Hace unos días se anunció la "renuncia" de Mark Penn, el jefe de la campaña de Hillary Clinton. Penn había sustituido a Patti Solís Doyle en medio de rumores que sostenían la desesperación de la aspirante demócrata por enderezar el rumbo de su candidatura y poder arrebatarle a Barack Obama el liderazgo en el camino a la nominación demócrata.
Al margen de si Mark Penn renunció –voluntariamente o no- por ridiculizar o contradecir la posición oficial de Hillary Clinton en relación a los acuerdos de libre comercio que Estados Unidos ha firmado o está negociando, o porque no estaba dando los resultados esperados, lo que sí está claro es que Hillary ha hecho una campaña que aparentemente no ha analizado bien la situación actual de su país.
Hay que contrastar los problemas en que se encuentra ahora la candidatura de la senadora por Nueva York con la imagen previa a los caucus de Iowa en que parecía que nada evitaría que ella fuera la candidata del Partido Demócrata. Incluso desde 2003, encuesta tras encuesta la señalaba como la demócrata más popular y la que recaudaba más dinero. Claro, hasta que llegó Barack Obama y arrasó con algo más que su carisma.
Patti Solis Doyle renunció por los pésimos resultados del Super Martes, porque también se le acusó de no controlar bien las relaciones de Hillary Clinton con la prensa, porque se suponía que era tan cercana a Hillary y a Bill Clinton que les adivinaba el pensamiento, pero también porque era el cerebro tras la recaudación de fondos. Por los días en que ella renunció, se dio a conocer la noticia de que Hillary habìa puesto 5 millones de su bolsillo en su campaña. Ahora sabemos que le debe 2.5 -aproximadamente- a Mark Penn. O sea, que Penn tampoco corrigió los errores de Solís Doyle, y encima, si bien logró salvar la cara en Texas y Ohio, no supo aprovechar la crisis del Reverendo Wright que tuvo Barack (que ni siquiera llegó a crisis). En síntesis, que ni Solís Doyle ni Penn armaron una estrategia capaz de poner a Hillary Clinton en el primer lugar de intención de votos, ni fueron capaces de que los superdelegados se fueran de su lado (a lo mejor eso no era humanamente posible), pero lo que sí es cierto es que demuestra un descontrol y una desorganización tal que deberían echar por tierra esas ideas de Hillary Clinton como una "control freak". Ojalá que no sea demasiado tarde. Hillary ha hecho una buena campaña, es una excelente senadora y tiene mucho que aportar a su país, lástima que haya tantos huecos en su equipo y que no hayan podido anticipar, o responder adecuadamente, a los retos -fuera de los libros de texto- que impone un adversario como Barack Obama.
martes, 8 de abril de 2008
martes, 1 de abril de 2008
El estancamiento
Las próximas fechas para elecciones primarias dentro del partido demócrata son: el 22 de abril, en Pennsylvania (188 delegados), el 3 de mayo en Guam (9 delegados), el 6 de mayo en Carolina del Norte e Indiana (134 y 84 delegados, respectivamente), el 13 de mayo es Virginia Occidental (39 delegados), el 20 de mayo toca a Kentucky (60) y Oregon (65). El 1 de junio toca Puerto Rico (63), el 3 de junio a Montana (24) y Dakota del Sur (23). No hay caucus, que es donde ha predominado Barack Obama, por lo que la carrera sigue y Hillary Clinton no tiene porqué verse obligada a admitir una derrota cuando el fin no ha llegado. Recuerden que también, muchos estados que tuvieron caucus tienen agendadas reuniones de aquí hasta junio para distribuir los votos de los delegados conforme a los resultados de los mismos. Mientras tanto, hay un estancamiento en el debate y se percibe un cierto cansancio por la lucha que sostienen los dos candidatos. Ya no hay una Obamanía, ni las Hillarygirls andan por todos lados. Esta elección primaria ha sido fascinante, pero me temo que se quemaron muchos cartuchos que deberían ir dirigidos a la elección general. Pero si no es así, si todavía queda algo para noviembre (y creo que así es), éste será recordado como un año excepcional, no sólo por la lucha interna de los demócratas, sino porque provocó un interés en la política americana que trascendió nacionalidades, razas y edades.
Lo cierto es que se habla de la debilidad del Partido Demócrata, de cómo los ataques entre Hillary Clinton y Barack Obama, pero especialmente el pleito por los delegados es lo que està debilitando al partido. En lo personal, no me sorprende. Este partido es un poco caníbal y sus procedimientos son de lo màs complicados. Hay quien sostiene la idea de que Al Gore debería entrar al ruedo como un candidato de unidad en la Convención Demócrata, pero eso sería ir en contra de la voluntad de los votantes, que hasta ahora se han visto inclinados lo mismo hacia Hillary Clinton que a Barack Obama. Y, mientras ninguno de los dos llegue a la cifra de 2065 delegados, cosa que no parece ocurrir pronto, la campaña sigue abierta y la competencia en curso. Lo que sí será interesante observar es la imagen de los demócratas una vez concluida la convención, ya que en este foro se presenta la plataforma electoral, que es un manifiesto de las ideas del partido. Hillary y Barack no son muy diferentes en el fondo, pero sí en la forma. Sin embargo, veremos si para agosto sanan las heridas.
Lo cierto es que se habla de la debilidad del Partido Demócrata, de cómo los ataques entre Hillary Clinton y Barack Obama, pero especialmente el pleito por los delegados es lo que està debilitando al partido. En lo personal, no me sorprende. Este partido es un poco caníbal y sus procedimientos son de lo màs complicados. Hay quien sostiene la idea de que Al Gore debería entrar al ruedo como un candidato de unidad en la Convención Demócrata, pero eso sería ir en contra de la voluntad de los votantes, que hasta ahora se han visto inclinados lo mismo hacia Hillary Clinton que a Barack Obama. Y, mientras ninguno de los dos llegue a la cifra de 2065 delegados, cosa que no parece ocurrir pronto, la campaña sigue abierta y la competencia en curso. Lo que sí será interesante observar es la imagen de los demócratas una vez concluida la convención, ya que en este foro se presenta la plataforma electoral, que es un manifiesto de las ideas del partido. Hillary y Barack no son muy diferentes en el fondo, pero sí en la forma. Sin embargo, veremos si para agosto sanan las heridas.
martes, 25 de marzo de 2008
El apoyo de Bill Richardson a Barack Obama
Dicen que lo importante de este apoyo (endorsement) no es el que la comunidad latina vaya a fluir en masa a votar por Barack Obama, sino que vino en un momento donde Obama parecía perder brillo y que su carrera se vendría para abajo. Que abre la puerta para que los superdelegados rompan el vínculo con Hillary Clinton y se unan a Obama. Más que el hecho de que un ex Clintonita se vaya ahora del lado de Obama es la cuestión del por qué: dice que Obama puede unir al Partido Demócrata y que los ataques no hacen más que dañarlo. Una clara pedrada a Hillary Clinton que no deja de ser vista como una traición. Veremos hacia dónde se inclinan los superdelegados y los votantes, pero lo cierto es que esto disminuye las posibilidades de Hillary de conseguir la nominación. De todos modos, el número de delegados que han acumulado ambos suspirantes es tal, que el tema se deberá decidir en la convención. Por otro lado están los casos de Michigan y Florida. Con mayor frecuencia se oye: "Alguien tiene que ceder".
viernes, 21 de marzo de 2008
La cara positiva de la moneda
Por supuesto, están los que opinan que el discurso de Barack Obama sobre la raza debe estar al lado de "I Have a Dream", del Dr. Martin Luther King, Jr. y los de John F. Kennedy (no se diga los de Abraham Lincoln). Sus puntos son:
1. Que ya era hora de que alguien encabezara la reconciliación nacional y pidiera pasar la página, a través de una profunda reflexión de los daños causados de forma mutua. Los negros, por la esclavitud y la segregación racial, por la igualdad que no acaba de materializarse. Los blancos, por la culpa, reconocer que siguen siendo racistas, que la integración ha sido más difícil que se pensó en un principio. Pero pocos se atreven a decirlo en público y en voz alta, como hizo Obama.
2. El discurso deja ver lo importante que ha sido la década de 1960 para Estados Unidos, a grado tal, que hay quienes siguen viviendo en el pasado. Uno de ellos, el Reverendo Wright. Con eso excusó las palabras de su reverendo.
3. Obama mismo perdonó a su pastor por las palabras incendiarias que lo condenan. Reconoció que, pese a sus fallas, Wright le ayudó a encontrar un centro moral en su vida y ha sido su guía. Dejarlo ahora por no perder votantes, por seguir adelante con su carrera política sería ingrato. Así que decidió estar con su pastor en las malas.
1. Que ya era hora de que alguien encabezara la reconciliación nacional y pidiera pasar la página, a través de una profunda reflexión de los daños causados de forma mutua. Los negros, por la esclavitud y la segregación racial, por la igualdad que no acaba de materializarse. Los blancos, por la culpa, reconocer que siguen siendo racistas, que la integración ha sido más difícil que se pensó en un principio. Pero pocos se atreven a decirlo en público y en voz alta, como hizo Obama.
2. El discurso deja ver lo importante que ha sido la década de 1960 para Estados Unidos, a grado tal, que hay quienes siguen viviendo en el pasado. Uno de ellos, el Reverendo Wright. Con eso excusó las palabras de su reverendo.
3. Obama mismo perdonó a su pastor por las palabras incendiarias que lo condenan. Reconoció que, pese a sus fallas, Wright le ayudó a encontrar un centro moral en su vida y ha sido su guía. Dejarlo ahora por no perder votantes, por seguir adelante con su carrera política sería ingrato. Así que decidió estar con su pastor en las malas.
jueves, 20 de marzo de 2008
¿Se terminó la buena racha para Obama?
Depende. El discurso no hizo más que marcar las divisiones que ya estaban. Aunque el discurso estuvo bien hecho y hay puntos en los que es imposible disentir con Barack Obama, hubo algunos "detalles" que están causándole daño. Veamos:
1. Barack Obama ha estado yendo durante 20 años a la iglesia del Reverendo Wright. En algún momento en el púlpito, o en alguna discusión fuera de la iglesia, Wright debió haber hecho alguno de sus famosos comentarios -quizás más light- a Obama. Este se disculpa diciendo que nunca los escuchó, pero vamos, ¿a poco cuando el párroco, rabino, o pastor de su iglesia dice algo controversial no le llega el chisme? y por supuesto que va el próximo domingo a ver si dice algo más (o deja de ir a ese templo, cosa que no hizo Obama).
2. Lo que lleva a este punto: Obama dijo que no podía distanciarse de alguien a quien consideraba como parte de su familia. Hay gente que esperaba que se distanciara en ese discurso, con lo que se quedan con la duda acerca del patriotismo de Barack Obama.
3. Y esto conlleva al famoso comentario de Michelle Obama, de que por primera vez en su vida adulta se sentía orgullosa de su país. Yo dije que los republicanos usarían eso para atacarlos si él quedaba nominado por su partido, pero parece que ahora los mismos demócratas lo están haciendo. Incluso ha salido a colación el tema de que Obama solía usar un pin con la bandera americana, pero que después del 9/11 le pareció ridículo, porque el patriotismo no se mostraba de esa manera. Sin embargo, en el discurso de Filadelfia estuvo flanqueado por 8 banderas. ¿Tanto daño hace un pin? Es decir, que para muchos es un hipócrita, pero para otros un arrogante que cree que su patriotismo es mejor que el del "redneck" que se viste de pies a cabeza con la bandera. A los que no somos americanos, esto nos parece una discusión ridícula, pero créanme que para un americano es una discusión bastante seria.
4. No sé la abuela de Barack Obama, pero Geraldine Ferraro está indignada de que sus comentarios -bastante ligeros, por cierto- sobre cómo Obama estaba usando la cuestión racial a su favor hayan sido comparados con los comentarios de "Dios maldiga a los Estados Unidos" o "U.S. KKK of A." del Reverendo Wright.
5. Estos detallitos han hecho que Hillary Clinton alcance a Barack Obama en las encuestas a nivel nacional. Porque hay quien piensa que los republicanos van a hacer pedacitos a Obama, pero también que después de esto, no saben "where he stands", o sea, no tienen idea de dónde está parado Obama, ni quién es y, peor aún, si es sincero.
1. Barack Obama ha estado yendo durante 20 años a la iglesia del Reverendo Wright. En algún momento en el púlpito, o en alguna discusión fuera de la iglesia, Wright debió haber hecho alguno de sus famosos comentarios -quizás más light- a Obama. Este se disculpa diciendo que nunca los escuchó, pero vamos, ¿a poco cuando el párroco, rabino, o pastor de su iglesia dice algo controversial no le llega el chisme? y por supuesto que va el próximo domingo a ver si dice algo más (o deja de ir a ese templo, cosa que no hizo Obama).
2. Lo que lleva a este punto: Obama dijo que no podía distanciarse de alguien a quien consideraba como parte de su familia. Hay gente que esperaba que se distanciara en ese discurso, con lo que se quedan con la duda acerca del patriotismo de Barack Obama.
3. Y esto conlleva al famoso comentario de Michelle Obama, de que por primera vez en su vida adulta se sentía orgullosa de su país. Yo dije que los republicanos usarían eso para atacarlos si él quedaba nominado por su partido, pero parece que ahora los mismos demócratas lo están haciendo. Incluso ha salido a colación el tema de que Obama solía usar un pin con la bandera americana, pero que después del 9/11 le pareció ridículo, porque el patriotismo no se mostraba de esa manera. Sin embargo, en el discurso de Filadelfia estuvo flanqueado por 8 banderas. ¿Tanto daño hace un pin? Es decir, que para muchos es un hipócrita, pero para otros un arrogante que cree que su patriotismo es mejor que el del "redneck" que se viste de pies a cabeza con la bandera. A los que no somos americanos, esto nos parece una discusión ridícula, pero créanme que para un americano es una discusión bastante seria.
4. No sé la abuela de Barack Obama, pero Geraldine Ferraro está indignada de que sus comentarios -bastante ligeros, por cierto- sobre cómo Obama estaba usando la cuestión racial a su favor hayan sido comparados con los comentarios de "Dios maldiga a los Estados Unidos" o "U.S. KKK of A." del Reverendo Wright.
5. Estos detallitos han hecho que Hillary Clinton alcance a Barack Obama en las encuestas a nivel nacional. Porque hay quien piensa que los republicanos van a hacer pedacitos a Obama, pero también que después de esto, no saben "where he stands", o sea, no tienen idea de dónde está parado Obama, ni quién es y, peor aún, si es sincero.
martes, 18 de marzo de 2008
El discurso racial de Obama
Barack Obama dio un discurso para tratar el tema racial. Finalmente, después de que el tema saliera pocos días antes de la elección primaria en Carolina del Sur (enero), mismo que facilitó que los afro-americanos se pasaran completamente de su lado y dejaran en el pasado la deuda moral con Bill y Hillary Clinton. Tras muchos intentos, por parte de comentaristas, académicos, políticos y reverendos en general -incluyendo a Geraldine Ferraro, ex candidata a vicepresidenta en 1984 con Walter Mondale-, fueron los comentarios de su propio pastor, Wright, los que lo hicieron reaccionar porque puso su candidatura en riesgo. No obstante, Obama lo hizo con este discurso que pretende pasar a la historia al lado de los de John F. Kennedy o Martin Luther King, Jr. (Para leer el discurso sobre raza de Barack Obama, en inglés: http://www.barackobama.com/index.php#, o verlo: http://www.youtube.com/watch?v=pWe7wTVbLUU)
Barack Obama continuó en su línea de unidad, distanciándose de su pastor en la idea de exigir una revancha a los blancos y de competir con los cafés (browns), que serían los latinos. Ésta es una división que existe y que está conformando las calles y los barrios de Estados Unidos, para bien o para mal. Con esto, fracasa en la idea de actuar como si la cuestión racial no importara. En este sentido, la realidad le pegó en la cara y lo obligó a enfrentarla, no tanto porque quisiera tomar al toro por los cuernos, sino porque los comentarios de su pastor ponen en riesgo su candidatura y tenía que desmarcarse sí o sí.
A pesar de que el discurso pinta el panorama lo más actual posible en relación a las competencias raciales, discurre prácticamente en la división negro-blanco. De vez en cuando es como si dijera: ¡ah! también competimos con los hispanos, y deja casi sin mencionar a los asiáticos y a los indígenas. Eso, porque su discurso está dirigido a los blancos y a los negros, principalmente, tratando de quedar bien con ambos y de "ir más allá" de las ofensas y los resentimientos. Pero no cambia el hecho de que muchos afro-americanos votan por él sólo porque es de su mismo color de piel y que gente como Jesse Jackson ha hecho toda una carrera política -y una fortuna- a base de victimizar la experiencia afro-americana. Llamarlos a ponerse a competir por el Sueño Americano, en las condiciones en que lo hacen los inmigrantes hispanos o indios, que no usan el pasado ni la victimización hubiera sido realmente ir más allá. Honestamente, no creo que Obama logre más votantes de los que ya tiene, pero tal vez algunos menos.
Barack Obama continuó en su línea de unidad, distanciándose de su pastor en la idea de exigir una revancha a los blancos y de competir con los cafés (browns), que serían los latinos. Ésta es una división que existe y que está conformando las calles y los barrios de Estados Unidos, para bien o para mal. Con esto, fracasa en la idea de actuar como si la cuestión racial no importara. En este sentido, la realidad le pegó en la cara y lo obligó a enfrentarla, no tanto porque quisiera tomar al toro por los cuernos, sino porque los comentarios de su pastor ponen en riesgo su candidatura y tenía que desmarcarse sí o sí.
A pesar de que el discurso pinta el panorama lo más actual posible en relación a las competencias raciales, discurre prácticamente en la división negro-blanco. De vez en cuando es como si dijera: ¡ah! también competimos con los hispanos, y deja casi sin mencionar a los asiáticos y a los indígenas. Eso, porque su discurso está dirigido a los blancos y a los negros, principalmente, tratando de quedar bien con ambos y de "ir más allá" de las ofensas y los resentimientos. Pero no cambia el hecho de que muchos afro-americanos votan por él sólo porque es de su mismo color de piel y que gente como Jesse Jackson ha hecho toda una carrera política -y una fortuna- a base de victimizar la experiencia afro-americana. Llamarlos a ponerse a competir por el Sueño Americano, en las condiciones en que lo hacen los inmigrantes hispanos o indios, que no usan el pasado ni la victimización hubiera sido realmente ir más allá. Honestamente, no creo que Obama logre más votantes de los que ya tiene, pero tal vez algunos menos.
jueves, 13 de marzo de 2008
¿Cuál de los candidatos es mejor para México?
O, dicho de otra manera, ¿con quién nos irá mejor? La primera respuesta que se me viene a la mente es que el candidato que puede tener una mejor relación con México es John McCain. El senador pertenece a un estado fronterizo, Arizona, así que está relacionado de una manera u otra con nuestro país. Además, con experiencia en temas de política exterior, así sea lo que se refiere a cuestiones militares, está preparado para dos temas que ocupan gran parte de la agenda bilateral (porque les preocupan más allá): los inmigrantes ilegales y el narcotráfico.
Sobre los inmigrantes ilegales ha mantenido una postura de aceptación. No en vano fue artífice de una propuesta, junto con Ted Kennedy (D-Mass) que daba varias salidas a los inmigrantes sin documentos: la posibilidad de regularizarse sin que su acto de entrada ilegal fuera criminalizada (que es lo más importante) y de ahí optar por pagar una multa para, eventualmente, conseguir la ciudadanía. Pero también estaba la opción del contrato de trabajo temporal para el sector agrícola y el de servicios. En la campaña, sobre todo en los primeros meses de 2008 resistió la tentación de dejarse llevar por los gritos anti-inmigrantes de Tom Tancredo y los que le siguieron. Eso habla de alguien que tiene convicciones y sabe lo que es un compromiso, porque se mantuvo en esa línea a pesar de que no ocupaba ninguno de los primeros dos puestos. En relación con el narcotráfico, Arizona es un estado donde el tema es cosa de todos los días y donde, si se quiere, se pueden poner importantes frenos al envío ilegal de estupefacientes.
Desgraciadamente, los demócratas siempre han sido más duros con México que los republicanos. Así que no hay mucha diferencia entre Hillary Clinton y Barack Obama. Es cierto que ella quiere renegociar el tratado -y a lo mejor a México no le vendría mal intentar negociar que haya más instituciones dentro del TLCAN y un fondo para el desarrollo de México, por exagerado que esto pueda parecer ahora- y que dijo que no daría licencias a los inmigrantes ilegales. También votó a favor de poner restricciones a los trailers mexicanos que se internen en Estados Unidos. Y siendo apoyada por los trabajadores/obreros, seguirá en esta tendencia. Sin embargo, dado que los latinos -en general- han sido un grupo clave para el éxito de Hillary y a que haya retomado fuerzas después de las primarias en Texas, es muy posible que busque balancear su postura con respecto a los asuntos que son importantes para los latinos. Pero no creo que mejore a McCain en ese aspecto.
Barack Obama perdió credibilidad con el asunto de hablar púbicamente de querer re-negociar el TLCAN y luego asegurar en privado que no lo va a hacer. Por otro lado, apenas tiene dos años y escasos meses como Senador en funciones. No hay mucho qué hacer. The Custom House (http://benmuse.typepad.com/custom_house/2008/02/how-have-clinto.html) indica que algunos temas se votaron cuando Obama todavía no entraba al Senado, pero que ha votado de manera casi idéntica a Clinton en los temas de libre comercio. En cuanto a cómo será en su relación con los hispanos, va a descubrir que la población afro-americana va a ser muy celosa y no podrá tener muchas concesiones con ellos, si no quiere ser acusado de traidor. Con respecto a México, me da la impresión de que será como fue Jimmy Carter. Es decir, bien intencionado y nada más. Obama presume de tener conocimientos de relaciones exteriores, pero éstos no lo vinculan para nada con México.
Sobre los inmigrantes ilegales ha mantenido una postura de aceptación. No en vano fue artífice de una propuesta, junto con Ted Kennedy (D-Mass) que daba varias salidas a los inmigrantes sin documentos: la posibilidad de regularizarse sin que su acto de entrada ilegal fuera criminalizada (que es lo más importante) y de ahí optar por pagar una multa para, eventualmente, conseguir la ciudadanía. Pero también estaba la opción del contrato de trabajo temporal para el sector agrícola y el de servicios. En la campaña, sobre todo en los primeros meses de 2008 resistió la tentación de dejarse llevar por los gritos anti-inmigrantes de Tom Tancredo y los que le siguieron. Eso habla de alguien que tiene convicciones y sabe lo que es un compromiso, porque se mantuvo en esa línea a pesar de que no ocupaba ninguno de los primeros dos puestos. En relación con el narcotráfico, Arizona es un estado donde el tema es cosa de todos los días y donde, si se quiere, se pueden poner importantes frenos al envío ilegal de estupefacientes.
Desgraciadamente, los demócratas siempre han sido más duros con México que los republicanos. Así que no hay mucha diferencia entre Hillary Clinton y Barack Obama. Es cierto que ella quiere renegociar el tratado -y a lo mejor a México no le vendría mal intentar negociar que haya más instituciones dentro del TLCAN y un fondo para el desarrollo de México, por exagerado que esto pueda parecer ahora- y que dijo que no daría licencias a los inmigrantes ilegales. También votó a favor de poner restricciones a los trailers mexicanos que se internen en Estados Unidos. Y siendo apoyada por los trabajadores/obreros, seguirá en esta tendencia. Sin embargo, dado que los latinos -en general- han sido un grupo clave para el éxito de Hillary y a que haya retomado fuerzas después de las primarias en Texas, es muy posible que busque balancear su postura con respecto a los asuntos que son importantes para los latinos. Pero no creo que mejore a McCain en ese aspecto.
Barack Obama perdió credibilidad con el asunto de hablar púbicamente de querer re-negociar el TLCAN y luego asegurar en privado que no lo va a hacer. Por otro lado, apenas tiene dos años y escasos meses como Senador en funciones. No hay mucho qué hacer. The Custom House (http://benmuse.typepad.com/custom_house/2008/02/how-have-clinto.html) indica que algunos temas se votaron cuando Obama todavía no entraba al Senado, pero que ha votado de manera casi idéntica a Clinton en los temas de libre comercio. En cuanto a cómo será en su relación con los hispanos, va a descubrir que la población afro-americana va a ser muy celosa y no podrá tener muchas concesiones con ellos, si no quiere ser acusado de traidor. Con respecto a México, me da la impresión de que será como fue Jimmy Carter. Es decir, bien intencionado y nada más. Obama presume de tener conocimientos de relaciones exteriores, pero éstos no lo vinculan para nada con México.
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