experiencia. Muchos de ellos fueron figuras prominentes en el Gabinete de Bill Clinton y los últimos rumores incluso hablan de pláticas entre Obama y Hillary Clinton para ofrecerle el puesto de Secretaria de Estado.
También las recientes encuestas muestran un gran apoyo y entusiasmo por la presidencia de Barack Obama. Su índice de aprobación como presidente electo es del 68%, superando el 60% de Clinton en 1992. Esto es, que cuenta con el respaldo de la gente, por lo que ante cualquier estorbo en el Congreso puede aplicar la técnica de "going public". Este amplio apoyo le servirá mucho para los enormes retos que le esperan porque las expectativas que su presidencia ha generado son muy altas y el costo de decepcionar a la gente son todavía mayores. Además, Estados Unidos no se puede dar el lujo de fracasar a estas alturas.
Pero los retos que enfrenta Obama son superiores a los que tuvo Kennedy, con todo y la Crisis de los Misiles. Nada en la historia personal del senador de Illinois lo ha preparado para esto y él lo sabe, así que se ha rodeado de gente con experiencia. Muchos de ellos fueron figuras prominentes en el Gabinete de Bill Clinton y los últimos rumores incluso hablan de pláticas entre Obama y Hillary Clinton para ofrecerle el puesto de Secretaria de Estado.
También las recientes encuestas muestran un gran apoyo y entusiasmo por la presidencia de Barack Obama. Su índice de aprobación como presidente electo es del 68%, superando el 60% de Clinton en 1992. Esto es, que cuenta con el respaldo de la gente, por lo que ante cualquier estorbo en el Congreso puede aplicar la técnica de "going public". Este amplio apoyo le servirá mucho para los enormes retos que le esperan porque las expectativas que su presidencia ha generado son muy altas y el costo de decepcionar a la gente son todavía mayores. Además, Estados Unidos no se puede dar el lujo de fracasar a estas alturas.
viernes, 7 de noviembre de 2008
¿Qué le espera a México con la presidencia de Barack Obama?
Después de ocho años de gobierno republicano, nos toca ver un reajuste de las piezas en Washington. Aunque el análisis estaría completo con los nombres de quienes ocupen las posiciones más importantes en el gabinete de Barack Obama, tenemos que considerar que manejar una campaña no es lo mismo que gobernar (y para gobernar hay que dejar de hacer campaña).
Es decir, no todo debe ser optimismo pese a lo histórico de esta elección y la extraordinaria habilidad de Obama para los discursos. Que no se nos olvide que sus promesas no fueron hechas para los mexicanos sino para los estadounidenses, como la de los empleos y el libre comercio. Ésas son malas noticias para nosotros. Previo a las primarias de Ohio y Texas, Obama aseguró que buscaría que más fuentes de trabajo se quedaran en Estados Unidos y habló en contra de una renegociación del TLCAN, dado que en 2010 es la última fase de la apertura y no hay un futuro claro sobre lo que pasará con este acuerdo. Tampoco podemos olvidar que, pese a que votó a favor de ratificar un acuerdo comercial entre Estados Unidos y Perú, no ratificó el de Colombia y se opone a darle más ayuda a ese país para combatir el tráfico de drogas. Eso es una pésima noticia. Barack Obama carece de la experiencia y el conocimiento sobre los temas de la frontera y de la relación con México. El nuestro es un país que no ha visitado y cuando tuvo la oportunidad de viajar al exterior para mostrarse como Comandante en Jefe, o Ejecutivo, voló a Europa y el Medio Oriente. Creo que eso debe ser suficiente para que nos quede claro por dónde irán sus prioridades. Por otro lado, durante su carrera política no ha tenido mucho qué ver con comunidades mexicanas, excepto la gran comunidad mexicana de Illinois, pero aún asi, el acercamiento fue con los que son méxico-americanos.
Sin embargo, podríamos esperar que unas fueron las cosas que dijo durante esa elección primaria y otras las que puede hacer. Como Presidente, sus acuerdos comerciales deben recibir el visto bueno del Congreso y la ratificación depende de esta institución, no de él, pero le corresponde ser el principal impulsor del proyecto. Que tenga mayoría demócrata no le va a ayudar mucho. Es decir, puede ser que los primeros días haya una luna de miel, pero es inevitable que se busque medir fuerzas con la otra rama del poder supremo estadounidense. Y la lealtad partidista tampoco está garantizada. En 1993, Bill Clinton tuvo como aliados a los republicanos en la lucha por la ratificación del TLCAN y tuvo que negociar arduamente con sus propios correligionarios. Y eso que la situación económica entonces era mucho mejor que la de ahora.
No obstante, Barack Obama ha dado pruebas de un liderazgo formidable. A pesar de su corta carrera política, supo cómo arreglárselas para hacer a un lado a viejos lobos de la lucha por los derechos civiles como Jesse Jackson y Al Sharpton. Simplemente eran gente que representaba una visión que se está quedando obsoleta. Obama tiene ahora un liderazgo que no tuvo Bill Clinton en su tiempo. Pero, al igual que John F. Kennedy (otro senador novato), cuenta con un viejo zorro del Senado: Joe Biden, Jr., así que lo conveniente aquí sería que recayera en Biden para negociar con el Senado y apoyarse fuertemente en Hillary Clinton y en John McCain, que puede convertirse en uno de sus mejores aliados de hoy en adelante, como pudimos apreciar en su magnífico discurso de concesión.
A México le conviene extender la mano y aprovechar el inicio de la gestión de Barack Obama para proponer un borrón y cuenta nueva. Pero no puede esperar más de Barack Obama de lo que han sido los últimos cuatro años de George W. Bush. El precedente es que Bill Clinton hizo su primera visita oficial a México hasta su segundo período presidencial. Estados Unidos no puede ignorar a México y México no puede vencer sus principales problemas sin la ayuda de Washington. Por la importancia de la crisis económica no se habló de la inmigración y de los problemas que el narcotráfico le plantea tanto a México como a Estados Unidos. Ésa es una realidad que tendrá que afrontar el nuevo Presidente y va a hacer mal si continúa la línea de Nancy Pelosi en recortarle los fondos a la ayuda con México. Ahí sí que me gustaría ver un cambio en el que pueda creer. ¡Sí se puede!
Es decir, no todo debe ser optimismo pese a lo histórico de esta elección y la extraordinaria habilidad de Obama para los discursos. Que no se nos olvide que sus promesas no fueron hechas para los mexicanos sino para los estadounidenses, como la de los empleos y el libre comercio. Ésas son malas noticias para nosotros. Previo a las primarias de Ohio y Texas, Obama aseguró que buscaría que más fuentes de trabajo se quedaran en Estados Unidos y habló en contra de una renegociación del TLCAN, dado que en 2010 es la última fase de la apertura y no hay un futuro claro sobre lo que pasará con este acuerdo. Tampoco podemos olvidar que, pese a que votó a favor de ratificar un acuerdo comercial entre Estados Unidos y Perú, no ratificó el de Colombia y se opone a darle más ayuda a ese país para combatir el tráfico de drogas. Eso es una pésima noticia. Barack Obama carece de la experiencia y el conocimiento sobre los temas de la frontera y de la relación con México. El nuestro es un país que no ha visitado y cuando tuvo la oportunidad de viajar al exterior para mostrarse como Comandante en Jefe, o Ejecutivo, voló a Europa y el Medio Oriente. Creo que eso debe ser suficiente para que nos quede claro por dónde irán sus prioridades. Por otro lado, durante su carrera política no ha tenido mucho qué ver con comunidades mexicanas, excepto la gran comunidad mexicana de Illinois, pero aún asi, el acercamiento fue con los que son méxico-americanos.
Sin embargo, podríamos esperar que unas fueron las cosas que dijo durante esa elección primaria y otras las que puede hacer. Como Presidente, sus acuerdos comerciales deben recibir el visto bueno del Congreso y la ratificación depende de esta institución, no de él, pero le corresponde ser el principal impulsor del proyecto. Que tenga mayoría demócrata no le va a ayudar mucho. Es decir, puede ser que los primeros días haya una luna de miel, pero es inevitable que se busque medir fuerzas con la otra rama del poder supremo estadounidense. Y la lealtad partidista tampoco está garantizada. En 1993, Bill Clinton tuvo como aliados a los republicanos en la lucha por la ratificación del TLCAN y tuvo que negociar arduamente con sus propios correligionarios. Y eso que la situación económica entonces era mucho mejor que la de ahora.
No obstante, Barack Obama ha dado pruebas de un liderazgo formidable. A pesar de su corta carrera política, supo cómo arreglárselas para hacer a un lado a viejos lobos de la lucha por los derechos civiles como Jesse Jackson y Al Sharpton. Simplemente eran gente que representaba una visión que se está quedando obsoleta. Obama tiene ahora un liderazgo que no tuvo Bill Clinton en su tiempo. Pero, al igual que John F. Kennedy (otro senador novato), cuenta con un viejo zorro del Senado: Joe Biden, Jr., así que lo conveniente aquí sería que recayera en Biden para negociar con el Senado y apoyarse fuertemente en Hillary Clinton y en John McCain, que puede convertirse en uno de sus mejores aliados de hoy en adelante, como pudimos apreciar en su magnífico discurso de concesión.
A México le conviene extender la mano y aprovechar el inicio de la gestión de Barack Obama para proponer un borrón y cuenta nueva. Pero no puede esperar más de Barack Obama de lo que han sido los últimos cuatro años de George W. Bush. El precedente es que Bill Clinton hizo su primera visita oficial a México hasta su segundo período presidencial. Estados Unidos no puede ignorar a México y México no puede vencer sus principales problemas sin la ayuda de Washington. Por la importancia de la crisis económica no se habló de la inmigración y de los problemas que el narcotráfico le plantea tanto a México como a Estados Unidos. Ésa es una realidad que tendrá que afrontar el nuevo Presidente y va a hacer mal si continúa la línea de Nancy Pelosi en recortarle los fondos a la ayuda con México. Ahí sí que me gustaría ver un cambio en el que pueda creer. ¡Sí se puede!
martes, 4 de noviembre de 2008
Una victoria histórica
La victoria de Barack Obama marca un importante cambio generacional en Estados Unidos, como ocurrió con Bill Clinton en 1992. No sólo por la edad (47 años) sino porque se deja atrás a la generación de Baby-boomers a la que pertenecen los padres de Obama, Bush y los Clinton. Que una minoría llegue al poder en Washington es un gran paso. Que haya negros o hispanos en cargos públicos en sectores de mayorías blancas no es nuevo. En este sentido, Obama sólo sigue una tendencia que empezó hace algunos años. Pero su triunfo es una señal de que algo muy grande ha cambiado en el movimiento de los derechos de los negros: Obama tiene una nueva actitud que ha logrado añadir a su causa a más blancos de lo que nunca pudo Jesse Jackson, quien ha tenido que dar un paso atrás y ceder la estafeta, como muestran los datos de su avance en el voto de hombres y mujeres blancos (5% más que Kerry en 2004).
Aún así, Obama perdió en el Deep South, donde los negros son mayoría y 2/3 de los evangélicos votaron a los republicanos. Es decir, pese al triunfo de Obama el racismo no ha muerto. Se ha dado un paso muy importante al elegir al primer presidente afroamericano, pero eso no termina con la desconfianza y la férrea oposición que enfrentan los demócratas en esta zona. Es increíble que ni siquiera después del desastre administrativo y humanitario que fue el manejo post-huracán Katrina, los demócratas no puedan ganar una elección presidencial en esta zona (aunque les va mejor en elecciones para gobernador, senadores, alcaldes y representantes).
Por otro lado, no hay que olvidar que ésta es una generación acostumbrada a la tecnología cambiante. Los celulares, Facebook, YouTube, la página de internet de Obama y Biden sirvieron para recaudar casi 600 millones de dólares, registrar votantes y apelar al voto, usando al máximo la forma de comunicación de hoy, una herramienta que sus adversarios no pudieron usar con la misma destreza y que los nuevos votantes manejan a la perfección. Por ejemplo, el sitio de Obama era más completo que el de McCain y la información se conseguía más fácilmente. Pero que Obama haya renunciado al uso de dinero público manda al traste la ley McCain-Feingold que trataba de impedir que las empresas, los lobbies y "los grandes intereses" controlaran la política electoral es un gran retroceso. Aunque se dijo que el dinero de la campaña de Obama provenía de los pequeños donantes, la BBC aseguró que en realidad ocurría lo contrario. Que Obama no haya usado financiamiento público también obliga a un cambio en las reglas electorales, aunque queda por ver cómo. La mayoría de los legisladores en ambas cámaras no saben usar bien el internet, así que sus auxiliares, jóvenes en su mayoría, serán los que dicten las reglas al respecto.
En relación a la economía, el colapso financiero obliga a renovar las reglas y los compromisos con las empresas y la clase media. La inspiración que genera el carisma de Obama debe dar paso a una aportación a la cultura americana y deje su marca en los próximos años, renovando al capitalismo como debió haberse hecho desde 1989. No es aventurado decir que cada crisis económica en el mundo desde esa fecha a la actualidad pedía a gritos una renovación de ideas y estándares, después de todo, que el comunismo fracasara en Europa no significaba que el capitalismo triunfara. El "triunfalismo" que Estados Unidos vive desde entonces tiene que llegar a su fin.
Este cambio no es sólo alternancia política. La presidencia de George W. Bush ha causado un enorme daño al país de tantas maneras que los peores pronósticos que se hicieron en 2001 han sido superados con creces y para revertirlos se necesita algo más que un presidente demócrata. El partido republicano tiene que analizar sus fallos y moverse hacia el centro. Tiene que aportar mejores ideas y hacer una campaña basada en ellas, no en ataques. McCain es un excelente senador, cuya trayectoria desapareció una vez que la crisis financiera se convirtió en un lastre que arrastró a su campaña a esta derrota. Que haya perdido esta noche no significa que su carrera haya terminado. Al igual que Hillary Clinton, tiene un futuro en el Senado, logrando acuerdos bipartidistas. Que los demócratas tengan mayoría en el Congreso no singifica un "final feliz" ni una luna de miel con Obama. Los que le ayudaron a ganar las elecciones primarias pueden empezar a cobrarse el favor a partir del 20 de enero.
Las expectativas que creó Obama son muy altas y eso es delicado porque la promesa de cambio se convierte en un reto que se pondrá a prueba en política exterior, economía y seguridad social muy pronto. Su derrota en el sur marca una frontera que tiene traspasar a base de buen gobierno. Que las mujeres no hayan llegado a la Presidencia o la Vicepresidencia en 2008 significa que hay una barrera muy fuerte que tiene que romperse. Ojalá que muy pronto y ojalá que con una excelente candidata.
Aún así, Obama perdió en el Deep South, donde los negros son mayoría y 2/3 de los evangélicos votaron a los republicanos. Es decir, pese al triunfo de Obama el racismo no ha muerto. Se ha dado un paso muy importante al elegir al primer presidente afroamericano, pero eso no termina con la desconfianza y la férrea oposición que enfrentan los demócratas en esta zona. Es increíble que ni siquiera después del desastre administrativo y humanitario que fue el manejo post-huracán Katrina, los demócratas no puedan ganar una elección presidencial en esta zona (aunque les va mejor en elecciones para gobernador, senadores, alcaldes y representantes).
Por otro lado, no hay que olvidar que ésta es una generación acostumbrada a la tecnología cambiante. Los celulares, Facebook, YouTube, la página de internet de Obama y Biden sirvieron para recaudar casi 600 millones de dólares, registrar votantes y apelar al voto, usando al máximo la forma de comunicación de hoy, una herramienta que sus adversarios no pudieron usar con la misma destreza y que los nuevos votantes manejan a la perfección. Por ejemplo, el sitio de Obama era más completo que el de McCain y la información se conseguía más fácilmente. Pero que Obama haya renunciado al uso de dinero público manda al traste la ley McCain-Feingold que trataba de impedir que las empresas, los lobbies y "los grandes intereses" controlaran la política electoral es un gran retroceso. Aunque se dijo que el dinero de la campaña de Obama provenía de los pequeños donantes, la BBC aseguró que en realidad ocurría lo contrario. Que Obama no haya usado financiamiento público también obliga a un cambio en las reglas electorales, aunque queda por ver cómo. La mayoría de los legisladores en ambas cámaras no saben usar bien el internet, así que sus auxiliares, jóvenes en su mayoría, serán los que dicten las reglas al respecto.
En relación a la economía, el colapso financiero obliga a renovar las reglas y los compromisos con las empresas y la clase media. La inspiración que genera el carisma de Obama debe dar paso a una aportación a la cultura americana y deje su marca en los próximos años, renovando al capitalismo como debió haberse hecho desde 1989. No es aventurado decir que cada crisis económica en el mundo desde esa fecha a la actualidad pedía a gritos una renovación de ideas y estándares, después de todo, que el comunismo fracasara en Europa no significaba que el capitalismo triunfara. El "triunfalismo" que Estados Unidos vive desde entonces tiene que llegar a su fin.
Este cambio no es sólo alternancia política. La presidencia de George W. Bush ha causado un enorme daño al país de tantas maneras que los peores pronósticos que se hicieron en 2001 han sido superados con creces y para revertirlos se necesita algo más que un presidente demócrata. El partido republicano tiene que analizar sus fallos y moverse hacia el centro. Tiene que aportar mejores ideas y hacer una campaña basada en ellas, no en ataques. McCain es un excelente senador, cuya trayectoria desapareció una vez que la crisis financiera se convirtió en un lastre que arrastró a su campaña a esta derrota. Que haya perdido esta noche no significa que su carrera haya terminado. Al igual que Hillary Clinton, tiene un futuro en el Senado, logrando acuerdos bipartidistas. Que los demócratas tengan mayoría en el Congreso no singifica un "final feliz" ni una luna de miel con Obama. Los que le ayudaron a ganar las elecciones primarias pueden empezar a cobrarse el favor a partir del 20 de enero.
Las expectativas que creó Obama son muy altas y eso es delicado porque la promesa de cambio se convierte en un reto que se pondrá a prueba en política exterior, economía y seguridad social muy pronto. Su derrota en el sur marca una frontera que tiene traspasar a base de buen gobierno. Que las mujeres no hayan llegado a la Presidencia o la Vicepresidencia en 2008 significa que hay una barrera muy fuerte que tiene que romperse. Ojalá que muy pronto y ojalá que con una excelente candidata.
lunes, 3 de noviembre de 2008
Los indecisos
La mayoría de la gente sabe por quién va a votar SEMANAS antes de los comicios. Sin embargo, se queda por ahí un porcentaje aproximadamente del 10 al 15% de indecisos. En las elecciones primarias demócratas, eran los que en el último momento votaron por Hillary Clinton. Este año, cuando se espera que cerca de 130 millones de personas voten mañana (o que hayan votado anticipadamente), los indecisos pueden inclinar la balanza hacia cualquier lado en Carolina del Norte (15 votos electorales), Ohio (20), Missouri (11), Colorado (9), Nevada (5), Indiana (11), Pennsylvania (21), Virginia (13) y Florida (27). Todos éstos son estados donde ganó Bush en 2004, pero que ahora se dividen (prácticamente) entre John McCain y Barack Obama.
Entre los indecisos suelen estar muchos que están registrados como "independientes" y que, en muchos casos, desconfían de ambos extremos del espectro político. Así que puede que vean a John McCain como muy de derecha y/o a Obama como muy liberal. Si son partidarios del gobierno al mínimo, votarán por McCain. Especialmente porque el tema de la redistribución de riqueza que se dice que propone Obama le pone los pelos de punta a este grupo de personas. Pero la mayoría puede que se incline por Obama, sólo porque se ha mostrado más sereno e inteligente que McCain, por lo menos en lo que a la elección de VP respecta.
Claro, está el "Efecto Bradley", con encuestas que le dan un margen de ventaja a Obama de hasta el 13%, pero precisamente por eso no podemos olvidar que las encuestas se equivocaron hasta el cansancio en las elecciones primarias de los dos partidos. Pero más bien veremos un "Efecto Obama". La cantidad de gente en los mítines de Obama sobrepasa con creces los asistentes a los eventos de McCain y Palin (y estoy dejando fuera los town halls). Lo cierto es que en los próximos días podremos sacar conclusiones interesantes de una campaña que añade nuevos elementos: un candidato a presidente afroamericano, una candidata a vicepresidente republicana, el internet, cerca de 10 millones de nuevos votantes y muchos de ellos muy jóvenes, una polarización en aumento.
Y, no podemos olvidar que más dinero para gastar no se traduce en una victoria (Kerry recaudó más que Bush en 2004). Además, no necesariamente el candidato que obtiene más votos populares consigue los famosos 270 votos en el Colegio Electoral. Y, en este sentido, el margen de victoria, en número de votos puede ser ridículamente pequeño.
De modo que, lo único seguro es que mañana se rompan récords de votación en Estados Unidos. La gente siente que su voto es crucial para que gane su candidato, así que saldrá a votar. La cosa es que mañana es un día laboral, habrá largas filas y esperamos que no escaseen las boletas, que funcionen bien todos los mecanismos de votación y que la jornada transcurra tranquilamente.
Entre los indecisos suelen estar muchos que están registrados como "independientes" y que, en muchos casos, desconfían de ambos extremos del espectro político. Así que puede que vean a John McCain como muy de derecha y/o a Obama como muy liberal. Si son partidarios del gobierno al mínimo, votarán por McCain. Especialmente porque el tema de la redistribución de riqueza que se dice que propone Obama le pone los pelos de punta a este grupo de personas. Pero la mayoría puede que se incline por Obama, sólo porque se ha mostrado más sereno e inteligente que McCain, por lo menos en lo que a la elección de VP respecta.
Claro, está el "Efecto Bradley", con encuestas que le dan un margen de ventaja a Obama de hasta el 13%, pero precisamente por eso no podemos olvidar que las encuestas se equivocaron hasta el cansancio en las elecciones primarias de los dos partidos. Pero más bien veremos un "Efecto Obama". La cantidad de gente en los mítines de Obama sobrepasa con creces los asistentes a los eventos de McCain y Palin (y estoy dejando fuera los town halls). Lo cierto es que en los próximos días podremos sacar conclusiones interesantes de una campaña que añade nuevos elementos: un candidato a presidente afroamericano, una candidata a vicepresidente republicana, el internet, cerca de 10 millones de nuevos votantes y muchos de ellos muy jóvenes, una polarización en aumento.
Y, no podemos olvidar que más dinero para gastar no se traduce en una victoria (Kerry recaudó más que Bush en 2004). Además, no necesariamente el candidato que obtiene más votos populares consigue los famosos 270 votos en el Colegio Electoral. Y, en este sentido, el margen de victoria, en número de votos puede ser ridículamente pequeño.
De modo que, lo único seguro es que mañana se rompan récords de votación en Estados Unidos. La gente siente que su voto es crucial para que gane su candidato, así que saldrá a votar. La cosa es que mañana es un día laboral, habrá largas filas y esperamos que no escaseen las boletas, que funcionen bien todos los mecanismos de votación y que la jornada transcurra tranquilamente.
sábado, 1 de noviembre de 2008
Por qué puede ganar Obama:
De acuerdo con James Carville (el que dirigió la campaña de Bill Clinton en 1992), por lo siguiente:
La primera es que la administración de George W. Bush ha sido pésima y el estado de la economía refuerza esta impresión, lo que facilita la opción demócrata. Ha sido sencillo vincular a John McCain con Bush, desbaratando su campaña de “rebelde” y utilizando su propia trayectoria en su contra. El mensaje central, el “cambio” ha sido fácil de entender y sostener a lo largo de estos meses, con lo que llega mejor al votante. Es decir, como ocurrió con Kerry en 2004, si el candidato acepta las etiquetas que le cuelga su adversario, está perdido. McCain perdió la etiqueta de "rebelde" y su "yo no soy Bush" parece llegar demasiado tarde.
Obama y sus seguidores han utilizado el internet como nadie para hacer campaña a través de videos y comerciales, registrar votantes y recolectar una impresionante cantidad de dinero. Uno de los indicadores más sólidos está relacionado con la recaudación. Donar dinero a un candidato, la cantidad que sea, equivale a hacer una apuesta por alguien. Esto le permite pagar más anuncios de TV que casi están sepultando la campaña de McCain en zonas en disputa sin que éste pueda responderle. Hoy en día, McCain ha agotado su dinero (también hay que ver que McCain sí se sujetó a las cantidades oficiales estipuladas por la FEC y Obama, no).
A sus 47 años, Obama sería el primer presidente de la Generación X, por lo que no tiene los mismos problemas que sus predecesores. Es producto del liberalismo de los años 60, como lo demuestra su origen mestizo, que también le da una visión más amplia sobre la cuestión racial. A propósito, al resistir la tentación de basar su campaña en sobre la raza y lanzarse como un candidato “de todos”, ha logrado trascender, con cierto éxito, el espectro de identidades étnicas, aunque todavía no sabemos hasta qué punto. El temido "Efecto Bradley" nos hace temer que el margen de las encuestas no sea tan alto, pero eso lo sabremos el martes.
Asimismo, la mayoría de las encuestas sitúan a Obama entre 4 y 12 puntos arriba de McCain, a nivel nacional. Con todo y el “margen de error”, a estas alturas, es casi imposible que McCain pueda cerrar la brecha. Además, los cálculos sobre votos electorales le auguran una victoria abrumadora a Obama.
Pese a su juventud e inexperiencia, Obama ha mostrado inteligencia y un mejor control de sus emociones que John McCain, que tiene un fuerte temperamento. Barack ha mantenido un discurso serio y mesurado en medio de la debacle financiera, enfocándose en cómo resolver los problemas, sin profundizar en los detalles, que en atacar a su rival.
Una señal de su buen juicio es su elección de Joe Biden como su vicepresidente. Biden carece totalmente de carisma y no le ha sumado muchos votos electorales, pero tiene la experiencia que a él le falta y aunque no le sume muchos votos, tampoco se los resta. Sin duda, está preparado para ser presidente. Aunque no genere tanta atención como Sarah Palin, su desempeño en la campaña es aceptable.
Si bien durante la contienda contra Clinton, el joven senador ganó en los sectores más poblados y urbanizados, en las últimas semanas ha logrado acercarse a los votantes de la clase obrera y media (gracias a Biden) que se le habían escapado hasta ahora aún en estados típicamente republicanos, como Carolina del Norte o, probablemente, Pennsylvania. Y esto lo ha logrado con un ejército de voluntarios en todo Estados Unidos que tienen energía de sobra para buscar votos para él.
Barack Obama ha obtenido el apoyo de varios medios importantes, incluyendo The Chicago Herald Tribune, que por primera vez respalda a un demócrata y no es el único que quiere hacer historia. Ha cuidado los detalles al máximo y se ha enfrentado a sus críticos con magníficos discursos sobre patriotismo, raza y religión, por ejemplo, que generan entusiasmo. Pero, sobre todo, porque parece ser que su campaña ha hecho una mejor lectura del estado del país y de su gente y eso suele convertirse en una victoria.
La primera es que la administración de George W. Bush ha sido pésima y el estado de la economía refuerza esta impresión, lo que facilita la opción demócrata. Ha sido sencillo vincular a John McCain con Bush, desbaratando su campaña de “rebelde” y utilizando su propia trayectoria en su contra. El mensaje central, el “cambio” ha sido fácil de entender y sostener a lo largo de estos meses, con lo que llega mejor al votante. Es decir, como ocurrió con Kerry en 2004, si el candidato acepta las etiquetas que le cuelga su adversario, está perdido. McCain perdió la etiqueta de "rebelde" y su "yo no soy Bush" parece llegar demasiado tarde.
Obama y sus seguidores han utilizado el internet como nadie para hacer campaña a través de videos y comerciales, registrar votantes y recolectar una impresionante cantidad de dinero. Uno de los indicadores más sólidos está relacionado con la recaudación. Donar dinero a un candidato, la cantidad que sea, equivale a hacer una apuesta por alguien. Esto le permite pagar más anuncios de TV que casi están sepultando la campaña de McCain en zonas en disputa sin que éste pueda responderle. Hoy en día, McCain ha agotado su dinero (también hay que ver que McCain sí se sujetó a las cantidades oficiales estipuladas por la FEC y Obama, no).
A sus 47 años, Obama sería el primer presidente de la Generación X, por lo que no tiene los mismos problemas que sus predecesores. Es producto del liberalismo de los años 60, como lo demuestra su origen mestizo, que también le da una visión más amplia sobre la cuestión racial. A propósito, al resistir la tentación de basar su campaña en sobre la raza y lanzarse como un candidato “de todos”, ha logrado trascender, con cierto éxito, el espectro de identidades étnicas, aunque todavía no sabemos hasta qué punto. El temido "Efecto Bradley" nos hace temer que el margen de las encuestas no sea tan alto, pero eso lo sabremos el martes.
Asimismo, la mayoría de las encuestas sitúan a Obama entre 4 y 12 puntos arriba de McCain, a nivel nacional. Con todo y el “margen de error”, a estas alturas, es casi imposible que McCain pueda cerrar la brecha. Además, los cálculos sobre votos electorales le auguran una victoria abrumadora a Obama.
Pese a su juventud e inexperiencia, Obama ha mostrado inteligencia y un mejor control de sus emociones que John McCain, que tiene un fuerte temperamento. Barack ha mantenido un discurso serio y mesurado en medio de la debacle financiera, enfocándose en cómo resolver los problemas, sin profundizar en los detalles, que en atacar a su rival.
Una señal de su buen juicio es su elección de Joe Biden como su vicepresidente. Biden carece totalmente de carisma y no le ha sumado muchos votos electorales, pero tiene la experiencia que a él le falta y aunque no le sume muchos votos, tampoco se los resta. Sin duda, está preparado para ser presidente. Aunque no genere tanta atención como Sarah Palin, su desempeño en la campaña es aceptable.
Si bien durante la contienda contra Clinton, el joven senador ganó en los sectores más poblados y urbanizados, en las últimas semanas ha logrado acercarse a los votantes de la clase obrera y media (gracias a Biden) que se le habían escapado hasta ahora aún en estados típicamente republicanos, como Carolina del Norte o, probablemente, Pennsylvania. Y esto lo ha logrado con un ejército de voluntarios en todo Estados Unidos que tienen energía de sobra para buscar votos para él.
Barack Obama ha obtenido el apoyo de varios medios importantes, incluyendo The Chicago Herald Tribune, que por primera vez respalda a un demócrata y no es el único que quiere hacer historia. Ha cuidado los detalles al máximo y se ha enfrentado a sus críticos con magníficos discursos sobre patriotismo, raza y religión, por ejemplo, que generan entusiasmo. Pero, sobre todo, porque parece ser que su campaña ha hecho una mejor lectura del estado del país y de su gente y eso suele convertirse en una victoria.
viernes, 31 de octubre de 2008
¿Puede ganar John McCain?
Según Karl Rove, sí. Por las siguientes razones:
Todavía hay quienes se resisten a votar por un candidato negro y le mienten a los encuestadores para no pasar por racistas. Algunos creen que Obama es musulmán y tiene lazos con terroristas (no islámicos) como William Ayers. Los votos de los estados del centro y el sur de Estados Unidos suelen ser para el partido republicano y la elección se decide por votos electorales, no populares. Cada estado aporta 3 ó 5 votos electorales, pero son muchos estados. McCain sólo tiene que ganar donde ganó Bush en 2004 y añadir uno o más. En los últimos años los márgenes de victoria han sido muy reducidos. Los sistemas de voto pueden fallar, ya sea a través de computadoras o boletas, como ocurrió en Florida en 2000 y los votos a favor de Obama pueden esfumarse en estados críticos. Se cree que las ciudades grandes votan por los demócratas y los pueblos, por los republicanos. El mapa electoral es mucho más complejo: los suburbios tienen distintas preferencias que no siempre se reflejan en estos cálculos. Sarah Palin, si bien ha sido algo polarizante, ha logrado energizar a los republicanos de bajos ingresos: Joe Sixpackers, las hockey/soccer moms, la clase obrera, los evangelistas y pro-vidas, etc., que dudaban de McCain. Se han introducido iniciativas de ley sobre el matrimonio homosexual en estados indecisos, para que la gente cambie a favor del candidato conservador en el último minuto. Esto le funcionó a George W. Bush en 2004. La teoría dice que el candidato del establishment es el que gana siempre. Aunque haya quienes no estén de acuerdo en todo con McCain o con Palin, los republicanos son más disciplinados y para ellos es peor votar por un “liberal”. La trayectoria personal cuenta, a pesar de los “erráticos” giros que se hayan dado en la campaña. McCain es un moderado y tiene un sólido pasado bipartidista. Tal vez la etiqueta de “rebelde” se haya desgastado, pero ha mostrado un juicio y una entereza que Obama le envidiaría. Aunque el estado de la economía y el descontento con la Administración Bush favorecen a los demócratas, éstos son los peores enemigos de sí mismos y pueden perder la elección. Así ocurrió con Jimmy Carter en 1980 y Michael Dukakis en 1988. Pese a que la intención de voto favorezca a Obama, la elección es un martes, día laborable y la mayoría de los que votarán por él sólo tendrán una hora para hacer fila, votar, comer y volver al trabajo. Para evitarlo, están optando por el “voto temprano”, que es una fecha distinta al día oficial, para quienes el 4 de noviembre no pueden acudir a las urnas. Su fórmula incluye una gobernadora del norte y un senador del sur, respetando el equilibrio político del país, la de Obama, no.
Todavía hay quienes se resisten a votar por un candidato negro y le mienten a los encuestadores para no pasar por racistas. Algunos creen que Obama es musulmán y tiene lazos con terroristas (no islámicos) como William Ayers. Los votos de los estados del centro y el sur de Estados Unidos suelen ser para el partido republicano y la elección se decide por votos electorales, no populares. Cada estado aporta 3 ó 5 votos electorales, pero son muchos estados. McCain sólo tiene que ganar donde ganó Bush en 2004 y añadir uno o más. En los últimos años los márgenes de victoria han sido muy reducidos. Los sistemas de voto pueden fallar, ya sea a través de computadoras o boletas, como ocurrió en Florida en 2000 y los votos a favor de Obama pueden esfumarse en estados críticos. Se cree que las ciudades grandes votan por los demócratas y los pueblos, por los republicanos. El mapa electoral es mucho más complejo: los suburbios tienen distintas preferencias que no siempre se reflejan en estos cálculos. Sarah Palin, si bien ha sido algo polarizante, ha logrado energizar a los republicanos de bajos ingresos: Joe Sixpackers, las hockey/soccer moms, la clase obrera, los evangelistas y pro-vidas, etc., que dudaban de McCain. Se han introducido iniciativas de ley sobre el matrimonio homosexual en estados indecisos, para que la gente cambie a favor del candidato conservador en el último minuto. Esto le funcionó a George W. Bush en 2004. La teoría dice que el candidato del establishment es el que gana siempre. Aunque haya quienes no estén de acuerdo en todo con McCain o con Palin, los republicanos son más disciplinados y para ellos es peor votar por un “liberal”. La trayectoria personal cuenta, a pesar de los “erráticos” giros que se hayan dado en la campaña. McCain es un moderado y tiene un sólido pasado bipartidista. Tal vez la etiqueta de “rebelde” se haya desgastado, pero ha mostrado un juicio y una entereza que Obama le envidiaría. Aunque el estado de la economía y el descontento con la Administración Bush favorecen a los demócratas, éstos son los peores enemigos de sí mismos y pueden perder la elección. Así ocurrió con Jimmy Carter en 1980 y Michael Dukakis en 1988. Pese a que la intención de voto favorezca a Obama, la elección es un martes, día laborable y la mayoría de los que votarán por él sólo tendrán una hora para hacer fila, votar, comer y volver al trabajo. Para evitarlo, están optando por el “voto temprano”, que es una fecha distinta al día oficial, para quienes el 4 de noviembre no pueden acudir a las urnas. Su fórmula incluye una gobernadora del norte y un senador del sur, respetando el equilibrio político del país, la de Obama, no.
miércoles, 29 de octubre de 2008
El Colegio Electoral: tan importante y tan desconocido
La euforia de las elecciones primarias todavía se siente. Pero se nos olvidan pequeños detalles que son muy importantes: los 18 millones de votos de Hillary Clinton no sirvieron de nada frente a los 2195 delegados y superdelegados que conquistó Barack Obama y que le permitieron contender por la Casa Blanca.
La gran popularidad de Barack Obama nos hace olvidarnos de que no basta el voto popular para ganar las elecciones. Es más, como Al Gore no puede olvidar, no necesariamente el que gana los votos populares es el que consigue los votos electorales. De modo que, aprovecho la ocasión para hacer un repaso de esa institución tan rara que es el Colegio Electoral, para que luego no haya sorpresas:
Cada estado tiene un número de electores en el Colegio Electoral que es igual al total de sus senadores en el Congreso (siempre son 2) y sus representantes, que éstos se determinan por el tamaño de la población del estado. Técnicamente, los americanos votan por los electores, no por el candidato.
California, el estado más grande, tiene 55 votos electorales. Algunos estados tienen sólo 3 votos (que es el mínimo garantizado).
Hay 538 electores en el Colegio Electoral. En todos los estados, excepto en Maine y Nebraska, el Colegio trabaja en una base de “el que gana se lleva todo”. El que gana el voto popular en un estado consigue todos los votos del Colegio Electoral en ese estado.
Para convertirse en presidente, un candidato necesita 270 votos en el Colegio Electoral. El candidato ganador no necesita conseguir el voto popular nacional.
El Colegio electoral surge porque cuando se fundaron los Estados Unidos, era imposible hacer una campaña nacional, dado el sistema de comunicaciones de la época; los estados siempre han sido muy celosos de sus derechos; los partidos políticos desconfiaban y se temía al voto popular.
Los redactores de la Constitución en 1787 rechazaron tanto la elección del presidente por el Congreso –por la separación de poderes- como la elección por voto popular directo, debido a que la tente podría votar por su candidato local y los estados grandes podrían dominar.
Otro factor fue que los estados sureños favorecían el sistema colegial. Los estados no tenían votos, pero contaban como 3/5 de una persona para calcular el tamaño de la población de un estado.
La idea original era que sólo los grandes y buenos en cada estado formarían los electores en el Colegio Electoral. Con los años el Colegio se ha modificado para reflejar la voluntad popular.
Ventajas:
El sistema del Colegio Electoral es respetado por sus raíces históricas y porque generalmente refleja el voto popular. TAmbién otorga más peso a los pequeños estados –uno de los pesos y contrapesos que la Constitución americana valora.
Por ejemplo, el estado más grande, California, tiene 12.03% de la población total de Estados Unidos, pero sus 55 votos del Colegio Electoral representan sólo 10.22% del total colegial. Wyoming, un estado poco poblado, tiene 0.18% de la población americana, pero sus tres asientos en el Colegio Electoral le otorgan un 0.56% de los votos del Colegio.
El sistema de Coelgio también implica que un candidato necesita conseguir votos provenientes de todo el país.
Además, desde que se implementó, sólo ha fallado 3 veces (es decir, donde la presidencia la tiene el que no gana los votos populares).
En caso de empate, la decisión debe tomarla la Cámara de Representantes, porque sus asientos se otorgan en proporción a la población y, por lo tanto, refleja la voluntad popular mejor que el Senado. Cada delegación estatal, sin embargo, tiene sólo un voto, lo que significa que el partido mayoritario en cada delegación puede controlar el voto. Se requiere una mayoría absoluta de estados para la elección.
El vice-presidente es elegido por el Senado, con los senadores votando de forma individual.
Los cambios en la demografía desde la elección de 2000 han resultado en un incremento neto de siete votos del Colegio Electoral en estados que en 2000 votaron por Bush (republicano).
En 2004 había 70 votos del Colegio Electoral en estados demócratas “vulnerables”, pero sólo 65 en estados republicanos “vulnerables”: un balance de cinco votos del Colegio Electoral favorable a Bush.
Bush ganó el Colegio Electoral por 2000 por 271 votos, sólo cinco votos más que Al Gore.
En Colorado intentaron hacer una reforma en 2004, esperando que los votos electorales se repartieran de acuerdo a los votos populares, pero no prosperó. Es difícil que lo haga en otros estados.
Así que, antes de predecir quién puede ganar o no, hay que contar los votos electorales, ésos son los que cuentan.
La gran popularidad de Barack Obama nos hace olvidarnos de que no basta el voto popular para ganar las elecciones. Es más, como Al Gore no puede olvidar, no necesariamente el que gana los votos populares es el que consigue los votos electorales. De modo que, aprovecho la ocasión para hacer un repaso de esa institución tan rara que es el Colegio Electoral, para que luego no haya sorpresas:
Cada estado tiene un número de electores en el Colegio Electoral que es igual al total de sus senadores en el Congreso (siempre son 2) y sus representantes, que éstos se determinan por el tamaño de la población del estado. Técnicamente, los americanos votan por los electores, no por el candidato.
California, el estado más grande, tiene 55 votos electorales. Algunos estados tienen sólo 3 votos (que es el mínimo garantizado).
Hay 538 electores en el Colegio Electoral. En todos los estados, excepto en Maine y Nebraska, el Colegio trabaja en una base de “el que gana se lleva todo”. El que gana el voto popular en un estado consigue todos los votos del Colegio Electoral en ese estado.
Para convertirse en presidente, un candidato necesita 270 votos en el Colegio Electoral. El candidato ganador no necesita conseguir el voto popular nacional.
El Colegio electoral surge porque cuando se fundaron los Estados Unidos, era imposible hacer una campaña nacional, dado el sistema de comunicaciones de la época; los estados siempre han sido muy celosos de sus derechos; los partidos políticos desconfiaban y se temía al voto popular.
Los redactores de la Constitución en 1787 rechazaron tanto la elección del presidente por el Congreso –por la separación de poderes- como la elección por voto popular directo, debido a que la tente podría votar por su candidato local y los estados grandes podrían dominar.
Otro factor fue que los estados sureños favorecían el sistema colegial. Los estados no tenían votos, pero contaban como 3/5 de una persona para calcular el tamaño de la población de un estado.
La idea original era que sólo los grandes y buenos en cada estado formarían los electores en el Colegio Electoral. Con los años el Colegio se ha modificado para reflejar la voluntad popular.
Ventajas:
El sistema del Colegio Electoral es respetado por sus raíces históricas y porque generalmente refleja el voto popular. TAmbién otorga más peso a los pequeños estados –uno de los pesos y contrapesos que la Constitución americana valora.
Por ejemplo, el estado más grande, California, tiene 12.03% de la población total de Estados Unidos, pero sus 55 votos del Colegio Electoral representan sólo 10.22% del total colegial. Wyoming, un estado poco poblado, tiene 0.18% de la población americana, pero sus tres asientos en el Colegio Electoral le otorgan un 0.56% de los votos del Colegio.
El sistema de Coelgio también implica que un candidato necesita conseguir votos provenientes de todo el país.
Además, desde que se implementó, sólo ha fallado 3 veces (es decir, donde la presidencia la tiene el que no gana los votos populares).
En caso de empate, la decisión debe tomarla la Cámara de Representantes, porque sus asientos se otorgan en proporción a la población y, por lo tanto, refleja la voluntad popular mejor que el Senado. Cada delegación estatal, sin embargo, tiene sólo un voto, lo que significa que el partido mayoritario en cada delegación puede controlar el voto. Se requiere una mayoría absoluta de estados para la elección.
El vice-presidente es elegido por el Senado, con los senadores votando de forma individual.
Los cambios en la demografía desde la elección de 2000 han resultado en un incremento neto de siete votos del Colegio Electoral en estados que en 2000 votaron por Bush (republicano).
En 2004 había 70 votos del Colegio Electoral en estados demócratas “vulnerables”, pero sólo 65 en estados republicanos “vulnerables”: un balance de cinco votos del Colegio Electoral favorable a Bush.
Bush ganó el Colegio Electoral por 2000 por 271 votos, sólo cinco votos más que Al Gore.
En Colorado intentaron hacer una reforma en 2004, esperando que los votos electorales se repartieran de acuerdo a los votos populares, pero no prosperó. Es difícil que lo haga en otros estados.
Así que, antes de predecir quién puede ganar o no, hay que contar los votos electorales, ésos son los que cuentan.
viernes, 24 de octubre de 2008
Las otras campañas: senadores y representantes
La campaña por la Casa Blanca parece ser la más importante. No es sólo por lo cerrado que fueron las elecciones primarias y ésta, sino porque en los úlimos años se ha concentrado mucho poder en manos del Presidente. Pero no es la única. Están las carreras por el Congreso y las de los gobernadores (de las que hablaremos próximamente):
Un tercio del Senado se renueva cada dos años. Esta vez hay 39 demócratas y 26 republicanos que no están buscando la reelección. Pero hay otros 12 demócratas que seguramente se reeligirán, contra 4 que tienen algún riesgo de perder el escaño y 4 estados donde puede ganar cualquier partido. Las cifras para los republicanos son: 11 reelecciones prácticamente aseguradas y 4 que podrían perder. Aquí resaltamos que en Carolina del Norte, la republicana Elizabeth Dole (esposa de Bob Dole, que perdió en 1996 contra Bill Clinton) podría perder su posición.
En el área de los representantes (donde todos buscan la reelección), de los 235 asientos que tienen los demócratas hay 220 que están seguros, contra 15 que están en riesgo. Por su parte, los republicanos tienen 155 escaños asegurados, 12 en riesgo y, en total, hay 29 lugares que van en un "empate" prácticamente. Un vistazo a un mapa de estas elecciones nos muestra que no hay demasiadas áreas rojas o azules, sino que el centro del país es un mosaico de rojos y azules. El resultado, dirían algunos, es "púrpura" y no el famoso mapa de "Jesusland".
Si los demócratas consiguen llegar a los 60 asientos en el Senado, estarían en capacidad de evitar la figura del "filibustero", que es cuando un político se levanta a dar un discurso en el Senado (toda iniciativa de ley requiere un discurso de alguien a favor y otro en contra), mismo que se puede prolongar por horas, que es una forma de boicotear una ley. Si logran esta mayoría, pueden pasar cualquier legislación, prácticamente sin problemas. Sin embargo, no podemos olvidar que en Estados Unidos los políticos no siguen las líneas partidistas tan fielmente como en México u otros países. Lo que cuenta es "el interés de la comunidad" a la que responde el/la funcionario/a y ése no necesriamente se alinea con el partido.
Para tener en cuenta, los estados donde las elecciones están más "calientes" (y que podrían perder los republicanos) son: Alaska, Carolina del Norte, Colorado, Georgia, Kentucky, Minnesota, Mississippi, New Hampshire, Nuevo México, Oregon y Virginia.
Un tercio del Senado se renueva cada dos años. Esta vez hay 39 demócratas y 26 republicanos que no están buscando la reelección. Pero hay otros 12 demócratas que seguramente se reeligirán, contra 4 que tienen algún riesgo de perder el escaño y 4 estados donde puede ganar cualquier partido. Las cifras para los republicanos son: 11 reelecciones prácticamente aseguradas y 4 que podrían perder. Aquí resaltamos que en Carolina del Norte, la republicana Elizabeth Dole (esposa de Bob Dole, que perdió en 1996 contra Bill Clinton) podría perder su posición.
En el área de los representantes (donde todos buscan la reelección), de los 235 asientos que tienen los demócratas hay 220 que están seguros, contra 15 que están en riesgo. Por su parte, los republicanos tienen 155 escaños asegurados, 12 en riesgo y, en total, hay 29 lugares que van en un "empate" prácticamente. Un vistazo a un mapa de estas elecciones nos muestra que no hay demasiadas áreas rojas o azules, sino que el centro del país es un mosaico de rojos y azules. El resultado, dirían algunos, es "púrpura" y no el famoso mapa de "Jesusland".
Si los demócratas consiguen llegar a los 60 asientos en el Senado, estarían en capacidad de evitar la figura del "filibustero", que es cuando un político se levanta a dar un discurso en el Senado (toda iniciativa de ley requiere un discurso de alguien a favor y otro en contra), mismo que se puede prolongar por horas, que es una forma de boicotear una ley. Si logran esta mayoría, pueden pasar cualquier legislación, prácticamente sin problemas. Sin embargo, no podemos olvidar que en Estados Unidos los políticos no siguen las líneas partidistas tan fielmente como en México u otros países. Lo que cuenta es "el interés de la comunidad" a la que responde el/la funcionario/a y ése no necesriamente se alinea con el partido.
Para tener en cuenta, los estados donde las elecciones están más "calientes" (y que podrían perder los republicanos) son: Alaska, Carolina del Norte, Colorado, Georgia, Kentucky, Minnesota, Mississippi, New Hampshire, Nuevo México, Oregon y Virginia.
miércoles, 22 de octubre de 2008
"Put your money where your mouth is" o, a donde va el dinero, va el voto
El monto de las recaudaciones para la campaña es uno de los puntos claves para averiguar quién tiene más apoyo. En este caso, Barack Obama es una verdadera máquina de recaudación de donaciones. De acuerdo con la BBC, hasta el 30 de septiembre Obama había acumulado USD $621,984,627.00 contra USD $315,703,830 de McCain. En sólo este mes, se recibieron cerca de USD $150 millones.
El éxito de Obama con el dinero viene desde la intensa competencia que tuvo contra Hillary Clinton (recordemos que ella acabó poniendo más de 5 millones de dólares de su propio bolsillo), una de las razones por las cuales rompió su promesa de utilizar financiamiento público para su campaña. Al contrario, John McCain sí está usando dinero público, es en parte porque hace años él fue uno de los principales impulsores de la llamada Ley McCain-Feingold sobre el dinero de las campañas, donde se pone un tope de USD $84 millones que puede gastar en su campaña. Sin embargo, tanto el partido republicano como los PACS (comités de actividades políticas, por sus siglas en inglés), pueden recaudar y utilizar todo el dinero que quieran para publicidad en favor de su candidato. En este sentido, según la misma fuente, los republicanos han conseguido USD $309,818,561 contra los USD $191,568,662 de los demócratas (que, obviamente, están más relajados en ese sentido). Estas cantidades se pueden usar a favor de los candidatos presidenciales hasta un tope de USD $19 millones en el caso de McCain (por usar dinero público), pero el resto se puede utilizar para registrar votantes, etc.
Otra cosa que hay que notar es que la mayoría del dinero que han recibido ambos candidatos procede de grandes compañías, sin dejar de resaltar que las donaciones promedio de individuos son de alrededor de USD $200 ó menos para Obama. Gran parte de estos dólares se han obtenido en cenas de donantes, en las cuales el cubierto puede llegar a costar hasta USD $10,000. Como era de esperarse, Obama recibe poco dinero de las compañías de gas y petróleo, mientras que éstas le dan algo más de dinero a su contrincante, al igual que hacen las empresas de bienes y servicios y las aseguradoras. A Obama le llega dinero de las compañías de abogados, las de inversionistas y los del sector educativo. Los mayores donantes de ambos son los jubilados (dan un poco más para McCain), que también son los que votan más temprano el día de la elección y asisten prácticamente en masa. Es interesante notar que, salvo en casos como el apoyo de los educadores o los abogados, no hay gran diferencia entre lo que estos grupos reparten a los dos candidatos, lo que también es un augurio de lo cerrado que puede llegar a ser el resultado del 4 de noviembre.
El éxito de Obama con el dinero viene desde la intensa competencia que tuvo contra Hillary Clinton (recordemos que ella acabó poniendo más de 5 millones de dólares de su propio bolsillo), una de las razones por las cuales rompió su promesa de utilizar financiamiento público para su campaña. Al contrario, John McCain sí está usando dinero público, es en parte porque hace años él fue uno de los principales impulsores de la llamada Ley McCain-Feingold sobre el dinero de las campañas, donde se pone un tope de USD $84 millones que puede gastar en su campaña. Sin embargo, tanto el partido republicano como los PACS (comités de actividades políticas, por sus siglas en inglés), pueden recaudar y utilizar todo el dinero que quieran para publicidad en favor de su candidato. En este sentido, según la misma fuente, los republicanos han conseguido USD $309,818,561 contra los USD $191,568,662 de los demócratas (que, obviamente, están más relajados en ese sentido). Estas cantidades se pueden usar a favor de los candidatos presidenciales hasta un tope de USD $19 millones en el caso de McCain (por usar dinero público), pero el resto se puede utilizar para registrar votantes, etc.
Otra cosa que hay que notar es que la mayoría del dinero que han recibido ambos candidatos procede de grandes compañías, sin dejar de resaltar que las donaciones promedio de individuos son de alrededor de USD $200 ó menos para Obama. Gran parte de estos dólares se han obtenido en cenas de donantes, en las cuales el cubierto puede llegar a costar hasta USD $10,000. Como era de esperarse, Obama recibe poco dinero de las compañías de gas y petróleo, mientras que éstas le dan algo más de dinero a su contrincante, al igual que hacen las empresas de bienes y servicios y las aseguradoras. A Obama le llega dinero de las compañías de abogados, las de inversionistas y los del sector educativo. Los mayores donantes de ambos son los jubilados (dan un poco más para McCain), que también son los que votan más temprano el día de la elección y asisten prácticamente en masa. Es interesante notar que, salvo en casos como el apoyo de los educadores o los abogados, no hay gran diferencia entre lo que estos grupos reparten a los dos candidatos, lo que también es un augurio de lo cerrado que puede llegar a ser el resultado del 4 de noviembre.
lunes, 20 de octubre de 2008
El apoyo de Colin Powell
El domingo pasado el general Colin Powell expresó su apoyo a la candidatura de Obama, sacudiendo la campaña de John McCain y provocando que más gente se decante por el senador por Illinois.
La decisión de Powell no debió ser fácil. Seguramente había estado recibiendo presiones de parte de ambos bandos para que se declarara públicamente por su candidato. Después de todo, Colin Powell tiene una reputación de moderado que le precede. Es el héroe de la primera Guerra del Golfo y un soldado a toda prueba que siguió a su jefe a la segunda Guerra del Golfo, aún sabiendo que no había ADM, como intentó convencer al Consejo de Seguridad de la ONU.
Era bien conocido que Powell no respaldaba la intervención en Iraq, por lo que cometió el error de no haber renunciado al gabinete de George W. Bush en 2003. Sin embargo, decidió quedarse hasta el final del primer período para no dañar la causa de su Comandante en Jefe, aunque su reputación sí se vio afectada. Esta vez, Powell no cometió el mismo error. Quien pudiera haber sido un excelente vicepresidente (de cualquier presidente, republicano o demócrata), expresó preocupaciones que finalmente salen a la luz pública, pero que por meses han estado circulando sotto voce en Washington: John McCain se ha rodeado por los asesores neoconservadores de George W. Bush y su política exterior no sería muy diferente de la de Bush. Y aquí es donde vale la pena recordar que Powell luchó infructuosamente contra estos halcones desde el Departamento de Estado y perdió la batalla. Pero también es este sector neoconservador el que está moviendo al partido republicano más a la derecha en todo tipo de asuntos: desde la inclusión de los evangélicos hasta la selección de Sarah Palin como VP de McCain.
Dudo que la cuestión racial haya sido el factor predominante en la decisión de Powell. En sus palabras se advierte un cierto tono de decepción y hartazgo que empieza a ser común en los republicanos moderados. Powell no es el único, pero sí uno de los más destacados que se pasan al lado de Obama, intentando salvar su propia imagen y legado al mismo tiempo. Queriéndolo o no, las razones que aduce para apoyar a Obama dicen más de McCain (negativamente) que del mismo Obama. Las declaraciones de Powell sobre el conservadurismo de McCain establecen un vínculo innegable entre éste y Bush, por lo que para muchos, Powell llegó con la pala listo para enterrar la campaña de McCain.
Powell podría haberse quedado callado. Después de todo, faltan poco para el 4 de noviembre. Pero decidió salir a la luz pública para limpiar su legado, saldar cuentas con los republicanos y la Administración Bush y, ¿por qué no? enviar una velada solicitud de empleo a una Administración Obama que ve en el futuro (¿podría, una vez más, crear una estrategia para salir de una guerra en Iraq?). Aunque no lo parezca, en Washington no existe eso del "free lunch".
La decisión de Powell no debió ser fácil. Seguramente había estado recibiendo presiones de parte de ambos bandos para que se declarara públicamente por su candidato. Después de todo, Colin Powell tiene una reputación de moderado que le precede. Es el héroe de la primera Guerra del Golfo y un soldado a toda prueba que siguió a su jefe a la segunda Guerra del Golfo, aún sabiendo que no había ADM, como intentó convencer al Consejo de Seguridad de la ONU.
Era bien conocido que Powell no respaldaba la intervención en Iraq, por lo que cometió el error de no haber renunciado al gabinete de George W. Bush en 2003. Sin embargo, decidió quedarse hasta el final del primer período para no dañar la causa de su Comandante en Jefe, aunque su reputación sí se vio afectada. Esta vez, Powell no cometió el mismo error. Quien pudiera haber sido un excelente vicepresidente (de cualquier presidente, republicano o demócrata), expresó preocupaciones que finalmente salen a la luz pública, pero que por meses han estado circulando sotto voce en Washington: John McCain se ha rodeado por los asesores neoconservadores de George W. Bush y su política exterior no sería muy diferente de la de Bush. Y aquí es donde vale la pena recordar que Powell luchó infructuosamente contra estos halcones desde el Departamento de Estado y perdió la batalla. Pero también es este sector neoconservador el que está moviendo al partido republicano más a la derecha en todo tipo de asuntos: desde la inclusión de los evangélicos hasta la selección de Sarah Palin como VP de McCain.
Dudo que la cuestión racial haya sido el factor predominante en la decisión de Powell. En sus palabras se advierte un cierto tono de decepción y hartazgo que empieza a ser común en los republicanos moderados. Powell no es el único, pero sí uno de los más destacados que se pasan al lado de Obama, intentando salvar su propia imagen y legado al mismo tiempo. Queriéndolo o no, las razones que aduce para apoyar a Obama dicen más de McCain (negativamente) que del mismo Obama. Las declaraciones de Powell sobre el conservadurismo de McCain establecen un vínculo innegable entre éste y Bush, por lo que para muchos, Powell llegó con la pala listo para enterrar la campaña de McCain.
Powell podría haberse quedado callado. Después de todo, faltan poco para el 4 de noviembre. Pero decidió salir a la luz pública para limpiar su legado, saldar cuentas con los republicanos y la Administración Bush y, ¿por qué no? enviar una velada solicitud de empleo a una Administración Obama que ve en el futuro (¿podría, una vez más, crear una estrategia para salir de una guerra en Iraq?). Aunque no lo parezca, en Washington no existe eso del "free lunch".
jueves, 16 de octubre de 2008
La noche de Joe, el plomero
Gracias a Bob Schieffer, el debate de anoche sí fue uno en donde los candidatos discutieron un tema a la vez, hubo réplicas y evitó que se fueran por la tangente, como cuando les preguntó qué recortes harían al presupuesto o cómo arreglarían el déficit fiscal. Los temas fueron asuntos domésticos, entre los que sobresalieron los impuestos, la economía, los detalles concernientes al sistema de salud, los ataques de las campañas, el criterio para seleccionar a un juez de la Suprema Corte de Justicia, así como las cualidades de Biden y Palin, el libre comercio, el calentamiento global, etc. Finalmente tuvimos una hora y media que valió la pena y finalmente hubo más profundidad en los temas. Ojalá que los otros dos "debates" hubieran sido como éste. Aquí se pudieron ver las diferencias entre ellos, especialmente concernientes al caso Roe v. Wade.
John McCain estuvo mucho mejor en este debate que en los otros dos, aunque es muy perceptible que no puede mirar a Obama directamente. Obama, por su parte, hizo el mejor esfuerzo por recibir con buena cara los ataques de McCain. El formato favoreció al senador por Arizona, ya que al estar sentados, no había una gran diferencia entre las edades de los dos, como se hizo patente en el formato de townhall. Aquí fueron dos personas discutiendo sus ideas.
Como Obama es el favorito, McCain tenía que lanzarse al ataque. Esta vez, al menos lo hizo en términos respetuosos, pero se dejó ir un poco cuando pidió que Obama explicara su relación con Ayers y ACORN, una asociación que registra votantes, con la que Obama colaboró en el pasado. Obama se refirió al racismo que se ha dejado sentir abiertamente en algunos mítines de Palin. Hablando de la negatividad, esperemos que la crítica a los anuncios negativos que Schieffer les hizo, obligue a un cambio más positivo (como presenteación de sus propuestas) en los mismos.
Lo más divertido de la noche fue que John McCain lanzó al estrellato a "Joe, el plomero", un tipo de Ohio que le dijo a Obama que no estaba seguro de votar por él debido a su política fiscal. McCain utilizó repetidas veces el caso de Joe para hacer patentes las diferencias entre los planes fiscales de los dos. Esto forzó a Obama a dirigirle un mensaje específico al ahora famoso Joe. Por supuesto, es una técnica para hacer sentir al auditorio que sí se preocupan por los casos que llegan a conocer en la campaña, pero anoche fue explotada al grado de abaratarla. Como dijeran los analistas de The Economist,Joe se convierte en el plomero más famoso desde Watergate (y ahora el NY Times dice que ni se llama Joe ni es un plomero con licencia).
Uno de los mejores momentos de la noche fue cuando John McCain dijo que él no era George W. Bush y que si Obama quería competir contra Bush que lo hubiera hecho hace cuatro años. Claro, hace cuatro años Obama hacía su debut nacional en la Convención Demócrata (invitado por John Kerry) y apenas se lanzaba para senador por Illinois.
Video y transcripción del debate: http://elections.nytimes.com/2008/president/debates/third-presidential-debate.html?hp
John McCain estuvo mucho mejor en este debate que en los otros dos, aunque es muy perceptible que no puede mirar a Obama directamente. Obama, por su parte, hizo el mejor esfuerzo por recibir con buena cara los ataques de McCain. El formato favoreció al senador por Arizona, ya que al estar sentados, no había una gran diferencia entre las edades de los dos, como se hizo patente en el formato de townhall. Aquí fueron dos personas discutiendo sus ideas.
Como Obama es el favorito, McCain tenía que lanzarse al ataque. Esta vez, al menos lo hizo en términos respetuosos, pero se dejó ir un poco cuando pidió que Obama explicara su relación con Ayers y ACORN, una asociación que registra votantes, con la que Obama colaboró en el pasado. Obama se refirió al racismo que se ha dejado sentir abiertamente en algunos mítines de Palin. Hablando de la negatividad, esperemos que la crítica a los anuncios negativos que Schieffer les hizo, obligue a un cambio más positivo (como presenteación de sus propuestas) en los mismos.
Lo más divertido de la noche fue que John McCain lanzó al estrellato a "Joe, el plomero", un tipo de Ohio que le dijo a Obama que no estaba seguro de votar por él debido a su política fiscal. McCain utilizó repetidas veces el caso de Joe para hacer patentes las diferencias entre los planes fiscales de los dos. Esto forzó a Obama a dirigirle un mensaje específico al ahora famoso Joe. Por supuesto, es una técnica para hacer sentir al auditorio que sí se preocupan por los casos que llegan a conocer en la campaña, pero anoche fue explotada al grado de abaratarla. Como dijeran los analistas de The Economist,Joe se convierte en el plomero más famoso desde Watergate (y ahora el NY Times dice que ni se llama Joe ni es un plomero con licencia).
Uno de los mejores momentos de la noche fue cuando John McCain dijo que él no era George W. Bush y que si Obama quería competir contra Bush que lo hubiera hecho hace cuatro años. Claro, hace cuatro años Obama hacía su debut nacional en la Convención Demócrata (invitado por John Kerry) y apenas se lanzaba para senador por Illinois.
Video y transcripción del debate: http://elections.nytimes.com/2008/president/debates/third-presidential-debate.html?hp
sábado, 11 de octubre de 2008
La ética de Sarah Palin
Cuando Sarah Palin fue seleccionada por John McCain como su VP, inmediatamente surgieron los rumores sobre la investigación en curso sobre lo que hoy se conoce como "Troopergate". Palin había despedido a Walt Monegan, el comisionado de seguridad pública, supuestamente por negarse a despedir a Michael Wooten, cuñado de Palin, que en ese tiempo tenía una amarga batalla por la custodia de sus hijos con la hermana de la gobernadora. El reporte fue suscrito por una comisión bipartidista en la que sobresalen tanto simpatizantes de Barack Obama en Alsaka, como Stevens, senador de ese estado y a quien en el pasado Palin había acusado de corrupto por el famoso "Puente a la nada". Stevens ha dejado atrás los conflictos personales con Palin y le ha dado todo su apoyo.
Lo interesante del caso es que el reporte ha encontrado que Palin abusó de su poder como gobernadora en el despido de Monegan. También, que su esposo, Todd Palin, utilizó las instalaciones de la gobernadora, que tuvo acceso a registros estatales y que presionó a empleados públicos para conseguir que penalizaran duramente a Wooten. Cuando esto no se consiguió, vinieron pleitos entre Palin y Monegan por manejos de agenda (incluyendo financiamiento), que culminó con la "reasignación" de Monegan, que en realidad fue como una degradación de su cargo, al pasarlo al control de bebidas y alcoholes. Pero el asunto no es tan sencillo, debido a que el castigo está pensado para casos donde hay un beneficio financiero que pueda ser comprobable. En este caso, es una vendetta familiar, no hay ganancia monetaria. Por lo tanto, puede que el asunto no pase a mayores, pero que sí afecte negativamente la imagen de "maverick" de Palin y, por ende, a la campaña de John McCain.
http://www.nytimes.com/2008/10/11/us/politics/11trooper.html?partner=permalink&exprod=permalink
Lo interesante del caso es que el reporte ha encontrado que Palin abusó de su poder como gobernadora en el despido de Monegan. También, que su esposo, Todd Palin, utilizó las instalaciones de la gobernadora, que tuvo acceso a registros estatales y que presionó a empleados públicos para conseguir que penalizaran duramente a Wooten. Cuando esto no se consiguió, vinieron pleitos entre Palin y Monegan por manejos de agenda (incluyendo financiamiento), que culminó con la "reasignación" de Monegan, que en realidad fue como una degradación de su cargo, al pasarlo al control de bebidas y alcoholes. Pero el asunto no es tan sencillo, debido a que el castigo está pensado para casos donde hay un beneficio financiero que pueda ser comprobable. En este caso, es una vendetta familiar, no hay ganancia monetaria. Por lo tanto, puede que el asunto no pase a mayores, pero que sí afecte negativamente la imagen de "maverick" de Palin y, por ende, a la campaña de John McCain.
http://www.nytimes.com/2008/10/11/us/politics/11trooper.html?partner=permalink&exprod=permalink
miércoles, 8 de octubre de 2008
Un debate estilo town-hall
No sé si llamar debate a lo de anoche, pero digamos que lo fue. El formato en que personas del público y el moderador hacen preguntas, deja poco para que los candidatos debatan entre sí, pero como sea, algo de eso vimos en Nashville. Era de esperarse que el tema principal fuera la economía, que se hablara de la guerra en Iraq, los impuestos y la energía. Las noticias son sobre las caídas de las bolsas de valores aquí y allá y todos tememos por nuestros empleos y por cómo pagaremos nuestras deudas, como es natural. De modo que era la noche perfecta para una explicación detallada de los planes económicos de los candidatos, ya que las preguntas eran formuladas por gente "normal" y los candidatos les respondían diectamente. Pero dado el tiempo limitado para las respuestas, tanto McCain como Obama prefirieron dar más de lo mismo. Ninguno profundizó en sus respuestas. Ninguno dijo algo nuevo a lo que ha dicho en otros foros. Así que nos quedamos igual. Los dos se mesuraron en cómo se dirigían al otro, ya fuese en el lenguaje verbal o en el corporal. La clave era ser accesible con el público y, en ese sentido, McCain siguió la regla de llamar a la persona por su nombre e ir a responderle frente a frente. Obama tuvo un estilo similar, pero sí mostró una distancia (mínima) entre él y algunos de los que hicieron preguntas que le calaron un poco. McCain probó que hay dos clases de estadounidenses: los que han estado en la marina y el resto. Al veterano que hizo una pregunta fue y le estrechó la mano. El único con quien tuvo ese gesto. Obama no trató de manera preferencial al chico afroamericano que hizo una pregunta.
No sé si alguien haya cambiado de preferencias con el debate de anoche. Creo que no añade gran cosa al estado de las elecciones, que está plagado de escándalos y mentiras. Aún así, lo que favorece a Obama es que la economía está mal y que sus respuestas fueron mejores que las McCain, que no haya la forma de desligarse de la crisis. Por más que trató de posicionarse como "independiente", como reformador, es un hecho que las encuestas ahora son favorables a Obama.
Donde podemos ver que en política exterior no hay diferencias importantes entre ellos o con George W. Bush fue en una de las últimas preguntas, donde una mujer inquirió sobre la voluntad de atacar a Al Qaeda en Paquistán incluso si el gobierno paquistaní se negaba a actuar. Ninguno de los dos candidatos sometería la decisión de atacar en suelo paquistaní a un voto del Consejo de Seguridad. Lo interesante de esta pregunta es que se vinculó atacar un estado vecino a donde hay una guerra. Y el ejemplo fue cuando durante la guerra de Vietnam se atacaron bases de norvietnamitas en Camboya. Kissinger fue el autor intelectual de esta estrategia, que no sé si sirvió a Estados Unidos en ese momento, aunque no le haya ganado la guerra, pero que violó una gran cantidad de leyes internacionales y que por ello Kissinger es catalogado como "criminal de guerra" por muchos. Ni McCain, ni Obama se distanciaron de la posición de Kissinger, sino que la seguirían. En esta respuesta hay muchísimo unilateralismo, del mismo que se la ha criticado a Bush, que se le achaca a McCain, pero que nadie cree que Obama seguiría. Y ya ven...
Transmisión con transcripción y "verificador de datos" aquí: http://elections.nytimes.com/2008/president/debates/second-presidential-debate.html
No sé si alguien haya cambiado de preferencias con el debate de anoche. Creo que no añade gran cosa al estado de las elecciones, que está plagado de escándalos y mentiras. Aún así, lo que favorece a Obama es que la economía está mal y que sus respuestas fueron mejores que las McCain, que no haya la forma de desligarse de la crisis. Por más que trató de posicionarse como "independiente", como reformador, es un hecho que las encuestas ahora son favorables a Obama.
Donde podemos ver que en política exterior no hay diferencias importantes entre ellos o con George W. Bush fue en una de las últimas preguntas, donde una mujer inquirió sobre la voluntad de atacar a Al Qaeda en Paquistán incluso si el gobierno paquistaní se negaba a actuar. Ninguno de los dos candidatos sometería la decisión de atacar en suelo paquistaní a un voto del Consejo de Seguridad. Lo interesante de esta pregunta es que se vinculó atacar un estado vecino a donde hay una guerra. Y el ejemplo fue cuando durante la guerra de Vietnam se atacaron bases de norvietnamitas en Camboya. Kissinger fue el autor intelectual de esta estrategia, que no sé si sirvió a Estados Unidos en ese momento, aunque no le haya ganado la guerra, pero que violó una gran cantidad de leyes internacionales y que por ello Kissinger es catalogado como "criminal de guerra" por muchos. Ni McCain, ni Obama se distanciaron de la posición de Kissinger, sino que la seguirían. En esta respuesta hay muchísimo unilateralismo, del mismo que se la ha criticado a Bush, que se le achaca a McCain, pero que nadie cree que Obama seguiría. Y ya ven...
Transmisión con transcripción y "verificador de datos" aquí: http://elections.nytimes.com/2008/president/debates/second-presidential-debate.html
viernes, 3 de octubre de 2008
Experiencia vs. carisma, otra vez
El debate de anoche entre Sarah Palin y Joe Biden fue muy interesante por muchas razones, pero particularmente por los preparativos, que se han vuelto una fase más de la carrera por ganar la Casa Blanca.
En primer lugar, se bajaron tanto las expectativas sobre el desempeño de Sarah Palin después de sus entrevistas en televisión, que casi con que ella no se tropezara, ya estaba bien. Y en ese punto, Palin superó las expectativas. Por su parte, los seguidores de Joe Biden cruzaron los dedos para que no metiera la pata, cosa que cumplió. En este sentido, el debate fue de muy, muy baja calidad. Claramente, los dos contrincantes no estaban a la misma altura. Palin no puede articular de una manera clara y concisa sus puntos de vista, como sí pudo hacerlo Biden. Ella está aprendiendo sobre las cosas que Biden maneja al detalle, pero puede darle una cátedra a Biden sobre el manejo de los medios de comunicación.
Esto es crucial porque, como vimos en las elecciones primarias de este año y la campaña presidencial de 2004, la gente es más emocional que cerebral al momento de votar. En ese punto, Sarah Palin estuvo fabulosa: proyectó una imagen de familiaridad y cordialidad, se presentó como una americana de clase media y demostró ser una efectiva "cheerleader" del candidato McCain. Por lo tanto, consiguió que el votante promedio se identificara con ella no sólo en su lenguaje, sino el punto hasta dónde entiende las cosas. Por eso, si los medios la critican hoy como "ignorante", lo que harán será mandar a los votantes directo a las urnas por John McCain.
Por su lado, Joe Biden proyectó seguridad y conocimiento de los temas que se están tratando: economía, seguridad nacional, relaciones exteriores, etc. También hizo su intento por relacionarse con la clase media, ya que él es (o fue) parte de ella. Pero más que nada, lo que hizo fue mostrar que tenía experiencia de sobra para contrarrestar lo que le falta a Palin (y a Obama, si me apuran). Sin embargo, no pudo evitar que sus argumentos sonaran un poco más elevados del lenguaje del ciudadano promedio, lo que le ganó puntos entre los especialistas (claramente ganó el debate en este aspecto) y los periodistas. Aunque lo intentó, fue aburrido en algunos temas y eso se debe a que no tiene un gran carisma.
En conclusión, la campaña de Barack Obama se olvidó de los métodos que ellos mismos usaron contra Hillary Clinton en las primarias de este año. Los debates Clinton vs. Obama se trataron de experiencia vs. carisma y el resultado es que triunfó el carisma sobre la experiencia. Anoche Sarah Palin les dio una cucharada de su propio chocolate, porque logró empatía con la mayoría de los televidentes. El americano promedio puede pensar que Palin, más que Biden sabe lo que siente en estos momentos de crisis y eso pesa mucho en las urnas.
Transmisión y transcripción del debate: http://elections.nytimes.com/2008/president/debates/vice-presidential-debate.html
En primer lugar, se bajaron tanto las expectativas sobre el desempeño de Sarah Palin después de sus entrevistas en televisión, que casi con que ella no se tropezara, ya estaba bien. Y en ese punto, Palin superó las expectativas. Por su parte, los seguidores de Joe Biden cruzaron los dedos para que no metiera la pata, cosa que cumplió. En este sentido, el debate fue de muy, muy baja calidad. Claramente, los dos contrincantes no estaban a la misma altura. Palin no puede articular de una manera clara y concisa sus puntos de vista, como sí pudo hacerlo Biden. Ella está aprendiendo sobre las cosas que Biden maneja al detalle, pero puede darle una cátedra a Biden sobre el manejo de los medios de comunicación.
Esto es crucial porque, como vimos en las elecciones primarias de este año y la campaña presidencial de 2004, la gente es más emocional que cerebral al momento de votar. En ese punto, Sarah Palin estuvo fabulosa: proyectó una imagen de familiaridad y cordialidad, se presentó como una americana de clase media y demostró ser una efectiva "cheerleader" del candidato McCain. Por lo tanto, consiguió que el votante promedio se identificara con ella no sólo en su lenguaje, sino el punto hasta dónde entiende las cosas. Por eso, si los medios la critican hoy como "ignorante", lo que harán será mandar a los votantes directo a las urnas por John McCain.
Por su lado, Joe Biden proyectó seguridad y conocimiento de los temas que se están tratando: economía, seguridad nacional, relaciones exteriores, etc. También hizo su intento por relacionarse con la clase media, ya que él es (o fue) parte de ella. Pero más que nada, lo que hizo fue mostrar que tenía experiencia de sobra para contrarrestar lo que le falta a Palin (y a Obama, si me apuran). Sin embargo, no pudo evitar que sus argumentos sonaran un poco más elevados del lenguaje del ciudadano promedio, lo que le ganó puntos entre los especialistas (claramente ganó el debate en este aspecto) y los periodistas. Aunque lo intentó, fue aburrido en algunos temas y eso se debe a que no tiene un gran carisma.
En conclusión, la campaña de Barack Obama se olvidó de los métodos que ellos mismos usaron contra Hillary Clinton en las primarias de este año. Los debates Clinton vs. Obama se trataron de experiencia vs. carisma y el resultado es que triunfó el carisma sobre la experiencia. Anoche Sarah Palin les dio una cucharada de su propio chocolate, porque logró empatía con la mayoría de los televidentes. El americano promedio puede pensar que Palin, más que Biden sabe lo que siente en estos momentos de crisis y eso pesa mucho en las urnas.
Transmisión y transcripción del debate: http://elections.nytimes.com/2008/president/debates/vice-presidential-debate.html
sábado, 27 de septiembre de 2008
Sobre el primer debate
Lo primero que hay que decir es que para ganar un debate no nada mas se necesita tener un buen desempeno al momento de responder las preguntas del contrincante y el moderador, sino un buen equipo de comentaristas que resalten los puntos positivos de uno y senalen los errores (reales o no) del otro. Eso va para quienes no hayan visto el debate y comiencen a leer editoriales y comentarios sobre el debate en blogs como este y otras formas de comentario en internet. La objetividad es escasa y cada cuatro anios parece que "esta es la contienda mas importante" y que no hay lugar para errores. Asi que los medios que tienden a la izquierda apoyan al candidato democrata y los medios conservadores apoyan al republicano. Lo mismo pasa ahora.
Dicho lo anterior, creo que si la politica exterior era uno de los temas fuertes de John McCain, Barack Obama salio bien librado. McCain no vencio por knock out, pero tal vez sumo algunos puntos en un lado y Obama sumo puntos en otro lado. Creo que no hubo sorpresas, los comentarios (prometo repasar varias veces las transcripciones y videos por si hallo algo muy interesante) fueron mas de lo mismo que hemos estado oyendo hasta ahora. Si Obama "sobrevivio", esto muestra que ha aprendido y puede considerar a este debate como un triunfo personal, por lo que ira mas seguro en los proximos. Por su parte, McCain puede decir que lo hizo muy bien, que mostro que tiene tablas y, aunque no tuvo la capacidad de hacer quedar como un novato a Obama, si tuvo una actitud que por momentos era mas "aproximable" para el espectador. Es decir, su estilo fue menos academico y menos distante que el de Obama y eso cuenta mas que muchos argumentos (preguntele a Bush si eso funciona o no).
Sin embargo, el debate no es un evento aislado y lo que tenemos es a los ejercitos de comentaristas de un lado u otro sembrando opiniones positivas en los medios. Asi como tambien tenemos esa jugada arriesgada de McCain de suspender la campania en lo que el Congreso se pone de acuerdo en pasar medidas que ayuden a encontrar una solucion a la crisis. Es una medida muy arriesgada, ya que los democratas pueden arruinarle el juego, pero tambien: a) si se llega a un acuerdo, queda como un heroe: b) puede acusar a Obama de egoista, ya que no hace lo mismo que el: c)si no se llega a un acuerdo puede quedar como un inutil o usar la maquinaria republicana para acusar a los democratas de obstruccionistas.
Que McCain suspenda su campania no quiere decir que nadie haga campania por el: quedan los voluntarios y esos estan sujetos a reglas distintas que las de los candidatos (tienen mas libertad para atacar al adversario).
Dicho lo anterior, creo que si la politica exterior era uno de los temas fuertes de John McCain, Barack Obama salio bien librado. McCain no vencio por knock out, pero tal vez sumo algunos puntos en un lado y Obama sumo puntos en otro lado. Creo que no hubo sorpresas, los comentarios (prometo repasar varias veces las transcripciones y videos por si hallo algo muy interesante) fueron mas de lo mismo que hemos estado oyendo hasta ahora. Si Obama "sobrevivio", esto muestra que ha aprendido y puede considerar a este debate como un triunfo personal, por lo que ira mas seguro en los proximos. Por su parte, McCain puede decir que lo hizo muy bien, que mostro que tiene tablas y, aunque no tuvo la capacidad de hacer quedar como un novato a Obama, si tuvo una actitud que por momentos era mas "aproximable" para el espectador. Es decir, su estilo fue menos academico y menos distante que el de Obama y eso cuenta mas que muchos argumentos (preguntele a Bush si eso funciona o no).
Sin embargo, el debate no es un evento aislado y lo que tenemos es a los ejercitos de comentaristas de un lado u otro sembrando opiniones positivas en los medios. Asi como tambien tenemos esa jugada arriesgada de McCain de suspender la campania en lo que el Congreso se pone de acuerdo en pasar medidas que ayuden a encontrar una solucion a la crisis. Es una medida muy arriesgada, ya que los democratas pueden arruinarle el juego, pero tambien: a) si se llega a un acuerdo, queda como un heroe: b) puede acusar a Obama de egoista, ya que no hace lo mismo que el: c)si no se llega a un acuerdo puede quedar como un inutil o usar la maquinaria republicana para acusar a los democratas de obstruccionistas.
Que McCain suspenda su campania no quiere decir que nadie haga campania por el: quedan los voluntarios y esos estan sujetos a reglas distintas que las de los candidatos (tienen mas libertad para atacar al adversario).
miércoles, 24 de septiembre de 2008
El debate del viernes
El viernes será el primer debate entre John McCain y Barack Obama. Ninguno de los dos es un as para los debates, aunque cada uno tiene alguna cualidad que lo puede ayudar a ganar. McCain participó en debates en las elecciones primarias de este año contra los otros pre-candidatos e hizo un buen papel, aunque no hay ninguna frase que él dijera que yo pueda recordar (como sí recuerdo varias de Mike Huckabee). Lo cual es bueno porque, en síntesis, no metió la pata.
Barack Obama tuvo que enfrentarse a varios candidatos más y luego seguir en una ronda de encuentros con Hillary Clinton. En ellos vimos que de la oratoria al debate había un gran trecho y que se enojaba cuando era atacado por los otros, pero su inteligencia es innegable y ha aprendido muy rápido.
McCain puede enojarse (cosa que siempre es mal percibida en un debate y que conduce a errores) y decir algo que le haga perder la cabeza, o sonar demasiado agresivo. Obama puede marear con su retórica o mostrarse distante. Ambos candidatos se han estado preparando en las últimas semanas, aunque el senador por Illinois ha probado ser un excelente alumno y mejoró mucho su desempeño en los últimos debates en los que participó.
Los temas son política exterior y seguridad nacional, que son el "expertise" de McCain, así que está obligado a ganar para probar que es su terreno y que sus críticas hacia Obama son la verdad. Pero si pierde, tendrá problemas para remontar su campaña, pues sus argumentos contra Obama se derrumbarán y es en ellos en que ha construido su campaña, más que en sus proyectos para reformar a Estados Unidos.
Quien crea que Obama y McCain van a hablar de Cuba, Venezuela o cualquier otro tema latinoamericano, quedarán decepcionados. Si acaso, se hablará de México y la rampante inseguridad ocasionada por la corrupción, la impunidad y el narcotráfico, como una excusa para pasar (o no) una reforma migratoria y apuntalar aún más la construcción del muro en la frontera méxico-americana. Pero más bien se hablará de Iraq, Afganistán, Israel (que es un punto débil de Obama), la relación con Europa, Corea del Norte, qué hacer con Rusia y la zona del Cáucaso, que se está volviendo un gran reto geopolítico.
Aunque ahora hay mucha gente que ya decidió por quién votar y que es una elección incluso más reñida que la de hace 4 años (porque el país está muy polarizado desde hace lustros), es muy probable que los indecisos se decanten por uno u otro candidato según su desempeño en esta noche y las otras dos que siguen (7 de octubre en Tennessee y 15 de octubre en Nueva York). Después vendrá el encuentro entre Joe Biden y Sarah Palin, que también será muy interesante, por ver cómo se desempeña ella y si Biden la hace pedazos... o al revés.
Desgraciadamente, será un formato tan cerrado como el de los debates Bush-Kerry, así que no habrá grandes sorpresas. Ojalá que haya claridad en las ideas y que digan alguna frase memorable. Pero de ahí a usar el debate para conocer al "verdadero McCain" o al "Obama real", será una verdadera decepción porque el formato es muy, muy acartonado, precisamente para evitar que la candidatura de alguno se vaya por la borda tras alguna metida de pata aquí (ver las primeras entradas de este blog para un poco de historia sobre los debates presidenciales).
Barack Obama tuvo que enfrentarse a varios candidatos más y luego seguir en una ronda de encuentros con Hillary Clinton. En ellos vimos que de la oratoria al debate había un gran trecho y que se enojaba cuando era atacado por los otros, pero su inteligencia es innegable y ha aprendido muy rápido.
McCain puede enojarse (cosa que siempre es mal percibida en un debate y que conduce a errores) y decir algo que le haga perder la cabeza, o sonar demasiado agresivo. Obama puede marear con su retórica o mostrarse distante. Ambos candidatos se han estado preparando en las últimas semanas, aunque el senador por Illinois ha probado ser un excelente alumno y mejoró mucho su desempeño en los últimos debates en los que participó.
Los temas son política exterior y seguridad nacional, que son el "expertise" de McCain, así que está obligado a ganar para probar que es su terreno y que sus críticas hacia Obama son la verdad. Pero si pierde, tendrá problemas para remontar su campaña, pues sus argumentos contra Obama se derrumbarán y es en ellos en que ha construido su campaña, más que en sus proyectos para reformar a Estados Unidos.
Quien crea que Obama y McCain van a hablar de Cuba, Venezuela o cualquier otro tema latinoamericano, quedarán decepcionados. Si acaso, se hablará de México y la rampante inseguridad ocasionada por la corrupción, la impunidad y el narcotráfico, como una excusa para pasar (o no) una reforma migratoria y apuntalar aún más la construcción del muro en la frontera méxico-americana. Pero más bien se hablará de Iraq, Afganistán, Israel (que es un punto débil de Obama), la relación con Europa, Corea del Norte, qué hacer con Rusia y la zona del Cáucaso, que se está volviendo un gran reto geopolítico.
Aunque ahora hay mucha gente que ya decidió por quién votar y que es una elección incluso más reñida que la de hace 4 años (porque el país está muy polarizado desde hace lustros), es muy probable que los indecisos se decanten por uno u otro candidato según su desempeño en esta noche y las otras dos que siguen (7 de octubre en Tennessee y 15 de octubre en Nueva York). Después vendrá el encuentro entre Joe Biden y Sarah Palin, que también será muy interesante, por ver cómo se desempeña ella y si Biden la hace pedazos... o al revés.
Desgraciadamente, será un formato tan cerrado como el de los debates Bush-Kerry, así que no habrá grandes sorpresas. Ojalá que haya claridad en las ideas y que digan alguna frase memorable. Pero de ahí a usar el debate para conocer al "verdadero McCain" o al "Obama real", será una verdadera decepción porque el formato es muy, muy acartonado, precisamente para evitar que la candidatura de alguno se vaya por la borda tras alguna metida de pata aquí (ver las primeras entradas de este blog para un poco de historia sobre los debates presidenciales).
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