Por supuesto, están los que opinan que el discurso de Barack Obama sobre la raza debe estar al lado de "I Have a Dream", del Dr. Martin Luther King, Jr. y los de John F. Kennedy (no se diga los de Abraham Lincoln). Sus puntos son:
1. Que ya era hora de que alguien encabezara la reconciliación nacional y pidiera pasar la página, a través de una profunda reflexión de los daños causados de forma mutua. Los negros, por la esclavitud y la segregación racial, por la igualdad que no acaba de materializarse. Los blancos, por la culpa, reconocer que siguen siendo racistas, que la integración ha sido más difícil que se pensó en un principio. Pero pocos se atreven a decirlo en público y en voz alta, como hizo Obama.
2. El discurso deja ver lo importante que ha sido la década de 1960 para Estados Unidos, a grado tal, que hay quienes siguen viviendo en el pasado. Uno de ellos, el Reverendo Wright. Con eso excusó las palabras de su reverendo.
3. Obama mismo perdonó a su pastor por las palabras incendiarias que lo condenan. Reconoció que, pese a sus fallas, Wright le ayudó a encontrar un centro moral en su vida y ha sido su guía. Dejarlo ahora por no perder votantes, por seguir adelante con su carrera política sería ingrato. Así que decidió estar con su pastor en las malas.
viernes, 21 de marzo de 2008
jueves, 20 de marzo de 2008
¿Se terminó la buena racha para Obama?
Depende. El discurso no hizo más que marcar las divisiones que ya estaban. Aunque el discurso estuvo bien hecho y hay puntos en los que es imposible disentir con Barack Obama, hubo algunos "detalles" que están causándole daño. Veamos:
1. Barack Obama ha estado yendo durante 20 años a la iglesia del Reverendo Wright. En algún momento en el púlpito, o en alguna discusión fuera de la iglesia, Wright debió haber hecho alguno de sus famosos comentarios -quizás más light- a Obama. Este se disculpa diciendo que nunca los escuchó, pero vamos, ¿a poco cuando el párroco, rabino, o pastor de su iglesia dice algo controversial no le llega el chisme? y por supuesto que va el próximo domingo a ver si dice algo más (o deja de ir a ese templo, cosa que no hizo Obama).
2. Lo que lleva a este punto: Obama dijo que no podía distanciarse de alguien a quien consideraba como parte de su familia. Hay gente que esperaba que se distanciara en ese discurso, con lo que se quedan con la duda acerca del patriotismo de Barack Obama.
3. Y esto conlleva al famoso comentario de Michelle Obama, de que por primera vez en su vida adulta se sentía orgullosa de su país. Yo dije que los republicanos usarían eso para atacarlos si él quedaba nominado por su partido, pero parece que ahora los mismos demócratas lo están haciendo. Incluso ha salido a colación el tema de que Obama solía usar un pin con la bandera americana, pero que después del 9/11 le pareció ridículo, porque el patriotismo no se mostraba de esa manera. Sin embargo, en el discurso de Filadelfia estuvo flanqueado por 8 banderas. ¿Tanto daño hace un pin? Es decir, que para muchos es un hipócrita, pero para otros un arrogante que cree que su patriotismo es mejor que el del "redneck" que se viste de pies a cabeza con la bandera. A los que no somos americanos, esto nos parece una discusión ridícula, pero créanme que para un americano es una discusión bastante seria.
4. No sé la abuela de Barack Obama, pero Geraldine Ferraro está indignada de que sus comentarios -bastante ligeros, por cierto- sobre cómo Obama estaba usando la cuestión racial a su favor hayan sido comparados con los comentarios de "Dios maldiga a los Estados Unidos" o "U.S. KKK of A." del Reverendo Wright.
5. Estos detallitos han hecho que Hillary Clinton alcance a Barack Obama en las encuestas a nivel nacional. Porque hay quien piensa que los republicanos van a hacer pedacitos a Obama, pero también que después de esto, no saben "where he stands", o sea, no tienen idea de dónde está parado Obama, ni quién es y, peor aún, si es sincero.
1. Barack Obama ha estado yendo durante 20 años a la iglesia del Reverendo Wright. En algún momento en el púlpito, o en alguna discusión fuera de la iglesia, Wright debió haber hecho alguno de sus famosos comentarios -quizás más light- a Obama. Este se disculpa diciendo que nunca los escuchó, pero vamos, ¿a poco cuando el párroco, rabino, o pastor de su iglesia dice algo controversial no le llega el chisme? y por supuesto que va el próximo domingo a ver si dice algo más (o deja de ir a ese templo, cosa que no hizo Obama).
2. Lo que lleva a este punto: Obama dijo que no podía distanciarse de alguien a quien consideraba como parte de su familia. Hay gente que esperaba que se distanciara en ese discurso, con lo que se quedan con la duda acerca del patriotismo de Barack Obama.
3. Y esto conlleva al famoso comentario de Michelle Obama, de que por primera vez en su vida adulta se sentía orgullosa de su país. Yo dije que los republicanos usarían eso para atacarlos si él quedaba nominado por su partido, pero parece que ahora los mismos demócratas lo están haciendo. Incluso ha salido a colación el tema de que Obama solía usar un pin con la bandera americana, pero que después del 9/11 le pareció ridículo, porque el patriotismo no se mostraba de esa manera. Sin embargo, en el discurso de Filadelfia estuvo flanqueado por 8 banderas. ¿Tanto daño hace un pin? Es decir, que para muchos es un hipócrita, pero para otros un arrogante que cree que su patriotismo es mejor que el del "redneck" que se viste de pies a cabeza con la bandera. A los que no somos americanos, esto nos parece una discusión ridícula, pero créanme que para un americano es una discusión bastante seria.
4. No sé la abuela de Barack Obama, pero Geraldine Ferraro está indignada de que sus comentarios -bastante ligeros, por cierto- sobre cómo Obama estaba usando la cuestión racial a su favor hayan sido comparados con los comentarios de "Dios maldiga a los Estados Unidos" o "U.S. KKK of A." del Reverendo Wright.
5. Estos detallitos han hecho que Hillary Clinton alcance a Barack Obama en las encuestas a nivel nacional. Porque hay quien piensa que los republicanos van a hacer pedacitos a Obama, pero también que después de esto, no saben "where he stands", o sea, no tienen idea de dónde está parado Obama, ni quién es y, peor aún, si es sincero.
martes, 18 de marzo de 2008
El discurso racial de Obama
Barack Obama dio un discurso para tratar el tema racial. Finalmente, después de que el tema saliera pocos días antes de la elección primaria en Carolina del Sur (enero), mismo que facilitó que los afro-americanos se pasaran completamente de su lado y dejaran en el pasado la deuda moral con Bill y Hillary Clinton. Tras muchos intentos, por parte de comentaristas, académicos, políticos y reverendos en general -incluyendo a Geraldine Ferraro, ex candidata a vicepresidenta en 1984 con Walter Mondale-, fueron los comentarios de su propio pastor, Wright, los que lo hicieron reaccionar porque puso su candidatura en riesgo. No obstante, Obama lo hizo con este discurso que pretende pasar a la historia al lado de los de John F. Kennedy o Martin Luther King, Jr. (Para leer el discurso sobre raza de Barack Obama, en inglés: http://www.barackobama.com/index.php#, o verlo: http://www.youtube.com/watch?v=pWe7wTVbLUU)
Barack Obama continuó en su línea de unidad, distanciándose de su pastor en la idea de exigir una revancha a los blancos y de competir con los cafés (browns), que serían los latinos. Ésta es una división que existe y que está conformando las calles y los barrios de Estados Unidos, para bien o para mal. Con esto, fracasa en la idea de actuar como si la cuestión racial no importara. En este sentido, la realidad le pegó en la cara y lo obligó a enfrentarla, no tanto porque quisiera tomar al toro por los cuernos, sino porque los comentarios de su pastor ponen en riesgo su candidatura y tenía que desmarcarse sí o sí.
A pesar de que el discurso pinta el panorama lo más actual posible en relación a las competencias raciales, discurre prácticamente en la división negro-blanco. De vez en cuando es como si dijera: ¡ah! también competimos con los hispanos, y deja casi sin mencionar a los asiáticos y a los indígenas. Eso, porque su discurso está dirigido a los blancos y a los negros, principalmente, tratando de quedar bien con ambos y de "ir más allá" de las ofensas y los resentimientos. Pero no cambia el hecho de que muchos afro-americanos votan por él sólo porque es de su mismo color de piel y que gente como Jesse Jackson ha hecho toda una carrera política -y una fortuna- a base de victimizar la experiencia afro-americana. Llamarlos a ponerse a competir por el Sueño Americano, en las condiciones en que lo hacen los inmigrantes hispanos o indios, que no usan el pasado ni la victimización hubiera sido realmente ir más allá. Honestamente, no creo que Obama logre más votantes de los que ya tiene, pero tal vez algunos menos.
Barack Obama continuó en su línea de unidad, distanciándose de su pastor en la idea de exigir una revancha a los blancos y de competir con los cafés (browns), que serían los latinos. Ésta es una división que existe y que está conformando las calles y los barrios de Estados Unidos, para bien o para mal. Con esto, fracasa en la idea de actuar como si la cuestión racial no importara. En este sentido, la realidad le pegó en la cara y lo obligó a enfrentarla, no tanto porque quisiera tomar al toro por los cuernos, sino porque los comentarios de su pastor ponen en riesgo su candidatura y tenía que desmarcarse sí o sí.
A pesar de que el discurso pinta el panorama lo más actual posible en relación a las competencias raciales, discurre prácticamente en la división negro-blanco. De vez en cuando es como si dijera: ¡ah! también competimos con los hispanos, y deja casi sin mencionar a los asiáticos y a los indígenas. Eso, porque su discurso está dirigido a los blancos y a los negros, principalmente, tratando de quedar bien con ambos y de "ir más allá" de las ofensas y los resentimientos. Pero no cambia el hecho de que muchos afro-americanos votan por él sólo porque es de su mismo color de piel y que gente como Jesse Jackson ha hecho toda una carrera política -y una fortuna- a base de victimizar la experiencia afro-americana. Llamarlos a ponerse a competir por el Sueño Americano, en las condiciones en que lo hacen los inmigrantes hispanos o indios, que no usan el pasado ni la victimización hubiera sido realmente ir más allá. Honestamente, no creo que Obama logre más votantes de los que ya tiene, pero tal vez algunos menos.
jueves, 13 de marzo de 2008
¿Cuál de los candidatos es mejor para México?
O, dicho de otra manera, ¿con quién nos irá mejor? La primera respuesta que se me viene a la mente es que el candidato que puede tener una mejor relación con México es John McCain. El senador pertenece a un estado fronterizo, Arizona, así que está relacionado de una manera u otra con nuestro país. Además, con experiencia en temas de política exterior, así sea lo que se refiere a cuestiones militares, está preparado para dos temas que ocupan gran parte de la agenda bilateral (porque les preocupan más allá): los inmigrantes ilegales y el narcotráfico.
Sobre los inmigrantes ilegales ha mantenido una postura de aceptación. No en vano fue artífice de una propuesta, junto con Ted Kennedy (D-Mass) que daba varias salidas a los inmigrantes sin documentos: la posibilidad de regularizarse sin que su acto de entrada ilegal fuera criminalizada (que es lo más importante) y de ahí optar por pagar una multa para, eventualmente, conseguir la ciudadanía. Pero también estaba la opción del contrato de trabajo temporal para el sector agrícola y el de servicios. En la campaña, sobre todo en los primeros meses de 2008 resistió la tentación de dejarse llevar por los gritos anti-inmigrantes de Tom Tancredo y los que le siguieron. Eso habla de alguien que tiene convicciones y sabe lo que es un compromiso, porque se mantuvo en esa línea a pesar de que no ocupaba ninguno de los primeros dos puestos. En relación con el narcotráfico, Arizona es un estado donde el tema es cosa de todos los días y donde, si se quiere, se pueden poner importantes frenos al envío ilegal de estupefacientes.
Desgraciadamente, los demócratas siempre han sido más duros con México que los republicanos. Así que no hay mucha diferencia entre Hillary Clinton y Barack Obama. Es cierto que ella quiere renegociar el tratado -y a lo mejor a México no le vendría mal intentar negociar que haya más instituciones dentro del TLCAN y un fondo para el desarrollo de México, por exagerado que esto pueda parecer ahora- y que dijo que no daría licencias a los inmigrantes ilegales. También votó a favor de poner restricciones a los trailers mexicanos que se internen en Estados Unidos. Y siendo apoyada por los trabajadores/obreros, seguirá en esta tendencia. Sin embargo, dado que los latinos -en general- han sido un grupo clave para el éxito de Hillary y a que haya retomado fuerzas después de las primarias en Texas, es muy posible que busque balancear su postura con respecto a los asuntos que son importantes para los latinos. Pero no creo que mejore a McCain en ese aspecto.
Barack Obama perdió credibilidad con el asunto de hablar púbicamente de querer re-negociar el TLCAN y luego asegurar en privado que no lo va a hacer. Por otro lado, apenas tiene dos años y escasos meses como Senador en funciones. No hay mucho qué hacer. The Custom House (http://benmuse.typepad.com/custom_house/2008/02/how-have-clinto.html) indica que algunos temas se votaron cuando Obama todavía no entraba al Senado, pero que ha votado de manera casi idéntica a Clinton en los temas de libre comercio. En cuanto a cómo será en su relación con los hispanos, va a descubrir que la población afro-americana va a ser muy celosa y no podrá tener muchas concesiones con ellos, si no quiere ser acusado de traidor. Con respecto a México, me da la impresión de que será como fue Jimmy Carter. Es decir, bien intencionado y nada más. Obama presume de tener conocimientos de relaciones exteriores, pero éstos no lo vinculan para nada con México.
Sobre los inmigrantes ilegales ha mantenido una postura de aceptación. No en vano fue artífice de una propuesta, junto con Ted Kennedy (D-Mass) que daba varias salidas a los inmigrantes sin documentos: la posibilidad de regularizarse sin que su acto de entrada ilegal fuera criminalizada (que es lo más importante) y de ahí optar por pagar una multa para, eventualmente, conseguir la ciudadanía. Pero también estaba la opción del contrato de trabajo temporal para el sector agrícola y el de servicios. En la campaña, sobre todo en los primeros meses de 2008 resistió la tentación de dejarse llevar por los gritos anti-inmigrantes de Tom Tancredo y los que le siguieron. Eso habla de alguien que tiene convicciones y sabe lo que es un compromiso, porque se mantuvo en esa línea a pesar de que no ocupaba ninguno de los primeros dos puestos. En relación con el narcotráfico, Arizona es un estado donde el tema es cosa de todos los días y donde, si se quiere, se pueden poner importantes frenos al envío ilegal de estupefacientes.
Desgraciadamente, los demócratas siempre han sido más duros con México que los republicanos. Así que no hay mucha diferencia entre Hillary Clinton y Barack Obama. Es cierto que ella quiere renegociar el tratado -y a lo mejor a México no le vendría mal intentar negociar que haya más instituciones dentro del TLCAN y un fondo para el desarrollo de México, por exagerado que esto pueda parecer ahora- y que dijo que no daría licencias a los inmigrantes ilegales. También votó a favor de poner restricciones a los trailers mexicanos que se internen en Estados Unidos. Y siendo apoyada por los trabajadores/obreros, seguirá en esta tendencia. Sin embargo, dado que los latinos -en general- han sido un grupo clave para el éxito de Hillary y a que haya retomado fuerzas después de las primarias en Texas, es muy posible que busque balancear su postura con respecto a los asuntos que son importantes para los latinos. Pero no creo que mejore a McCain en ese aspecto.
Barack Obama perdió credibilidad con el asunto de hablar púbicamente de querer re-negociar el TLCAN y luego asegurar en privado que no lo va a hacer. Por otro lado, apenas tiene dos años y escasos meses como Senador en funciones. No hay mucho qué hacer. The Custom House (http://benmuse.typepad.com/custom_house/2008/02/how-have-clinto.html) indica que algunos temas se votaron cuando Obama todavía no entraba al Senado, pero que ha votado de manera casi idéntica a Clinton en los temas de libre comercio. En cuanto a cómo será en su relación con los hispanos, va a descubrir que la población afro-americana va a ser muy celosa y no podrá tener muchas concesiones con ellos, si no quiere ser acusado de traidor. Con respecto a México, me da la impresión de que será como fue Jimmy Carter. Es decir, bien intencionado y nada más. Obama presume de tener conocimientos de relaciones exteriores, pero éstos no lo vinculan para nada con México.
jueves, 6 de marzo de 2008
Cómo ganó Hillary
En el camino a la Casa Blanca, podemos decir que “esto no se acaba hasta que se acaba”. Y tanto para Hillary Clinton como para Barack Obama, el juego puede terminar, o no, en la Convención Nacional Demócrata de este año. En las elecciones para Presidente de Estados Unidos hay que ganar los 50 estados una vez, en las primarias, y una segunda vez, en las generales de noviembre. Ver, desde la superficie, que hasta antes del 4 de marzo Obama tenía 11 victorias consecutivas y un relativo número superior de delegados que Clinton, es quedarse con un escenario muy limitado. Hay que analizar qué tipo de elección hubo (caucus o primarias), la cantidad de delegados que aportan ahora, la cantidad de votos electorales que aportarán en la elección de noviembre (porque asumimos que eso implica que tienen el visto bueno de ese estado para noviembre), el perfil del votante (que no está garantizado una vez que se enfrenten al republicano que trae su propio perfil de votante), como los factores más importantes. También está el perfil de cada estado. Vermont, el estado de Washington, Washington, D.C., Oregon, Massachussets, son lo más liberal que hay en Estados Unidos. Para ellos, Hillary es muy conservadora y muy “mainstream”.
Algo que ayudó a Hillary es el tiempo transcurrido desde que Obama quedó como favorito y las contiendas del 4 de marzo. En ese lapso, todo lo que tenía que hacer Obama era sostenerse, pero también aguantar el escrutinio de los medios que Hillary azuzó con maestría: “los medios son incapaces de ser críticos con Obama”. Y los medios recogieron el reto. Esto fue mejor que acusarlos de ser más duros con ella (cosa que siguieron siendo). Pero así se esforzaron en hacer críticas a Obama y mostrar sus puntos débiles, con lo que los medios trabajaron a favor de Hillary Clinton y la gente pudo ver, desde una perspectiva seudo-imparcial, el lado flaco de Obama. Así logró que se disipara el “momentum” que Obama había alcanzado.
La victoria del 4 de marzo es enorme para Hillary Clinton. No sólo “está de regreso”, sino que sigue acumulando argumentos de peso para convencer a los superdelgados de que ella es la mejor opción para las elecciones de noviembre. Ganar en asambleas partidistas puede ser un argumento de que los votantes que razonan más las cosas son los que votan por Obama y aquí estaría trazando una línea entre los intelectuales y los que no lo son, alienando al votante obrero y de clase media que no ha podido alcanzar todavía. También, es donde participa menos gente y entonces se puede decir que es una minoría la que elige a Obama.
Algo que ayudó a Hillary es el tiempo transcurrido desde que Obama quedó como favorito y las contiendas del 4 de marzo. En ese lapso, todo lo que tenía que hacer Obama era sostenerse, pero también aguantar el escrutinio de los medios que Hillary azuzó con maestría: “los medios son incapaces de ser críticos con Obama”. Y los medios recogieron el reto. Esto fue mejor que acusarlos de ser más duros con ella (cosa que siguieron siendo). Pero así se esforzaron en hacer críticas a Obama y mostrar sus puntos débiles, con lo que los medios trabajaron a favor de Hillary Clinton y la gente pudo ver, desde una perspectiva seudo-imparcial, el lado flaco de Obama. Así logró que se disipara el “momentum” que Obama había alcanzado.
La victoria del 4 de marzo es enorme para Hillary Clinton. No sólo “está de regreso”, sino que sigue acumulando argumentos de peso para convencer a los superdelgados de que ella es la mejor opción para las elecciones de noviembre. Ganar en asambleas partidistas puede ser un argumento de que los votantes que razonan más las cosas son los que votan por Obama y aquí estaría trazando una línea entre los intelectuales y los que no lo son, alienando al votante obrero y de clase media que no ha podido alcanzar todavía. También, es donde participa menos gente y entonces se puede decir que es una minoría la que elige a Obama.
John McCain
John McCain ha quedado como virtual nominado por el parido republicano para contender a la Presidencia de Estados Unidos. En su caso, no queda duda que ha sido su trayectoria de independiente, de tendedor de puentes, de bipartidista, lo que lo hizo remontar una derrota que parecía inevitable antes de comenzar las elecciones primarias.
Pero fue precisamente esta trayectoria, su solidez de ideas y su consistencia lo que lo hizo prevalecer entre sus rivales. Es decir, ante los cambios de postura (where do you stand on certain issue?) tan drásticos y tan recientes que efectuaron Mitt Romney y Rudy Giuliani para ganarse al electorado republicano, pero que no pudieron explicar coherentemente, contrastaba fuertemente la firmeza de McCain.
Esto también le da puntos en cuanto a defender sus ideas, por impopulares que parezcan dentro y fuera de su partido, porque lo que genera es confianza. Se podría decir que McCain trae detrás la sombra de Dwight Eisenhower (y eso le va a conseguir votos de republicanos y demócratas): la de un militar leal, de principios, que antepone los intereses de la nación a los propios (diga lo que diga el New York Times). Por otro lado, aunque Mike Huckabee demostró que es posible hacer una campaña con escasos recursos, pero apoyado en una sólida base de simpatizantes y un grupo interno que son los evangélicos, sus ideas en cuanto a la política exterior y la economía carecían de sustento. Además, eso lo hacía acercarse a los evangélicos que casi han secuestrado la plataforma del partido republicano en los últimos años. Y no podemos olvidar que hay otros sectores del partido que quedaron relegados por Bush y Cheney que buscan una postura más moderada.
Falta ver ahora cómo negociará John McCain al interior de su partido la elección de un vicepresidente para la fórmula presidencial. Tiene que escoger alguien que en cierto modo compense, o complemente, sus carencias. Puede elegir a alguien que sea del Norte –aunque la última dupla sureña, Clinton y Gore, trascendió la geografía partidista-, más joven, quizás un poco más religioso que él, pero no tanto como Bush. Tiene que moverse al centro de la ideología del partido republicano, para compensar que él es un republicano moderado y para distanciarse de Bush y Cheney. Ya que del lado demócrata quedará alguien de una minoría, puede escoger a una mujer, o a un hispano (y con eso va a minar la base latina que se ha estado aglutinando del lado demócrata) para “dar batalla en ese frente”.
Pero fue precisamente esta trayectoria, su solidez de ideas y su consistencia lo que lo hizo prevalecer entre sus rivales. Es decir, ante los cambios de postura (where do you stand on certain issue?) tan drásticos y tan recientes que efectuaron Mitt Romney y Rudy Giuliani para ganarse al electorado republicano, pero que no pudieron explicar coherentemente, contrastaba fuertemente la firmeza de McCain.
Esto también le da puntos en cuanto a defender sus ideas, por impopulares que parezcan dentro y fuera de su partido, porque lo que genera es confianza. Se podría decir que McCain trae detrás la sombra de Dwight Eisenhower (y eso le va a conseguir votos de republicanos y demócratas): la de un militar leal, de principios, que antepone los intereses de la nación a los propios (diga lo que diga el New York Times). Por otro lado, aunque Mike Huckabee demostró que es posible hacer una campaña con escasos recursos, pero apoyado en una sólida base de simpatizantes y un grupo interno que son los evangélicos, sus ideas en cuanto a la política exterior y la economía carecían de sustento. Además, eso lo hacía acercarse a los evangélicos que casi han secuestrado la plataforma del partido republicano en los últimos años. Y no podemos olvidar que hay otros sectores del partido que quedaron relegados por Bush y Cheney que buscan una postura más moderada.
Falta ver ahora cómo negociará John McCain al interior de su partido la elección de un vicepresidente para la fórmula presidencial. Tiene que escoger alguien que en cierto modo compense, o complemente, sus carencias. Puede elegir a alguien que sea del Norte –aunque la última dupla sureña, Clinton y Gore, trascendió la geografía partidista-, más joven, quizás un poco más religioso que él, pero no tanto como Bush. Tiene que moverse al centro de la ideología del partido republicano, para compensar que él es un republicano moderado y para distanciarse de Bush y Cheney. Ya que del lado demócrata quedará alguien de una minoría, puede escoger a una mujer, o a un hispano (y con eso va a minar la base latina que se ha estado aglutinando del lado demócrata) para “dar batalla en ese frente”.
martes, 26 de febrero de 2008
¿El fin para Hillary Clinton?
Algunos dirían que sí, por lo imparable que parece ser Obama, así que Hillary tiene
que ganar contundentemente en Ohio y en Texas para generar momentum y llevarse Pennsylvania en abril. Sin embargo, las encuestas ya no la sitúan con la ventaja en los tres estados. Obama puede ganar en Texas, que es un estado con una demografía complicada, y seguir cosechando estados. Sin embargo, puede que gane Hillary ahí y Obama en Ohio. Quedaría pendiente Pennsylvania, que seguirá al pez gordo.
El problema es que Hillary ha cometido varios errores: algunos asesores le recomendaron no competir en Iowa, porque el perfil del votante ahí no le favorecía. Fue y perdió frente a Obama. Se recuperó en New Hampshire, pero Obama ya había surgido como una nueva opción para su partido. Su desventaja fue haber arrancado como favorita, así que el escrutinio de los medios sobre ella era mayor que el que había sobre los otros candidatos y nadie vio con buenos ojos que el Presidente Clinton atacara a Obama (con su idea de su "fairly campaign", que en realidad era sobre la idea de Barack de no que él no hubiera votado por la guerra, no sobre el estado de la campaña). Después, poco antes de las primarias en Carolina del Sur, su frase sobre Lyndon B. Johnson, que parecía desprestigiar la labor de Martin Luther King, Jr. por los derechos civiles, facilitó que los afroamericanos se volcaran a Obama, ya que tenían el dilema de votar por uno de los suyos o por la mujer del ex presidente que había mejorado su estatus económico. Luego cambió de jefe de campaña y la prensa se le vino encima. Nadie dijo lo mismo cuando McCain cambió de jefe de campaña a finales del año pasado.
Lo que Hillary Clinton no pudo prever fue que Obama fuese para ella lo que su esposo fue para George H. W. Bush en 1992: una nueva generación. Pero la generación de Hillary es una que ha roto varios moldes y el último que les falta le corresponde a ella. Sería bueno que jugara esa carta, no tanto la de la inexperiencia de Obama. Si la gente quiere cambios, que vote por alguien que tiene toda su vida haciéndolos, no por alguien que quiere hacerlos.
Algunos votantes tienen miedo de que gane ella y que todas las cosas sucias que empañaron la presidencia de Bill Clinton se repitan. Temen la andanada de ataques que lanzarán los republicanos en su contra. Lo de John Kerry quedaría como un juego de niños frente a lo que viene. Se dice que John McCain no recurriría a esas tácticas tan sucias. Los anuncios de una campaña siempre deben contar con el beneplácito del candidato a presidente, o a vicepresidente, o alguien del círculo íntimo que dirige su campaña. En el caso de Bush está claro que los ataques eran aprobados por Karl Rove y Dick Cheney.
Además, ¿qué cosa negativa se ha dicho de Hillary Clinton que no se conozca ya? Cada año salen unos 3 ó 5 libros nuevos diciendo lo mala que es. Los ataques en su contra hasta correrían el riesgo de aburrir. En cambio, nos develarían cosas nuevas sobre Barack Obama y nada tan delicioso como enterarnos de los pecadillos de los santos, ver cómo los grandes hombres en realidad son tan pequeños como nosotros. Aquí el escrutinio hasta el más mínimo detalle incluye al candidato y a su familia. Hace unos días Michelle Obama dijo en un mítin que por primera vez en su vida adulta se sentía orgullosa de su país y los conservadores se rasgaron las vestiduras. Y sería el comienzo si su marido gana la nominación. Se la van a comer viva.
Los delegados de Texas se van a repartir según el voto primario. Obama puede ganar ahí y perder en Ohio. Las campanas de duelo ya suenan por Hillary entre los que ven lo fácil que es subirse al carro del triunfo de Barack. Lejos queda aquella visión de la “inevitabilidad” de Clinton como candidata demócrata. Pero no es el fin todavía puesto que ambos están a la mitad del número de delegados necesarios para ganar la nominación y las encuestas han sido inconsistentes con los resultados. Así que, ya veremos.
que ganar contundentemente en Ohio y en Texas para generar momentum y llevarse Pennsylvania en abril. Sin embargo, las encuestas ya no la sitúan con la ventaja en los tres estados. Obama puede ganar en Texas, que es un estado con una demografía complicada, y seguir cosechando estados. Sin embargo, puede que gane Hillary ahí y Obama en Ohio. Quedaría pendiente Pennsylvania, que seguirá al pez gordo.
El problema es que Hillary ha cometido varios errores: algunos asesores le recomendaron no competir en Iowa, porque el perfil del votante ahí no le favorecía. Fue y perdió frente a Obama. Se recuperó en New Hampshire, pero Obama ya había surgido como una nueva opción para su partido. Su desventaja fue haber arrancado como favorita, así que el escrutinio de los medios sobre ella era mayor que el que había sobre los otros candidatos y nadie vio con buenos ojos que el Presidente Clinton atacara a Obama (con su idea de su "fairly campaign", que en realidad era sobre la idea de Barack de no que él no hubiera votado por la guerra, no sobre el estado de la campaña). Después, poco antes de las primarias en Carolina del Sur, su frase sobre Lyndon B. Johnson, que parecía desprestigiar la labor de Martin Luther King, Jr. por los derechos civiles, facilitó que los afroamericanos se volcaran a Obama, ya que tenían el dilema de votar por uno de los suyos o por la mujer del ex presidente que había mejorado su estatus económico. Luego cambió de jefe de campaña y la prensa se le vino encima. Nadie dijo lo mismo cuando McCain cambió de jefe de campaña a finales del año pasado.
Lo que Hillary Clinton no pudo prever fue que Obama fuese para ella lo que su esposo fue para George H. W. Bush en 1992: una nueva generación. Pero la generación de Hillary es una que ha roto varios moldes y el último que les falta le corresponde a ella. Sería bueno que jugara esa carta, no tanto la de la inexperiencia de Obama. Si la gente quiere cambios, que vote por alguien que tiene toda su vida haciéndolos, no por alguien que quiere hacerlos.
Algunos votantes tienen miedo de que gane ella y que todas las cosas sucias que empañaron la presidencia de Bill Clinton se repitan. Temen la andanada de ataques que lanzarán los republicanos en su contra. Lo de John Kerry quedaría como un juego de niños frente a lo que viene. Se dice que John McCain no recurriría a esas tácticas tan sucias. Los anuncios de una campaña siempre deben contar con el beneplácito del candidato a presidente, o a vicepresidente, o alguien del círculo íntimo que dirige su campaña. En el caso de Bush está claro que los ataques eran aprobados por Karl Rove y Dick Cheney.
Además, ¿qué cosa negativa se ha dicho de Hillary Clinton que no se conozca ya? Cada año salen unos 3 ó 5 libros nuevos diciendo lo mala que es. Los ataques en su contra hasta correrían el riesgo de aburrir. En cambio, nos develarían cosas nuevas sobre Barack Obama y nada tan delicioso como enterarnos de los pecadillos de los santos, ver cómo los grandes hombres en realidad son tan pequeños como nosotros. Aquí el escrutinio hasta el más mínimo detalle incluye al candidato y a su familia. Hace unos días Michelle Obama dijo en un mítin que por primera vez en su vida adulta se sentía orgullosa de su país y los conservadores se rasgaron las vestiduras. Y sería el comienzo si su marido gana la nominación. Se la van a comer viva.
Los delegados de Texas se van a repartir según el voto primario. Obama puede ganar ahí y perder en Ohio. Las campanas de duelo ya suenan por Hillary entre los que ven lo fácil que es subirse al carro del triunfo de Barack. Lejos queda aquella visión de la “inevitabilidad” de Clinton como candidata demócrata. Pero no es el fin todavía puesto que ambos están a la mitad del número de delegados necesarios para ganar la nominación y las encuestas han sido inconsistentes con los resultados. Así que, ya veremos.
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