Agradezco todos los comentarios que se han recibido en este blog desde que comenzó el 4 de noviembre del año pasado. Entonces el blog se escribía desde Monterrey, pero a partir de enero, este blog se escribe desde Madrid, España. Como sabrán hay 7 horas de diferencia con México, lo cual es una desventaja porque no se puede hacer un seguimiento en tiempo real de los eventos en Estados Unidos. De modo que para el martes en la noche (tiempo de Madrid), no había anunciado ningún discurso de concesión por parte de Hillary Clinton y esperé hasta las 12 de la noche para ver si decían algo. Matt Frei, corresponsal de la BBC en Washington, afirmó que había hablado con gente del equipo de campaña de Hillary Clinton y que ellos negaban que la candidata estuviera buscando la vicepresidencia.
Si ven los artículos de opinión que pudo hacer gente desde Estados Unidos, después del discurso de Hillary, todos coinciden en que ella no admitió su derrota y apenas ayer por la tarde admitió en una entrevista que sí estaría interesada en la vicepresidencia. La transcripción de su discurso la pueden leer aquí: http://edition.cnn.com/2008/POLITICS/06/03/hillary.clinton.speech/index.html
Sin embargo, si ustedes entran a http://www.hillaryclinton.com verán que no hay ninguna despedida. Se tiene programado un evento el próximo sábado en Nueva York donde se espera que dé por terminada su campaña y que públicamente le dé su apoyo a Barack Obama. Por otro lado, no olvidemos que tanto Barack Obama como John McCain son virtualmente los nominados por su partido, pero que faltan las respectivas convenciones donde se haga oficial. Les podrá parecer que es un trámite sin importancia, pero hasta que no llegue ese momento, y salvo que ella lo decida de otra manera, Hillary Clinton puede seguir buscando superdelegados. Que sea un acto inútil o que dañe a su partido, es otra historia.
Lo importante es que ahora se reconfigurarán los dos partidos, se idearán estrategias y se buscará una fórmula que pueda conseguir la mayor candidad de votos populares, para que se traduzcan en votos electorales (270, mínimo). Así que empezamos una nueva etapa, que sin duda será tan interesante como ésta que termina.
jueves, 5 de junio de 2008
miércoles, 4 de junio de 2008
Punto y seguido
Llegamos al final de las elecciones primarias en Estados Unidos. Los republicanos desde hace tiempo tienen a un candidato, el senador John McCain, mientras que los demócratas todavía se debaten entre Barack Obama y Hillary Clinton. Si bien el número de delegados que estaban en juego ayer en Dakota del Sur y Montana era pequeño, sí fue suficiente para acercar a Obama al número necesario para ser ungido candidato oficial.
En el lado republicano tampoco estuvieron exentos de imprevistos. Más de una vez se dio por terminada la campaña de John McCain y mucha gente decía que Rudi Giuliani ganaría la nominación de su partido sin esfuerzo. Después de todo, es el “Alcalde de Estados Unidos”, ¿no? Pero sus políticas –ahí donde no se puede mentir- han sido demasiado liberales para los republicanos, al igual que las de Mitt Romney, como probó el éxito de Mike Huckabee. Pero al final el futuro nominado es un senador con fama de independiente, con un sólido historial de bipartidismo, que apoya un programa de trabajadores temporales para resolver el problema de la inmigración ilegal y que se aferra a la impopular idea de no salir de Irak todavía.
La rivalidad de Hillary Clinton y Barack Obama acaparó los titulares. La senadora durante años fue la demócrata más carismática y popular y Barack Obama llegó de la nada para arrebatarle la nominación. Según sus allegados, el error fue haber menospreciado la importancia de los caucuses (asambleas partidarias), pensando que éstos seguirían los resultados de las elecciones primarias. Nunca imaginó que seguirían un camino diferente. Tampoco le favoreció el calendario, ya que obtuvo la mayoría de victorias importantes a partir de marzo. Sin embargo, Barack Obama ganó en los caucuses, muchos de los cuales fueron en el Super Martes. Sin olvidar que una particularidad de esta campaña es que Obama sea de raza negra y Hillary una mujer, lo que invalida cualquier caso que se haya estudiado en un libro.
La lección para el Partido Demócrata es que necesita urgentemente una reorganización de sus reglas internas. De acuerdo con TakeLeft, los participantes de los caucuses suman el 3.2% del total de los 33.5 millones de votantes de esta etapa. Es decir, los que votan en una asamblea partidaria tienen un peso desproporcionado frente a los que votan en una primaria. Un número menor elige a una cantidad mayor de delegados. Y eso no es democrático. Además, la forma de distribuir a los delegados de forma proporcional estado por estado hace que la elección sea muy complicada. Las reglas tienen que simplificarse. Si se fijó en las elecciones de los republicanos, todas son elecciones primarias donde la gente va, emite un voto en una boleta y se contabilizan. No hubo problemas para distribuir delegados y los candidatos aceptaron los resultados sin chistar.
Pero no siempre ha sido así. En los últimos días se habla mucho de la elección de 1976. El gobernador Ronald Reagan casi le arrebató la nominación al Presidente Gerald Ford, pero cedió durante la convención. Según los expertos, el escaso apoyo de Reagan a Ford en la elección de noviembre –entre otros factores- ocasionó el triunfo de Carter. Por lo tanto, Obama necesita a Clinton para ganarle a McCain en los sectores donde él no ha podido convencer. Porque si pierde, ella queda reivindicada y lista para ser la mejor opción del partido en 2012, tal como ocurrió con Ronald Reagan en 1980. Ese año su partido supo con certeza que no había otro candidato mejor.
En el lado republicano tampoco estuvieron exentos de imprevistos. Más de una vez se dio por terminada la campaña de John McCain y mucha gente decía que Rudi Giuliani ganaría la nominación de su partido sin esfuerzo. Después de todo, es el “Alcalde de Estados Unidos”, ¿no? Pero sus políticas –ahí donde no se puede mentir- han sido demasiado liberales para los republicanos, al igual que las de Mitt Romney, como probó el éxito de Mike Huckabee. Pero al final el futuro nominado es un senador con fama de independiente, con un sólido historial de bipartidismo, que apoya un programa de trabajadores temporales para resolver el problema de la inmigración ilegal y que se aferra a la impopular idea de no salir de Irak todavía.
La rivalidad de Hillary Clinton y Barack Obama acaparó los titulares. La senadora durante años fue la demócrata más carismática y popular y Barack Obama llegó de la nada para arrebatarle la nominación. Según sus allegados, el error fue haber menospreciado la importancia de los caucuses (asambleas partidarias), pensando que éstos seguirían los resultados de las elecciones primarias. Nunca imaginó que seguirían un camino diferente. Tampoco le favoreció el calendario, ya que obtuvo la mayoría de victorias importantes a partir de marzo. Sin embargo, Barack Obama ganó en los caucuses, muchos de los cuales fueron en el Super Martes. Sin olvidar que una particularidad de esta campaña es que Obama sea de raza negra y Hillary una mujer, lo que invalida cualquier caso que se haya estudiado en un libro.
La lección para el Partido Demócrata es que necesita urgentemente una reorganización de sus reglas internas. De acuerdo con TakeLeft, los participantes de los caucuses suman el 3.2% del total de los 33.5 millones de votantes de esta etapa. Es decir, los que votan en una asamblea partidaria tienen un peso desproporcionado frente a los que votan en una primaria. Un número menor elige a una cantidad mayor de delegados. Y eso no es democrático. Además, la forma de distribuir a los delegados de forma proporcional estado por estado hace que la elección sea muy complicada. Las reglas tienen que simplificarse. Si se fijó en las elecciones de los republicanos, todas son elecciones primarias donde la gente va, emite un voto en una boleta y se contabilizan. No hubo problemas para distribuir delegados y los candidatos aceptaron los resultados sin chistar.
Pero no siempre ha sido así. En los últimos días se habla mucho de la elección de 1976. El gobernador Ronald Reagan casi le arrebató la nominación al Presidente Gerald Ford, pero cedió durante la convención. Según los expertos, el escaso apoyo de Reagan a Ford en la elección de noviembre –entre otros factores- ocasionó el triunfo de Carter. Por lo tanto, Obama necesita a Clinton para ganarle a McCain en los sectores donde él no ha podido convencer. Porque si pierde, ella queda reivindicada y lista para ser la mejor opción del partido en 2012, tal como ocurrió con Ronald Reagan en 1980. Ese año su partido supo con certeza que no había otro candidato mejor.
martes, 3 de junio de 2008
La última... ¡y no nos vamos!
Hoy son las elecciones primarias en Dakota del Sur y Montana. Están precedidas por la reunión del comité demócrata el sábado pasado, donde decidieron que Michigan y Florida sólo podrán sentar al 50% de sus delegados en la convención nacional de Denver. En esta sesión decidieron dividir los votos entre Barack Obama y Hillary Clinton, dado que en el caso de Michigan hubo un 40% de votantes que dieron un voto en blanco (Barack Obama y John Edwards decidieron retirar su nombre de las boletas, no así Hillary Clinton, pero la gente votó por "no decidido"). Es una decisión controversial ya que, si hubieran tomado esa decisión cuando había más candidatos en la contienda, no me consta que lo hubieran decidido así.
Uno de los apoyos más fuertes que tiene Obama es del de Tom Daschle, ex líder de la mayoría demócrata del Senado por Dakota del Sur. La importancia de Daschle es que ha hecho su carrera representando los intereses de los sindicatos, que es un sector que no ha favorecido a Obama hasta ahora. Hay quien dice que Obama podría ponerlo como su vicepresidente, ya que tiene experiencia y vínculos con el sector de la clase trabajadora, además de conocer bien ese sistema de Washington que Obama critica (pero que es crucial para poder gobernar, como bien sabe Jimmy Carter). Sin embargo, la composición de Dakota del Sur (un total de 23 delegados) favorece a Hillary.
El otro estado que vota hoy es Montana (24 delegados en total) y es probable que aquí gane Barack Obama. Algunas encuestas le dan más de 10 puntos de ventaja sobre Hillary Clinton, pero tampoco deberíamos sorprendernos si la ventaja es menor, ya que hay una gran parte del estado que también corresponde al perfil de votantes de la Senadora.
Sin embargo, son los dos últimos estados. Barack Obama podría llegar al número mágico que le asegure la nominación del partido demócrata. Pero, aunque ha habido rumores de que Hillary Clinton capitularía hoy, lo cierto es que es muy probable que la contienda se vaya hasta finales de agosto, a la mismísima Convención Nacional Demócrata en Denver. Pero es probable que, temiendo por la unidad del partido, los superdelegados se declaren públicamente por Obama para obligar a Clinton a desistir.
¿Y Hillary Clinton no desiste y se lanza como independiente? Entonces sí tendremos otra elección como la de 1913 y John McCain será el próximo presidente.
Uno de los apoyos más fuertes que tiene Obama es del de Tom Daschle, ex líder de la mayoría demócrata del Senado por Dakota del Sur. La importancia de Daschle es que ha hecho su carrera representando los intereses de los sindicatos, que es un sector que no ha favorecido a Obama hasta ahora. Hay quien dice que Obama podría ponerlo como su vicepresidente, ya que tiene experiencia y vínculos con el sector de la clase trabajadora, además de conocer bien ese sistema de Washington que Obama critica (pero que es crucial para poder gobernar, como bien sabe Jimmy Carter). Sin embargo, la composición de Dakota del Sur (un total de 23 delegados) favorece a Hillary.
El otro estado que vota hoy es Montana (24 delegados en total) y es probable que aquí gane Barack Obama. Algunas encuestas le dan más de 10 puntos de ventaja sobre Hillary Clinton, pero tampoco deberíamos sorprendernos si la ventaja es menor, ya que hay una gran parte del estado que también corresponde al perfil de votantes de la Senadora.
Sin embargo, son los dos últimos estados. Barack Obama podría llegar al número mágico que le asegure la nominación del partido demócrata. Pero, aunque ha habido rumores de que Hillary Clinton capitularía hoy, lo cierto es que es muy probable que la contienda se vaya hasta finales de agosto, a la mismísima Convención Nacional Demócrata en Denver. Pero es probable que, temiendo por la unidad del partido, los superdelegados se declaren públicamente por Obama para obligar a Clinton a desistir.
¿Y Hillary Clinton no desiste y se lanza como independiente? Entonces sí tendremos otra elección como la de 1913 y John McCain será el próximo presidente.
miércoles, 28 de mayo de 2008
Barack Obama y América Latina
Barack Obama puede estar más familiarizado con Asia que con América Latina. Sin duda, su historia personal así lo muestra, aunque su contacto con la cultura latina en los suburbios de Chicago no pude desdeñarse. El caso es que, siendo prácticamente el nominado de los demócratas para contender por la Casa Blanca, se ha dado cuenta que tiene que relacionarse con Latinoamérica para ganar las elecciones. En primer lugar, Barack Obama respetó las reglas de su partido y no hizo campaña en Florida (lo que no le impedía realizar estudios de las preferencias de los votantes), por lo que no sabemos a ciencia cierta cómo le iría con los hispanos. En segundo lugar, los hispanos del sur y el medio oeste de Estados Unidos han votado mayoritariamente por Hillary Clinton y, en este sentido, hasta ahora de poco le ha servido el apoyo de Bill Richardson.
La semana pasada, Barack Obama dio un discurso relacionado con América Latina (http://www.realclearpolitics.com/articles/2008/05/renewing_us_leadership_in_the.html) ante una audiencia de cubano-americanos en Miami, que por lo general votan por los republicanos. Sin embargo, nada es para siempre. Los cubano-americanos están muy politizados y votan para rechazar o aprobar algún candidato o una política. En 2000 se vengaron de Bill Clinton y el drama del niño Elián al no votar por Al Gore. Y en los últimos años han estado en desacuerdo con las políticas de George W. Bush hacia Cuba. Pero cabe recordar que si hay un sector del electorado estadounidense que es cambiante, que no está unido y que jamás vota en bloque, son precisamente los hispanos. Tradicionalmente los cubanos, puertorriqueños y dominicanos votan por los republicanos(la mayoría), mientras que los mexicanos, salvadoreños y hondureños votan por los demócratas.
Pues el discurso de Obama sobre América Latina es una crítica a la negligencia de la política exterior de Bush hacia la región y, de paso, un aviso de que John McCain no hará grandes cambios (en otras entregas analizaremos la relación México-Estados Unidos de acuerdo con la trayectoria de John McCain). Especialmente, a no enfrentar el reto que ha planteado Hugo Chávez y que le ha dado la completa libertad para aliarse con Irán. También sobresale la crítica al unilateralismo de Washington (que no ha sido exclusiva del actual presidente y tampoco de los republicanos).
En relación a Cuba, Obama se aprovecha del descontento que generan las restridciones a los viajes y envíos de dinero a la isla. Con respecto a Colombia ofrece un total apoyo al gobierno de Uribe y toma nota de cómo las FARC están apoyadas por los gobiernos vecinos (Venezuela y Ecuador). También hace eco de la inseguridad que crean las maras, la necesidad de apoyar la justicia en México frente al narcotráfico. Es interesante que habla de sacar de las sombras a 12 millones de indocumentados en Estados Unidos, pero no dice qué les ofrece a cambio.
Dadas las perspectivas de este discurso, Obama aparenta un entendimiento de los problemas de la región y una cierta empatía hacia sus necesidades y la visión que se tiene hacia Washington. Es interesante notar que no habla del TLCAN y lo que vendrá después de 2010, no hay una oferta de renovarlo, ni de tener una relación especial con ningún país de manera específica. Desgraciadamente, el enfoque hacia el narcotráfico es el mismo que el de todos sus predecesores y falla en entender el gran papel que juega el consumo de drogas en Estados Unidos para mantener vivo el negocio. Aunque apoya el "enough is enough" de Felipe Calderón hacia el envío ilegal de armas y dinero a México, no ofrece más que palabras.
En repetidas ocasiones, Obama se autoproclama como heredero de Franklin Delano Roosevelt y que seguirá su política de "freedom from fear" pero aplicado a Latinoamérica. FDR en su política del "Buen Vecino" fue tan unilateralista como otros y siguió siempre los intereses de su país antes que los de la región (Obama hará lo mismo), pero lo mejor fue su política de no intervención y no interferencia (y que la Gran Depresión y la segunda guerra mundial lo tuvieron muy ocupado). Por su bien, y el nuestro, espero que al igual que FDR tenga un Cordel Hull y un Edward Stettinius en el Departamento de Estado y que escoja bien a sus embajadores en la zona.
La semana pasada, Barack Obama dio un discurso relacionado con América Latina (http://www.realclearpolitics.com/articles/2008/05/renewing_us_leadership_in_the.html) ante una audiencia de cubano-americanos en Miami, que por lo general votan por los republicanos. Sin embargo, nada es para siempre. Los cubano-americanos están muy politizados y votan para rechazar o aprobar algún candidato o una política. En 2000 se vengaron de Bill Clinton y el drama del niño Elián al no votar por Al Gore. Y en los últimos años han estado en desacuerdo con las políticas de George W. Bush hacia Cuba. Pero cabe recordar que si hay un sector del electorado estadounidense que es cambiante, que no está unido y que jamás vota en bloque, son precisamente los hispanos. Tradicionalmente los cubanos, puertorriqueños y dominicanos votan por los republicanos(la mayoría), mientras que los mexicanos, salvadoreños y hondureños votan por los demócratas.
Pues el discurso de Obama sobre América Latina es una crítica a la negligencia de la política exterior de Bush hacia la región y, de paso, un aviso de que John McCain no hará grandes cambios (en otras entregas analizaremos la relación México-Estados Unidos de acuerdo con la trayectoria de John McCain). Especialmente, a no enfrentar el reto que ha planteado Hugo Chávez y que le ha dado la completa libertad para aliarse con Irán. También sobresale la crítica al unilateralismo de Washington (que no ha sido exclusiva del actual presidente y tampoco de los republicanos).
En relación a Cuba, Obama se aprovecha del descontento que generan las restridciones a los viajes y envíos de dinero a la isla. Con respecto a Colombia ofrece un total apoyo al gobierno de Uribe y toma nota de cómo las FARC están apoyadas por los gobiernos vecinos (Venezuela y Ecuador). También hace eco de la inseguridad que crean las maras, la necesidad de apoyar la justicia en México frente al narcotráfico. Es interesante que habla de sacar de las sombras a 12 millones de indocumentados en Estados Unidos, pero no dice qué les ofrece a cambio.
Dadas las perspectivas de este discurso, Obama aparenta un entendimiento de los problemas de la región y una cierta empatía hacia sus necesidades y la visión que se tiene hacia Washington. Es interesante notar que no habla del TLCAN y lo que vendrá después de 2010, no hay una oferta de renovarlo, ni de tener una relación especial con ningún país de manera específica. Desgraciadamente, el enfoque hacia el narcotráfico es el mismo que el de todos sus predecesores y falla en entender el gran papel que juega el consumo de drogas en Estados Unidos para mantener vivo el negocio. Aunque apoya el "enough is enough" de Felipe Calderón hacia el envío ilegal de armas y dinero a México, no ofrece más que palabras.
En repetidas ocasiones, Obama se autoproclama como heredero de Franklin Delano Roosevelt y que seguirá su política de "freedom from fear" pero aplicado a Latinoamérica. FDR en su política del "Buen Vecino" fue tan unilateralista como otros y siguió siempre los intereses de su país antes que los de la región (Obama hará lo mismo), pero lo mejor fue su política de no intervención y no interferencia (y que la Gran Depresión y la segunda guerra mundial lo tuvieron muy ocupado). Por su bien, y el nuestro, espero que al igual que FDR tenga un Cordel Hull y un Edward Stettinius en el Departamento de Estado y que escoja bien a sus embajadores en la zona.
martes, 20 de mayo de 2008
Kentucky y Oregon
Hoy se decide un total de 125 delegados para Kentucky y Oregon. Mientras en el primer estado será Hillary Clinton quien resulte triunfadora (con hasta el 29% de ventaja sobre Obama, según algunas encuestas), en el segundo arrasará Obama (con un margen similar). La contienda terminará el 3 de junio y a estas alturas lo más probable es que Barack Obama se lleve más delegados y superdelegados que Hillary Clinton y que el mismo partido demócrata decida no tomar en cuenta los votos de Michigan y Florida, como había dicho desde el principio en parte para hacer respetar sus reglas y en parte para que se decida ya un ganador.
Sobre porqué Hillary Clinton no tira la toalla, basta leer el editorial de Richard Cohen en el Washington Post (http://www.realclearpolitics.com/articles/2008/05/clinton_becomes_her_own_woman.html) para entender que no está ahí por molestar a Obama y al resto del partido, sino para demostrar -una vez más- que es una luchadora y para que quede claro que está ahí por méritos propios. Será tal vez con el afán de quitarse el Hillary DE Clinton (lo dudo), pero el caso es que uno de los mensajes de su campaña es que representa a los que no se rinden (discursos de victoria en Ohio, Pennsylvania, Virginia Occidental) y está cumpliendo su palabra, por difícil que esto sea. Es decir, que Hillary está perdiendo esta carrera por la presidencia, pero no se está rindiendo. Falta ver la reconciliación con Barack Obama.
Sobre porqué Hillary Clinton no tira la toalla, basta leer el editorial de Richard Cohen en el Washington Post (http://www.realclearpolitics.com/articles/2008/05/clinton_becomes_her_own_woman.html) para entender que no está ahí por molestar a Obama y al resto del partido, sino para demostrar -una vez más- que es una luchadora y para que quede claro que está ahí por méritos propios. Será tal vez con el afán de quitarse el Hillary DE Clinton (lo dudo), pero el caso es que uno de los mensajes de su campaña es que representa a los que no se rinden (discursos de victoria en Ohio, Pennsylvania, Virginia Occidental) y está cumpliendo su palabra, por difícil que esto sea. Es decir, que Hillary está perdiendo esta carrera por la presidencia, pero no se está rindiendo. Falta ver la reconciliación con Barack Obama.
jueves, 15 de mayo de 2008
¿Barack Obama y John Edwards juntos como una fórmula?
En 2004 John Edwards fue el primero en saltar al ruedo en la campaña para presidente. Con sólo 2 años como senador, se especuló que en realidad buscaba notoriedad nacional y aspirar a vicepresidente. Cuando ocupó ese lugar en la fórmula con John Kerry, resultó que en realidad sí quería ser presidente y mantuvo una campaña paralela a la de Kerry (y por ello, responsable parcialmente de que no hayan podido llegar a la Casa Blanca).
En 2008, John Edwards volvió a postularse para presidente. Aunque salió muy pronto en la campaña, dejó una buena impresión entre sus seguidores y, lo más importante, un vacío entre los demócratas. Edwards, con un discurso populista apelaba al norteamericano promedio, blanco, de clase media/trabajadora, de las áreas rurales o pequeñas ciudades. Al quedarse escaso de fondos y al no llegar al primer lugar en las primarias de Carolina del Sur, tuvo que salir después del Super Martes. Pero se cuidó de expresar abiertamente sus preferencias hacia Barack Obama o Hillary Clinton. Sin embargo, recordemos que en los debates eran Obama y él quienes más ferozmente atacaban a la senadora.
Por lo tanto, que su apoyo público a Barack Obama sea hasta en este momento, no sorprende y tampoco es gratuito. Al igual que Bill Richardson, busca conseguir para Obama los votos que en su momento fluyeron hacia él. En todo este tiempo, Obama no fue capaz de llegar a la base de votantes que tenía Edwards, cosa que sí hizo Hillary y que le ha permitido seguir en la competencia. Por eso el apoyo de Edwards parece tan crucial ahora.
Si Barack Obama es el candidato presidencial de los demócratas, no puede obviar el mensaje que están dirigiendo los que antes votaron por Edwards y ahora lo hacen por Clinton: la raza es un factor fundamental y el Partido Demócrata tiene que escoger muy bien cómo balancear las flaquezas de Obama con otra figura para vicepresidente. Parece ser que John Edwards está apostando fuerte por la vicepresidencia, pero no es el único, como veremos próximamente.
En 2008, John Edwards volvió a postularse para presidente. Aunque salió muy pronto en la campaña, dejó una buena impresión entre sus seguidores y, lo más importante, un vacío entre los demócratas. Edwards, con un discurso populista apelaba al norteamericano promedio, blanco, de clase media/trabajadora, de las áreas rurales o pequeñas ciudades. Al quedarse escaso de fondos y al no llegar al primer lugar en las primarias de Carolina del Sur, tuvo que salir después del Super Martes. Pero se cuidó de expresar abiertamente sus preferencias hacia Barack Obama o Hillary Clinton. Sin embargo, recordemos que en los debates eran Obama y él quienes más ferozmente atacaban a la senadora.
Por lo tanto, que su apoyo público a Barack Obama sea hasta en este momento, no sorprende y tampoco es gratuito. Al igual que Bill Richardson, busca conseguir para Obama los votos que en su momento fluyeron hacia él. En todo este tiempo, Obama no fue capaz de llegar a la base de votantes que tenía Edwards, cosa que sí hizo Hillary y que le ha permitido seguir en la competencia. Por eso el apoyo de Edwards parece tan crucial ahora.
Si Barack Obama es el candidato presidencial de los demócratas, no puede obviar el mensaje que están dirigiendo los que antes votaron por Edwards y ahora lo hacen por Clinton: la raza es un factor fundamental y el Partido Demócrata tiene que escoger muy bien cómo balancear las flaquezas de Obama con otra figura para vicepresidente. Parece ser que John Edwards está apostando fuerte por la vicepresidencia, pero no es el único, como veremos próximamente.
martes, 13 de mayo de 2008
Las primarias de Virginia Occidental
Todas las predicciones apuntan a que Hillary Clinton ganará en este estado. Incluso el equipo de campaña de Barack Obama reconoce que también se llevará Kentucky. Si bien Virginia Occidental sólo aporta 28 delegados, es uno de los estados claves en las elecciones de noviembre y se añadiría a la lista de estados "swing" que Hillary Clinton ha ganado, sin contar que ella puede continuar diciendo que Obama no es capaz de ganarle a McCain ahí. A estas alturas, sólo cabe ver si la victoria será suficiente para que la senadora por Nueva York siga en la contienda. Desgraciadamente para ella, finalmente Obama la ha superado en el número de superdelegados y eso hace que lo más factible es que ella no sea la nominada por el partido demócrata.
El triunfo de Hillary Clinton en Virginia Occidental es predecible no sólo por los resultados de las encuestas, sino por algo que el equipo de campaña de Barack Obama se ha empeñado en ocultar y que el Washington Post ha traído a colación ahora: que desde que empezó la contienda muchos de los chicos y chicas que lo apoyan, que salen a las calles a buscar votos se han enfrentado a insultos y hasta un cierto grado de violencia de gente que dice que no votará por Obama porque es negro. Esto ha ocurrido en Pennsylvania e Indiana (ver artículo: http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2008/05/12/AR2008051203014.html?hpid=topnews&sid=ST2008051301359)
Otro tema que hasta ahora no se ha podido percibir en su totalidad, es hasta qué grado la gente desconfía de Obama por no usar un pin de su bandera en señal de amor a su país y por estar vinculado (aunque ahora ya no) al Reverendo Wright, o por la parte de su familia que es musulmana, como señalara una persona en el artículo del Washington Post. Que crean que Obama no juraría sobre la Biblia o saludaría a la bandera es algo que debe tomarse en serio, porque más que la expresión de prejuicios, es una señal de si creen que Barack comparte sus valores o no y ése es un criterio básico al momento de elegir por quién votar. John McCain no despierta estas dudas.
El triunfo de Hillary Clinton en Virginia Occidental es predecible no sólo por los resultados de las encuestas, sino por algo que el equipo de campaña de Barack Obama se ha empeñado en ocultar y que el Washington Post ha traído a colación ahora: que desde que empezó la contienda muchos de los chicos y chicas que lo apoyan, que salen a las calles a buscar votos se han enfrentado a insultos y hasta un cierto grado de violencia de gente que dice que no votará por Obama porque es negro. Esto ha ocurrido en Pennsylvania e Indiana (ver artículo: http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2008/05/12/AR2008051203014.html?hpid=topnews&sid=ST2008051301359)
Otro tema que hasta ahora no se ha podido percibir en su totalidad, es hasta qué grado la gente desconfía de Obama por no usar un pin de su bandera en señal de amor a su país y por estar vinculado (aunque ahora ya no) al Reverendo Wright, o por la parte de su familia que es musulmana, como señalara una persona en el artículo del Washington Post. Que crean que Obama no juraría sobre la Biblia o saludaría a la bandera es algo que debe tomarse en serio, porque más que la expresión de prejuicios, es una señal de si creen que Barack comparte sus valores o no y ése es un criterio básico al momento de elegir por quién votar. John McCain no despierta estas dudas.
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