sábado, 26 de julio de 2008

Vacaciones

Esta columna retomará su ciclo habitual a partir del 15 de agosto. Gracias por su atención.

miércoles, 23 de julio de 2008

El tour de Barack Obama

Barack Obama viaja esta semana a Europa y Medio Oriente para mostrar que no es un novato en política exterior. Claro, así como el "yeehaah!!" de Bush no es un sustituto de una política exterior, tampoco lo es tener un padre keniano y haber vivido en Indonesia durante la infancia. De modo que Obama se lanza a un tour con el objetivo de mostrar que es presidenciable, es decir, que puede ser un mandatario que entiende el mundo en el que vive y que tiene ideas frescas. Hacia el interior de Estados Unidos, el mensaje también es "voy a enmendar la mala imagen que nos hizo George W. Bush", así que las filas de fans y la Obamanía europea van a hacer mucho por Obama.

Lo que ha sido muy interesante es el visto bueno de Maliki, el Primer Ministro iraquí, al cronograma de retirada de tropas estadounidenses que presentó Obama. Ya salió a decir que lo tradujeron mal, que él no estuvo de acuerdo con eso, pero sus declaraciones fueron un empujón para Obama, reforzando sus credenciales de política exterior. Obvio, a la Casa Blanca no le gustó nada y por eso Maliki ya se retractó. Con eso, John McCain tiene que atacar más fuerte la inexperiencia de Obama, aunque al senador por Illinois le gusta decir que su experiencia proviene de su historia personal y de estar en el Comité del Senado en Relaciones Exteriores y que está al mismo nivel que Joe Biden, Chuck Hagel, o Chris Dodd, que tienen experiencia de más de 15 años, en promedio, en ese comité. Barack Obama entró al Senado en enero de 2005.

No sé si haya más viajes al exterior por parte de los candidatos. John McCain viajó a México y a Colombia para mostrar su experiencia en política exterior, pero también es cierto que forzó a Obama a viajar a Iraq (Obama nunca había ido) para mostrar su interés en el tema de la guerra y obligarlo a hacer cambios en su posición en esta materia. Al final, podemos ver que las posturas de los dos van convergiendo hacia un mismo punto y no va a haber una gran diferencia en el rumbo que siga Estados Unidos, gane quien gane.

lunes, 21 de julio de 2008

¿Quién va a ganar?

John McCain. Si logra que la elección se centre en Barack Obama, en si es apto para ser un Jefe de las Fuerzas Armadas (sí, volver al concurso de machismo que Kerry perdió frente a Bush), puede ganar. Obama sigue siendo visto como un senador joven, con un legado muy pobre, tanto en la legislatura de Chicago como en el Congreso de la Unión. Su pacifismo puede ser entendido por los liberales, pero no por el americano de clase trabajadora que tiene a su hijo o hija en Irak.

La gente aún tiene dudas sobre Obama, ¿quién es él? ¿cuáles son sus valores? ¿qué comparte con el americano promedio? El escándalo de la portada del New Yorker, donde él está vestido como musulmán y Michelle está vestida como una guerrillera los ha alejado del estereotipo de la familia feliz del Sueño Americano. Así, ella es la típica afroamericana enojada y frustrada con la vida, que llena de amargura a su familia y él un fanático musulmán. En realidad, son un matrimonio feliz, con dos hijas y ella es una profesionista exitosa, no una amargada.

Barack Obama puede ganar si la elección se centra en John McCain, en su récord en el Senado. McCain ha sido visto como un rebelde, un senador independiente que no teme ir en contra de su propio partido o su Presidente por apoyar una causa en la que él cree. Sin embargo, así como Obama se ha movido hacia el centro, McCain se ha movido hacia la derecha y esto lo pueden aprovechar los demócratas para tachar a McCain de inconsistente. Por otro lado, está el tema de la edad y la fortuna de Cindy McCain, que no ha accedido ha hacer pública su declaración de impuestos.

Si el debate se centra en John McCain, es posible que se siembren dudas en los cuadros del partido republicano, especialmente los evangélicos y los que en las ocasiones anteriores se han enfrentado con él. Depende del compañero o compañera de fórmula del Senador por Arizona si McCain puede conseguir estos votos.

sábado, 12 de julio de 2008

¿Qué representa Jesse Jackson?

Hace casi un año, cuando Barack Obama anunció sus intenciones de competir por la candidatura demócrata, hubo muchas voces que dijeron que Barack no era "suficientemente negro" por el hecho de no provenir de esclavos. En realidad, que Obama sea un mulato no tiene mucho qué ver. Nadie dice que Halle Berry no sea suficientemente negra, ni se acuerdan que Lenny Kravitz es mitad judío, como muchos otros casos de artistas, académicos y científicos que han sobresalido por sus cualidades. Sin embargo, todos ellos, de "raza mixta" comparten que por lo menos uno de sus progenitores provenía de esos esclavos traídos de África. Al menos uno de sus padres o sus abuelos habían tenido que sufrir la terrible segregación racial. Pero Barack Obama no. Con una visión que está desprovista de este bagaje, a muchos les parecía que Obama no representaba esa parte de la identidad afroamericana (lo que sí ocurre con su esposa Michelle Robinson).

Bueno, pues una de las primeras voces que desacreditó a Obama fue precisamente Jesse Jackson. No obstante, el viejo político supo que era momento de callar ante la estrella naciente y apoyarla. Después de todo, Barack Obama ha logrado lo que él no pudo en 1984. El problema es que tampoco ha logrado influir en Obama. A diferencia de los otros candidatos a la presidencia, Obama no necesita a Jesse Jackson para tener el voto de los afroamericanos. Lo tiene por sí mismo. Por ello, las relaciones entre ambos son cordiales, pero distantes. El escándalo no puede ser más claro: Jesse Jackson criticó a Obama por "hablar con ellos por encima del hombro" (mi traducción. Literalmente dijo: "talking down to black people") con respecto a los padres ausentes. El padre de Obama lo abandonó como a los 2 años. Jesse Jackson ha abandonado a varios hijos.

El problema, además de ser el del político carismático que no se deja manipular frente al viejo zorro, es generacional. La generación de Obama quiere un nuevo presente y un nuevo futuro. Son hijos abandonados, son padres distintos a sus propios padres. Jesse Jackson representa el pasado, aún más de lo que Hillary Clinton representaba el pasado para los votantes demócratas. Está por demás decir quién tiene la batalla perdida.

viernes, 4 de julio de 2008

John McCain y América Latina

El viaje de John McCain a Colombia y México es un acto inusitado para una campaña presidencial. Normalmente la política exterior, a menos que se trate de un tema como la guerra en Iraq, no es uno de los temas principales. Mucho menos se estila viajar al extranjero, como no sea a una zona en conflicto, o a Inglaterra o Canadá.

Pero Latinoamérica dará de qué hablar. Por un lado, está el libre comercio, específicamente, el acuerdo con Colombia, y el TLCAN, que algunos insisten en que debe revisarse. Recordemos que uno de los “errores” de McCain en las elecciones primarias de enero fue decirles a unos ex empleados de una armadora de coches que los empleos que habían perdido a causa de la globalización no van a volver. Triste, pero cierto.

John McCain favorece los acuerdos de libre comercio, pero para muchos la relación libre comercio/empleos nacionales es un juego de suma-cero. Por lo tanto, al viajar a dos países tan controversiales como el nuestro y como Colombia está tomando el riesgo de ser percibido como alguien que prefiere crear empleos fuera de Estados Unidos. Sin olvidar que México y Colombia son dos aliados de Estado Unidos en la lucha contra el narcotráfico y que se distinguen de sus vecinos en la región por no tener gobiernos de izquierda. Que McCain haya estado en Colombia justo cuando se liberó a Ingrid Betancourt y a tres militares estadounidenses es una coincidencia que hace que se resalte el tema de la seguridad nacional en la relación bilateral. Un plus para McCain.

Por cierto, el tema migratorio estará presente. McCain ha apoyado fuertemente, aún a costa de su popularidad, que haya una reforma que permita el esquema de trabajadores temporales, e incluso una vía a la ciudadanización. Cuota de por medio, exámenes de por medio, no importa. Es una garantía de que tiene sensibilidad ante el asunto y que no cede a presiones de lo que marquen las encuestas.

viernes, 20 de junio de 2008

Obama y el financiamiento público

Según las reglas de la Comisión Federal Electoral de Estados Unidos, un candidato que acepta fondos públicos (que en este caso, serían $85 millones de dólares), no puede recibir fondos privados. Lo que se hace es que los donantes, que tampoco pueden exceder un límite de $2,300 dls. aproximadamente, si donan al candidato, es que le dan el dinero al partido o a los PACs (political active committee), que son organizaciones independientes que apoyan a un determinado partido o candidato. Al ser "indpendientes" tienen otras reglas y no necesariamente tienen que decir quiénes les han dado el dinero. O cuánto (aquí la gente puede donar millones, si quiere). A esto se le llama "soft money" y en los años anteriores la iniciativa de Feingold y el propio McCain (en 2002) consiguió que por lo menos los partidos no pudieran aceptar dinero de los PACs. Y es que el ciudadano de a pie tiene miedo de que los grandes corporativos o la gente de dinero controle a Washington (muy tarde, pensará usted).

Total, que Barack Obama ha recaudado una cantidad brutal de dinero en donaciones al perfeccionar la máquina de dolaritos que Howard Dean (hoy Presidente del Partido Demócrata) empezó en 2004. Y se dio cuenta que, si para abril de este año había recaudado cerca de $260 millones de dólares, pues $85 no le servirían de nada. El pobre McCain, que ha tenido que convencer a sus colegas de partido, ha recaudado poco menos de $100 millones de dólares, lo cual es rídículo si comparamos que Bush en una sola noche recaudó $25 USD millones con sus amigos petroleros de Texas en 2000.

Claro, Barack Obama no es tonto (y McCain tampoco), si se va por no recibir fondos públicos puede recibir los millones que quiera y no rinde cuentas a la FEC. El problema es que él había criticado públicamente, ya como Senador en Washington, a los políticos que optaban por las recaudaciones privadas, incluso lanzando esas palabras como un reto. Así que optar ahora por hacer algo que él critcó antes puede ser visto como oportunismo, lo pueden tachar de hipócrita y, lo que es una mala palabra, "flip-flop", es decir, una veleta. Para evitar esto, Obama ha dicho que no va a aceptar dinero de grandes corporaciones, millonarios o grupos de interés de los poderosos. El asunto es ver si podrá cumplir esta débil promesa y a ver cómo le responde John McCain. Lo triste, como lo puso el Washington Post, es que desperdició una gran oportunidad para demostrar que no es un político como los de costumbre y echó por tierra -en este punto- la idea del cambio. En inglés hay un dicho: "Put your money where your mouth is", o sea, "pon tu dinero donde está tu boca", para que respaldes con hecho$ tus palabras... pues ya saben por dónde va Barack Obama.

miércoles, 18 de junio de 2008

Completando la fórmula

John McCain y Barack Obama tienen pendiente la búsqueda de un(a)compañero(a) para la fórmula presidencial. Este es un paso que se observa con cuidado. El candidato por lo general nombra a un selecto comité de mucha confianza para que le ayuden a revisar CVs y perfiles de potenciales compañeros(as) de fórmula. La lista se va estrechando hasta que llegan a un puñado de nombres. La idea es fortalecer al candidato y balancear sus debilidades. También, como es costumbre desde 1950, casi todas las fórmulas buscan incluir un candidato del sur y otro del norte. Un senador o representante buscará tener a un gobernador como compañero de fórmula, para añadir experiencia de gobierno. Recordemos que George W. Bush compensó su falta de experiencia en política exterior escogiendo al jefe de su comité de exploración de VP como, precisamente, VP: Dick Cheney.

Bueno, pues mientras John McCain organiza barbecues en su casa invitando a prospectos con perfil de gobernadores (Minnesota, Louisiana, Alaska),Obama busca alguien que conjugue lo mejor de John Edwards y Hillary Clinton (probablemente sin que sea ninguno de estos dos). En un detalle que puede cobrar importancia -pero muy probablemente no- Obama ya tuvo el primer resbalón con la elección de su presidente de este comité, Jim Johnson (del que hablaremos en otra entrega). Algo que sus críticos aprovecharán para tachar como un error de juicio (de lo que presume Obama), que compensará con creces escogiendo a Carolyn Kennedy en este comité. De modo que en los siguientes días examinaremos los perfiles de hombres y mujeres de los dos partidos para conocerlos.