El próximo martes se celebran elecciones primarias en Carolina del Norte e Indiana. Se espera que en el primer estado sea Barack Obama el que se lleve la mayoría de los votos. Es un estado con una población afroamericana importante y ellos, más que nunca antes, votarán por uno de los suyos. En Indiana las preferencias están muy cercanas, pero es muy posible que sea Hillary Clinton quien gane en Indiana, que es un estado donde hay más blancos, tienen un promedio más bajo de educación y son más pobres que la media nacional. Pero tienen una importante población negra y seguramente apoyarán a Obama. Con lo cual volvemos a la misma situación de hace unas semanas: si Hillary gana en grande en Indiana y Virginia Occidental, seguirá disputándole el liderazgo a Obama. Sin embargo, lo paradójico es que los superdelegados siguen pasándose al lado de Obama.
En síntesis, todavía no se puede prever si la aparición del furibundo Reverendo Wright le hará daño a Obama o no. Tal vez los resultados de Indiana y Carolina del Norte puedan decir algo, pero lo más seguro es que la contienda siga igual. Lo que sí se puede ver es que la Obamanía está tocando tierra y que Hillary Clinton está subiendo, poco a poco, gracias a su tenacidad. Tanto Barack Obama como Hillary Clinton son excelentes candidatos y harían una fórmula de ensueño para muchos. El problema es, ¿quién iría como President@ y quién como Vice-President@? Y hay que ver si no es una fórmula todavía muy difícil de aceptar (lo cual dice mucho de Estados Unidos y cómo el liberalismo se ha detenido en este país).
viernes, 2 de mayo de 2008
martes, 29 de abril de 2008
El turno del Reverendo Wright
El Reverendo Wright ha ido por sus 15 minutos de fama al aventarse un par de super conferencias ante la NCAAP y el National Press Club para explicarse y presentarse a la prensa "a su manera" y también realizó una entrevista con Bill Moyers. Wright utilizó la palabra y su derecho a defenderse, lo cual está muy bien. Pero el hombre ha usado el púlpito secular para dañar a su ex protegido y regordearse en su narcisismo. Es posible que el Reverendo Wright se haya sentido agraviado por la actitud de Obama en el discurso de Filadelfia (18 de marzo) sobre cuestiones raciales. Lo que podemos ver es que la relación entre ellos es más compleja de lo que parecía en un principio. En el debate previo a las elecciones de Pennsylvania, se le preguntó al senador porqué Wright había sido “desinvitado” al lanzamiento de su campaña. El ministro afirma que Obama le dijo que podía ser duro en sus sermones y que era mejor para él no estar ahí ese día. Lo cierto es el debate mostró que Obama no era sincero en cuanto a que sabía lo que su pastor decía y cuándo lo decía, sino que decidió ignorarlo hasta que Wright comenzó a ser un lastre.
Sin embargo, el equipo de Barack Obama siente que el énfasis en el Reverendo le perjudica, que viene otra vez todo el cuestionamiento de la raza, pero sobre todo, de las conexiones de Obama con líderes negros que tienen una postura más contestataria hacia el "mainstream" americano y que, en su propia relación con Wright lo deja como un hipócrita, como un político cualquiera que miente.
De pasada, el señor Wright está aprovechando la oportunidad que le da el sistema y que de ahí sacará un buen dinerito. Obama ya le pintó la raya en su momento y que no hay nada más que decir, sólo mantener la distancia. Al buen entendedor, pocas palabras. Si las encuestas y los analistas sugieren que Obama no ha podido acercarse a los católicos y los obreros blancos, menos lo hará con un pastor que está atizando el fuego. Pero las acciones de Wright también son una oportunidad para que Obama pase de las palabras a los hechos y empiece un verdadero movimiento de reconciliación racial. Puede ser un Jesse Jackson o un Martin Luther King, con la opción de llegar a la Casa Blanca, como no se les presentó a éstos.
ADENDO: Barack Obama ha respondido a la iniciativa pública de su ahora ex pastor. Se desmarcó, ahora sí, del Reverendo Wright, con las siguentes palabras:
"Cuando digo que encuentro atroces estos comentarios, de verdad lo digo. Cualquiera que haya trabajado conmigo, que conozca mi vida, que haya leído mis libros, que haya visto de lo que se trata esta campaña, pienso que entenderá que [Wright] es completamente opuesto a lo que yo defiendo y a donde quiero llevar a este país". Ya era hora. Es tiempo de que Barack asuma riesgos.
Liga al video del discurso de Obama: http://my.barackobama.com/page/community/post/stateupdates/gGCJJT
Liga para ver su discurso:
http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2008/04/28/AR2008042800446.html?hpid=topnews
Liga para ver la entrevista con Bill Moyers, de PBS:
http://www.pbs.org/moyers/journal/04252008/watch.html
Sin embargo, el equipo de Barack Obama siente que el énfasis en el Reverendo le perjudica, que viene otra vez todo el cuestionamiento de la raza, pero sobre todo, de las conexiones de Obama con líderes negros que tienen una postura más contestataria hacia el "mainstream" americano y que, en su propia relación con Wright lo deja como un hipócrita, como un político cualquiera que miente.
De pasada, el señor Wright está aprovechando la oportunidad que le da el sistema y que de ahí sacará un buen dinerito. Obama ya le pintó la raya en su momento y que no hay nada más que decir, sólo mantener la distancia. Al buen entendedor, pocas palabras. Si las encuestas y los analistas sugieren que Obama no ha podido acercarse a los católicos y los obreros blancos, menos lo hará con un pastor que está atizando el fuego. Pero las acciones de Wright también son una oportunidad para que Obama pase de las palabras a los hechos y empiece un verdadero movimiento de reconciliación racial. Puede ser un Jesse Jackson o un Martin Luther King, con la opción de llegar a la Casa Blanca, como no se les presentó a éstos.
ADENDO: Barack Obama ha respondido a la iniciativa pública de su ahora ex pastor. Se desmarcó, ahora sí, del Reverendo Wright, con las siguentes palabras:
"Cuando digo que encuentro atroces estos comentarios, de verdad lo digo. Cualquiera que haya trabajado conmigo, que conozca mi vida, que haya leído mis libros, que haya visto de lo que se trata esta campaña, pienso que entenderá que [Wright] es completamente opuesto a lo que yo defiendo y a donde quiero llevar a este país". Ya era hora. Es tiempo de que Barack asuma riesgos.
Liga al video del discurso de Obama: http://my.barackobama.com/page/community/post/stateupdates/gGCJJT
Liga para ver su discurso:
http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2008/04/28/AR2008042800446.html?hpid=topnews
Liga para ver la entrevista con Bill Moyers, de PBS:
http://www.pbs.org/moyers/journal/04252008/watch.html
viernes, 25 de abril de 2008
¿Por qué ganó Hillary Clinton en Pennsylvania?
Pennsylvania era un estado difícil para Barack Obama. Aún así, logró ir disminuyendo el margen de ventaja que le llevaba su contrincante. Sin embargo, a pesar de que gastó mucho más que ella en publicidad, no logró vencerla. Eso sí, al haber reducido la ventaja a 9%, impidió que ella tuviera un margen mayor que le diera más peso al argumento de su causa. Barack Obama sigue siendo líder en el conteo de votos populares, delegados y superdelegados.
Pero hay datos interesantes aquí que vale la pena analizar: una es la cuestión racial. Otra es que Hillary Clinton no ha perdido la base de votantes que ha tenido hasta ahora (gente de 60 años en adelante, clase obrera, clase media, hispanos y ahora católicos). La tercera es la cuestión de la "elegibilidad" o "electabilidad" de Obama, que fue la cuña que el bando Clinton logró meter en la mente del electorado.
Digan lo que digan, el tema racial es importante. No tanto si Barack Obama es negro, afroamericano, o como se le quiera llamar. Lo que está en juego es el resentimiento de los negros hacia los blancos (y viceversa). O, dicho de otra manera, la animadversión y la desconfianza que hay entre estos grupos. El problema no es Barack, puesto que no tiene esa actitud confrontativa que propicia rechazo entre los blancos, sino gente como el Reverendo Wright. Lo que le pega a Barack es su asociación con este tipo de personas. Aunque lo que hay de fondo es la falta de un diálogo entre las partes.
Algo interesante es que se han sostenido los bandos que apoyan a cada uno de los candidatos. Pero aquí es donde está el premio gordo. Hay más gente con el perfil de votantes que apoya a Hillary Clinton que el que apoya a Barack Obama. Aunque esto sea un argumento de peso para pedir que unan sus candidaturas, eso es algo que por ahora se antoja improbable, ¿para qué conformarse con ser el número 2 si puedes ser el número 1? De modo que, cuando se escoja la fórmula que competirá por al presidencia, se tiene que tomar en cuenta esto. Ni Hillary ha sido capaz de quitarle votantes a Barack, ni él a ella. Y ya estamos en una etapa en la que alguien debería ceder.
En este punto, no podemos dejar de notar que en Estados Unidos hay más votantes con un perfil similar a los simpatizantes de Hillary Clinton, que los de Barack Obama. Además de la amenaza de los que dicen que si queda Hillary votarán por McCain y de los que dicen que si queda Obama o se abstienen o se van con McCain, lo cierto es que parece ser que se perderían más votos si se va Hillary que si se va Barack. Por supuesto, es un argumento muy discutible, pero hay algo de verdad en ello. El tema de la electabilidad de Obama se reforzó en Pennsylvania, no sólo por las siete semanas entre las primarias de Texas y Ohio que siguieron posicionándolo como favorito y que, por ello, le tocó enfrentar el escrutinio y las críticas de la prensa, algo que Hillary hace mejor que Obama. Lo otro es que Hillary Clinton ha ganado las primarias en siete de los ocho estados más poblados de Estados Unidos, que ha obtenido una victoria en tres estados "swing". Pensando en las elecciones de noviembre, es posible que si queda Barack Obama, estos estados se los lleve McCain, con sus respectivos votos electorales (que son muchos). El "Bittergate", las reacciones de Barack Obama en las combativas ruedas de prensa, el desempeño en el debate del 16 de abril, son pequeños detalles, pero aquí todo cuenta. La importancia de Pennsylvania es que es un microcosmos de lo qu es el país en su totalidad, de ahí que, el argumento Hillary sobre su electabilidad se haya reforzado, mientras que el de Barack, a pesar de tener el liderazgo en el conteo de delegados, se haya debilitado. Quedan más estados y delegados por convencer...
Pero hay datos interesantes aquí que vale la pena analizar: una es la cuestión racial. Otra es que Hillary Clinton no ha perdido la base de votantes que ha tenido hasta ahora (gente de 60 años en adelante, clase obrera, clase media, hispanos y ahora católicos). La tercera es la cuestión de la "elegibilidad" o "electabilidad" de Obama, que fue la cuña que el bando Clinton logró meter en la mente del electorado.
Digan lo que digan, el tema racial es importante. No tanto si Barack Obama es negro, afroamericano, o como se le quiera llamar. Lo que está en juego es el resentimiento de los negros hacia los blancos (y viceversa). O, dicho de otra manera, la animadversión y la desconfianza que hay entre estos grupos. El problema no es Barack, puesto que no tiene esa actitud confrontativa que propicia rechazo entre los blancos, sino gente como el Reverendo Wright. Lo que le pega a Barack es su asociación con este tipo de personas. Aunque lo que hay de fondo es la falta de un diálogo entre las partes.
Algo interesante es que se han sostenido los bandos que apoyan a cada uno de los candidatos. Pero aquí es donde está el premio gordo. Hay más gente con el perfil de votantes que apoya a Hillary Clinton que el que apoya a Barack Obama. Aunque esto sea un argumento de peso para pedir que unan sus candidaturas, eso es algo que por ahora se antoja improbable, ¿para qué conformarse con ser el número 2 si puedes ser el número 1? De modo que, cuando se escoja la fórmula que competirá por al presidencia, se tiene que tomar en cuenta esto. Ni Hillary ha sido capaz de quitarle votantes a Barack, ni él a ella. Y ya estamos en una etapa en la que alguien debería ceder.
En este punto, no podemos dejar de notar que en Estados Unidos hay más votantes con un perfil similar a los simpatizantes de Hillary Clinton, que los de Barack Obama. Además de la amenaza de los que dicen que si queda Hillary votarán por McCain y de los que dicen que si queda Obama o se abstienen o se van con McCain, lo cierto es que parece ser que se perderían más votos si se va Hillary que si se va Barack. Por supuesto, es un argumento muy discutible, pero hay algo de verdad en ello. El tema de la electabilidad de Obama se reforzó en Pennsylvania, no sólo por las siete semanas entre las primarias de Texas y Ohio que siguieron posicionándolo como favorito y que, por ello, le tocó enfrentar el escrutinio y las críticas de la prensa, algo que Hillary hace mejor que Obama. Lo otro es que Hillary Clinton ha ganado las primarias en siete de los ocho estados más poblados de Estados Unidos, que ha obtenido una victoria en tres estados "swing". Pensando en las elecciones de noviembre, es posible que si queda Barack Obama, estos estados se los lleve McCain, con sus respectivos votos electorales (que son muchos). El "Bittergate", las reacciones de Barack Obama en las combativas ruedas de prensa, el desempeño en el debate del 16 de abril, son pequeños detalles, pero aquí todo cuenta. La importancia de Pennsylvania es que es un microcosmos de lo qu es el país en su totalidad, de ahí que, el argumento Hillary sobre su electabilidad se haya reforzado, mientras que el de Barack, a pesar de tener el liderazgo en el conteo de delegados, se haya debilitado. Quedan más estados y delegados por convencer...
martes, 22 de abril de 2008
Pennsylvania: un estado decisivo
Hoy es un día en que se ponen a prueba las candidaturas de Barack Obama y Hillary Clinton. Los especialistas no dudan en señalar que es Hillary quien tiene que probar, con una contundente victoria en este estado, que es la mejor candidata, para que así los superdelegados comiencen a fluir hacia su lado.
En las últimas semanas, Barack Obama ha sufrido un mayor escrutinio de la prensa, además de controversias sobre su patriotismo, su religión y su asociación con personajes de la comunidad afroamericana que tiene una visión más confrontativa de la relación entre blancos y negros, poniendo en entredicho el mensaje conciliador de Obama. Por otro lado, el mismo Obama se creó un problema al hablar en un tono condescendiente (pero despectivo) de los pobladores de las áreas rurales de Pennsylvania.
Sin embargo, quien enfrenta una situación más difícil es Hillary Clinton. Ella enfrenta problemas financieros, llamadas de varios colegas que le piden que abandone la contienda, superdelegados que se van del lado de Obama y los ánimos entre sus simpatizantes que tienden a apagarse.
Lo ideal es que uno de los dos ganara contundentemente en Pennsylvania, obteniendo votos y 188 delegados. Si Hillary obtuviera todos los votos, tendría 1667 delegados contra los 1636 de Obama, con lo cual la competencia estaría lejos de terminar y tendríamos que esperar a los resultados de Carolina del Norte (134), Indiana (84) que son los más próximos, pero no los últimos. Si ganara Obama, a Clinton le sería difícil sostener su argumento de que ella ha ganado en los estados más grandes: con mayores votos populares, que en las elecciones de noviembre implican votos del Colegio Electoral (que son los que realmente cuentan, no hay que olvidarlo). Si el triunfo de Obama es por un amplio margen, entonces Hillary debe considerar dejar de competir.
Barack Obama necesita ganar aquí, con cualquier tipo de margen porque es el frontrunner, mientras que Hillary necestia una victoria abrumadora, de más de 10 puntos porcentuales que hoy no se lo dan las encuestas (mismas que han fallado repetidamente en esta elección). Pero veremos qué decide la gente de Pennsylvania.
En las últimas semanas, Barack Obama ha sufrido un mayor escrutinio de la prensa, además de controversias sobre su patriotismo, su religión y su asociación con personajes de la comunidad afroamericana que tiene una visión más confrontativa de la relación entre blancos y negros, poniendo en entredicho el mensaje conciliador de Obama. Por otro lado, el mismo Obama se creó un problema al hablar en un tono condescendiente (pero despectivo) de los pobladores de las áreas rurales de Pennsylvania.
Sin embargo, quien enfrenta una situación más difícil es Hillary Clinton. Ella enfrenta problemas financieros, llamadas de varios colegas que le piden que abandone la contienda, superdelegados que se van del lado de Obama y los ánimos entre sus simpatizantes que tienden a apagarse.
Lo ideal es que uno de los dos ganara contundentemente en Pennsylvania, obteniendo votos y 188 delegados. Si Hillary obtuviera todos los votos, tendría 1667 delegados contra los 1636 de Obama, con lo cual la competencia estaría lejos de terminar y tendríamos que esperar a los resultados de Carolina del Norte (134), Indiana (84) que son los más próximos, pero no los últimos. Si ganara Obama, a Clinton le sería difícil sostener su argumento de que ella ha ganado en los estados más grandes: con mayores votos populares, que en las elecciones de noviembre implican votos del Colegio Electoral (que son los que realmente cuentan, no hay que olvidarlo). Si el triunfo de Obama es por un amplio margen, entonces Hillary debe considerar dejar de competir.
Barack Obama necesita ganar aquí, con cualquier tipo de margen porque es el frontrunner, mientras que Hillary necestia una victoria abrumadora, de más de 10 puntos porcentuales que hoy no se lo dan las encuestas (mismas que han fallado repetidamente en esta elección). Pero veremos qué decide la gente de Pennsylvania.
jueves, 17 de abril de 2008
El debate: una nueva visión de Obama
Es increíble que el debate que hubo anoche en Pennsylvania entre Barack Obama y Hillary Clinton sea el número 21 que sostienen. Así de larga e intensa ha sido esta primera etapa (y eso que todavía falta para la convención nacional). Como corresponde al que lleva la delantera, el escrutinio está sobre su persona y sus acciones. Barack Obama lo experimentó anoche de la peor manera. La mayoría de los analistas coinciden que los primeros 45 minutos le fueron muy adversos, pues la discusión se centró en el "Bittergate" y en algunas referencias al Reverendo Wright, a sus relaciones con sujetos como Ayres, etc. Obama se mostró molesto, a la defensiva y no brilló con su retórica como acostumbra.
Los 45 minutos restantes fueron más favorables para Hillary Clinton, aunque la misma mayoría coincide en señalar que, aunque no tiene tanto carisma como Obama, su actuación fue lo suficientemente buena como para recordar a sus simpatizantes o a los que tenían dudas sobre ella, acerca de sus cualidades y de porqué sigue en la campaña. Puede ser que anoche Hillary Clinton haya esgrimido los mejores argumentos y que con eso haya demostrado que está a la altura del reto y que Obama puede que no sea muy eficaz en la eleccíón general. Pero tampoco brilló lo suficiente como para ser declarada ganadora del debate. Hay que ver las encuestas después de este debate, pero, sobre todo, ver cómo vota Pennsylvania el martes próximo y hacia dónde se inclinan los superdelegados.
Los 45 minutos restantes fueron más favorables para Hillary Clinton, aunque la misma mayoría coincide en señalar que, aunque no tiene tanto carisma como Obama, su actuación fue lo suficientemente buena como para recordar a sus simpatizantes o a los que tenían dudas sobre ella, acerca de sus cualidades y de porqué sigue en la campaña. Puede ser que anoche Hillary Clinton haya esgrimido los mejores argumentos y que con eso haya demostrado que está a la altura del reto y que Obama puede que no sea muy eficaz en la eleccíón general. Pero tampoco brilló lo suficiente como para ser declarada ganadora del debate. Hay que ver las encuestas después de este debate, pero, sobre todo, ver cómo vota Pennsylvania el martes próximo y hacia dónde se inclinan los superdelegados.
martes, 15 de abril de 2008
El desliz de Barack Obama
Dicen que "el pez por la boca muere" y esto puede aplicarse al caso de Obama, aunque queda por ver el daño que causará a su carrera por la Casa Blanca las declaraciones que hiciera el fin de semana en San Francisco a un grupo de donantes en privado. El 6 de abril, Obama estaba reunido con este grupo de gente, explicándoles por qué le era tan difícil conseguir simpatizantes en Pennsylvania (obvio, sí tiene gente, pero no lleva la delantera). Y lo que todos los medios están reproduciendo es la siguiente frase: “It’s not surprising that they get bitter, they cling to guns or religion or antipathy to people who aren’t like them or anti-immigrant sentiment or anti-trade sentiment. . . .” Es decir: "No es sorprendente que se pongan tan amargados, se aferran a las armas o a la religión o a la antipatía a gente que no son como ellos o a los sentimientos anti-inmigrantes o sentimientos anti-[libre] comercio". ¿Se puede entender que un candidato que ha hecho su campaña en base a su "retórica de oro" cometa semajante desliz? No. Y ése es el problema para Obama.
¡Ups! El problema es que lo haya dicho en una reunión privada (off-the-record), donde se supone que es más auténtico. Muestra entonces que Obama es tan de doble cara como los políticos que él critica. En los mítines es un populista (aunque es curioso que utilice lenguaje elevado) que en privado da discursos elitistas. Otra vez, esto es un elemento que puede contribuir a que los que hoy votan por Hillary decidan irse al lado de John McCain si ella no queda elegida. Porque Obama se está posicionando como muy liberal, esto desde la perspectiva del votante promedio de las pequeñas ciudades. Por eso no ha podido quitarle a Hillary Clinton los votos del trabajador de cuello azul, ni los votantes de 65 años para arriba. Como dice E. J. Dionne, Jr., del Washington Post en "Loose Lips and Democratic Ships", se trata de gente que cuando piensa en términos económicos, vota por los demócratas, pero que cuando votan basados en cuestiones sociales (crimen, raza, valores), vota por los republicanos. Y esto los acerca más a John McCain que a cualquiera de los demócratas en campaña.
Como escribiera The Economist en noviembre o diciembre pasado: en esta campaña lo único que puede evitar que los demócratas lleguen a la Casa Blanca son los demócratas mismos. Y eso es, ni más ni menos, lo que estamos viendo ahora.
¡Ups! El problema es que lo haya dicho en una reunión privada (off-the-record), donde se supone que es más auténtico. Muestra entonces que Obama es tan de doble cara como los políticos que él critica. En los mítines es un populista (aunque es curioso que utilice lenguaje elevado) que en privado da discursos elitistas. Otra vez, esto es un elemento que puede contribuir a que los que hoy votan por Hillary decidan irse al lado de John McCain si ella no queda elegida. Porque Obama se está posicionando como muy liberal, esto desde la perspectiva del votante promedio de las pequeñas ciudades. Por eso no ha podido quitarle a Hillary Clinton los votos del trabajador de cuello azul, ni los votantes de 65 años para arriba. Como dice E. J. Dionne, Jr., del Washington Post en "Loose Lips and Democratic Ships", se trata de gente que cuando piensa en términos económicos, vota por los demócratas, pero que cuando votan basados en cuestiones sociales (crimen, raza, valores), vota por los republicanos. Y esto los acerca más a John McCain que a cualquiera de los demócratas en campaña.
Como escribiera The Economist en noviembre o diciembre pasado: en esta campaña lo único que puede evitar que los demócratas lleguen a la Casa Blanca son los demócratas mismos. Y eso es, ni más ni menos, lo que estamos viendo ahora.
domingo, 13 de abril de 2008
Canibalismo demócrata
No es novedad que los demócratas tengan un proceso de elecciones primarias tan complicado y que esto sea con la supuesta finalidad de asegurar que el candidato que obtenga la nominación realmente represente a la mayoría de sus afiliados. Pero lo que tampoco es nuevo es que para lograr la nominación los aspirantes recurran a todo tipo de tácticas para descalificar a sus oponentes. Fue Al Gore, en las primarias de 1991, quien habló de la imoralidad de Bill Clinton, por ejemplo. Un vistazo a cualquier elección primaria nos arrojará un resultado similar.
Pero lo que estamos viendo ahora, con dos candidatos que van tan parejos en el número de delegados asignado, criticándose y señalando las debilidades del otro para quedarse a toda costa con la nominación van a acabar por debilitar la candidatura de quien sea nominado(a) en la convención nacional en Denver. Hillary Clinton ha hecho lo posible por subrayar la inexperiencia de Barack Obama, su elitismo, sus pocos rasgos de "americanidad", su desconocimiento de la política. Éste, por su parte, ha presentado a la senadora por Nueva York como una mujer ambiciosa, corrupta, que basa su experiencia en falacias derivadas de su papel como Primera Dama y que va a diviir al partido. Al final, no están más que haciendo la labor de desprestigio de los republicanos. Podemos suponer que en estas contiendas siempre había una especie de pacto entre caballeros de no criticarse más allá de una fina línea que les permitiera hacer las paces entre ellos para apoyar a la fórmula ganadora de candidatos a presidente y vicepresidente. Primero, porque el que tiene el mayor número de delegados suele escoger al que obtuvo el segundo puesto. Y luego, porque al momento de llegar la campaña nacional quien criticó al candidato oficial tendrá que hacer campaña por esa persona en su estado. No puedes tener credibilidad si la crítica fue tan dura que quemaste los puentes. En esta contienda se han quemado muchos puentes entre los demócratas. El último es el de Bill Richardson con los Clinton, pero aún es muy pronto para ver cuál es el desenlace de esto.
El punto es que ante las divisiones internas de los demócratas, quienes ganan son los republicanos. John McCain no era el favorito de la mayoría más conservadora, pero acabó imponiéndose a sus rivales. McCain ha tenido el tino de extender la mano y buscar aliados internos. No ha sido un proceso fácil y tampoco ha terminado, pero las críticas que se oyeron al interior de los republicanos, como la de Ann Coulter, diciendo que si quedaba McCain ella prefería hacer campaña por Hillary Clinton, ya se han bajado de tono. El silencio tal vez se deba a la elección de la persona que acompañará al senador por Arizona en la fórmula presidencial. Se busca alguien que pueda atraer los votos que se le han escapado hasta ahora. Algunos sugieren a un candidato negro, hispano o mujer. O alguien que cumpla con 2 de estos requisitos, como Condoleezza Rice (aunque ella dice que no aceptará). Está por verse. Lo cierto es que mientras la división entre Hillary y Barack lastima al partido demócrata, a nivel nacional las encuestas muestran que paulatinamente es John McCain el que está cerrando la brecha.
Pero lo que estamos viendo ahora, con dos candidatos que van tan parejos en el número de delegados asignado, criticándose y señalando las debilidades del otro para quedarse a toda costa con la nominación van a acabar por debilitar la candidatura de quien sea nominado(a) en la convención nacional en Denver. Hillary Clinton ha hecho lo posible por subrayar la inexperiencia de Barack Obama, su elitismo, sus pocos rasgos de "americanidad", su desconocimiento de la política. Éste, por su parte, ha presentado a la senadora por Nueva York como una mujer ambiciosa, corrupta, que basa su experiencia en falacias derivadas de su papel como Primera Dama y que va a diviir al partido. Al final, no están más que haciendo la labor de desprestigio de los republicanos. Podemos suponer que en estas contiendas siempre había una especie de pacto entre caballeros de no criticarse más allá de una fina línea que les permitiera hacer las paces entre ellos para apoyar a la fórmula ganadora de candidatos a presidente y vicepresidente. Primero, porque el que tiene el mayor número de delegados suele escoger al que obtuvo el segundo puesto. Y luego, porque al momento de llegar la campaña nacional quien criticó al candidato oficial tendrá que hacer campaña por esa persona en su estado. No puedes tener credibilidad si la crítica fue tan dura que quemaste los puentes. En esta contienda se han quemado muchos puentes entre los demócratas. El último es el de Bill Richardson con los Clinton, pero aún es muy pronto para ver cuál es el desenlace de esto.
El punto es que ante las divisiones internas de los demócratas, quienes ganan son los republicanos. John McCain no era el favorito de la mayoría más conservadora, pero acabó imponiéndose a sus rivales. McCain ha tenido el tino de extender la mano y buscar aliados internos. No ha sido un proceso fácil y tampoco ha terminado, pero las críticas que se oyeron al interior de los republicanos, como la de Ann Coulter, diciendo que si quedaba McCain ella prefería hacer campaña por Hillary Clinton, ya se han bajado de tono. El silencio tal vez se deba a la elección de la persona que acompañará al senador por Arizona en la fórmula presidencial. Se busca alguien que pueda atraer los votos que se le han escapado hasta ahora. Algunos sugieren a un candidato negro, hispano o mujer. O alguien que cumpla con 2 de estos requisitos, como Condoleezza Rice (aunque ella dice que no aceptará). Está por verse. Lo cierto es que mientras la división entre Hillary y Barack lastima al partido demócrata, a nivel nacional las encuestas muestran que paulatinamente es John McCain el que está cerrando la brecha.
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